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ANTEPROYECTO DE RECUPERACIÓN Y PUESTA EN VALOR DEL MUSEO MUNICIPAL DEL CARRUAJE “CARLOS HILLNER Y DECOUD” AÑO 2000

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Después del diagnóstico presentado en nota aparte por EL QUILMERO - colaboración de la arqueóloga Zunilda Quatrín, integrantes  de la A. Los Quilmeros-, no nos quedamos sólo en el estado de situación que el Museo del Carruaje presentaba en aquel año 2000, sino que traemos a cuenta lo que, quienes se sentían responsables de ese reservorio de nuestra cultura tenían proyectado para recuperar lo deteriorado y perdido e incrementar en valores lo existente.

PERSONAL AUTOR DEL PROYECTO ARQUEOLÓGICO QUILMES 

Lic. Zunilda Quatrin, Xavier Perussich, Manuel Briata Y Paula Frankovic.


El personal del Proyecto Arqueológico Quilmes no pertenece a la planta funcional del Museo. Tiene su lugar de trabajo allí y es quien ante el deterioro del Museo decide consensuar con el personal del mismo el presente proyecto. 
PERSONAL DEL MUSEO DEL TRANSPORTE 
Benito Paulino, Mónica Álvarez, Juan Manuel Bezzana, Jorge Verón, Marcelo Bone, Elsa Liguria, Hugo Obregón, Ana María Monte, Marisa Albornoz, Juan Carlos Santillán, Ricardo Daniel Giménez, Mirta Llamas, Augusto Larrea, Beatriz Robledo, Rubén Sabich 
OBJETIVOS
ü  Recuperar el edificio y el parque de su actual deterioro y ponerlo en valor

ü  Refuncionalizar los espacios existentes y crear nuevos espacios

ü  Transformar el actual Museo “depósito” en un Museo pedagógico, con un sentido cronológico, interactivo y participativo.

ü  Desarrollar un emprendimiento histórico, educativo, cultural y comunicativo  que atraiga la  afluencia de público.

ü  Permitir que el público se integre y concientice del patrimonio que le pertenece.

FUNDAMENTACIÓN DEL PROYECTO 

La idea central que fundamenta este proyecto es  la preservación, salvaguarda del patrimonio histórico y puesta en valor de la idea
original de Don Carlos Hillner y Decoud, sin desnaturalizar el paisaje y refuncionalizándolo jerarquizando el hecho de haber sido la caballeriza de una estancia, y haciendo hincapié asimismo en el aprovechamiento total del predio por parte de los niños. El contexto debe llevar al visitante a un determinado tiempo y espacio, ya que el carruaje conlleva la imagen de una forma especial de transporte, característico de una época pasada y debe retrotraer a la vida cotidiana de aquel pasado.
 

Tanto la significativa arquitectura como el material de exposición, no son objeto de una preservación efectiva y sistemática, aún mas, fueron abandonados a un futuro incierto. Hoy en día se plantea un sombrío interrogante sobre el destino de bienes que merecen ser puestos en valor como patrimonio histórico. 

Estamos ante un predio de gran envergadura, que cuenta con espacios verdes e instalaciones importantes, cercano a dos carreteras de tránsito muy fluido entre Buenos Aires y La Plata. A ello se podría agregar la existencia de una añosa arboleda, una pequeña laguna  y caminos de acceso interiores, necesarios para absorber el ingreso de público. 

Todo ello, unido a la promoción de transportes públicos y privados que conduzcan al lugar, parque infantil y anexos, no sólo contribuirán a la mayor afluencia del público durante todo el año, sino que ofrecerá un campo de experiencias mas ricas que la pura y exclusiva contemplación de los carruajes. 

El desafío es re-crear un Museo Modelo en el país, que demuestre la plena vigencia de estas instituciones de la memoria colectiva, y la capacidad de integración que las mismas tienen dentro del contexto social y cultural argentino. 

Dado que no faltan razones para aunar esfuerzos y concretar la obra que se propone, restaría establecer las posibilidades de ejecución, su etapabilidad, costos y rentabilidad. 

FUNDAMENTACION HISTORICA 

El predio que ocupa el Museo tiene su origen en una suerte de
estancia que comprendía estos terrenos allá por 1580, cuando Juan de Garay  se las otorga en 1583 a Andrés Ximenes de Fuentes. Uno de sus descendientes, Paulino Gimenes de Paz, es el que da origen a la fracción al vendérselo a la familia Pacheco allá por 1826, fecha de la que data la primera construcción, hoy totalmente remodelada, ubicada en Av. La Plata y Laprida.
 

Este predio pasa por sucesivos dueños y ventas de fracciones hasta llegar a ser propiedad en 1880 de don Carlos Dorado. 

El 21 de noviembre de 1927 Carlos Hillner y Decoud adquiere a la Sociedad Dorado, representada por el ingeniero Besio Moreno, las tres cuartas partes que aún no habían sido vendidas y en 1931 compra a Nicolás Mariano Herrera y Lia Harilaos de Elía los lotes que completaban el total, volviendo a reunificarse la vieja propiedad tal como era en 1826. 

La figura de quien fuera propietario y creador de la colección de
carruajes que dio lugar a este Museo que hoy lleva su nombre, es digna de ser conocida. La madre del Sr. Hillner, doña Petrona Decoud Esgusquiza, era descendiente de ilustres familias paraguayas, casada con don Benigno López, hermano y secretario del Mariscal Francisco Solano López.
 

Hechos producidos durante la guerra de la Triple Alianza involucraron a don Benigno López en el complot de 1868, contra el gobierno de su hermano y en la represión producida a fines de
dicho año perdió la vida, ejecutado como otras personalidades de su país.
 

Doña Petrona solicitó un salvoconducto, que le fue concedido junto con cien mil pesos fuertes, y viajó a Buenos Aires con sus 3 hijos a principios de 1869, antes del fin de la guerra. 

En Buenos Aires, en 1878, se caso en segundas nupcias con don Heraclio Hillner, comerciante suizo-alemán, fruto de cuyo enlace nació don Carlos Hillner y Decoud el 14 de diciembre de 1880. 

Niño aún viajó a Europa con su padre, estudió en París hasta los 15
años, luego en Inglaterra. A los 17 años regresa al país, y luego vuelve a viajar reencontrándose en Paris con su amigo Marcelo T. de Alvear y con la familia Bemberg. De nuevo en Buenos Aires comienza a trabajar en las empresas de la familia vinculándose con importantes personalidades de la época,  como Lisandro de la Torre, Federico Pinedo y Jorge Robirosa, quienes posteriormente son asiduos concurrentes a su quinta.

Don Carlos inició las nuevas construcciones con proyectos del
arquitecto Roberto Soto Acebal. Así se construye el chalet (hoy confitería El Bosque), se modifica la antigua caballeriza y se realiza la nueva (hoy pabellón original del Museo) que ampliará hacia 1940.
 

Cuando muere su madre, doña Petrona, ya había comenzado su colección de carruajes, con compras en Europa. 

Hacia 1937, ya había comenzado a pensar en la donación al estado de la colección de vehículos y el local que la albergaba, y el 1952, la concretó reservándose el usufructo ad vitam y estipulando que
también debían continuar sus cuidadores, la familia de don Ángel Cativiela, quienes aún continúan aquí.
 

Falleció el 21 de junio de 1961 y está sepultado en el Cementerio de Quilmes, a la vera de un viejo ombú. 

La provincia tomó posesión del lugar el 6 de agosto de 1963, habilitándose el Museo al que se le agregó un nuevo pabellón en 1968. Luego se transfiere, en 1978, a la Municipalidad de Quilmes y es cuando se le da el nombre de su donante “Don Carlos Hillner y Decoud”. 

Hoy, este valioso patrimonio quilmeño, es un triste y abandonado depósito de carruajes ya que no cumple el rol de un museo actual como reservorio cultural de su comunidad e instrumento de memoria, historia e identidad de un pueblo.

Un Museo de estas características resume parte de la memoria e identidad de un pueblo y lo hace participar colectivamente como reaseguro de su permanencia en el tiempo. Tomando en cuenta la capitalización y desarrollo que otros países han realizado de su propia historia, memoria e identidad, su ejemplo debe servirnos de guía y meta a alcanzar. 

NECESIDADES: 

El estado actual del Museo es el siguiente:


Ø  alambrados perimetrales semidestruidos

Ø  filtraciones severas de agua en los techos

Ø  cabriadas semidestruidas

Ø  instalación eléctrica deficiente o inexistente, tableros caídos y conexiones directas a la calle

Ø  puertas deterioradas, algunas sin cerraduras

Ø  paredes agrietadas

Ø  inexistencia de red de gas

Ø  vidrios rotos en todos los pabellones

Ø  matafuegos vencidos

Ø  pisos que han cedido

Ø  baños en estado deplorable para el uso público y del personal

Ø  carruajes deteriorados, sin ningún tipo de restauración y conservación adecuados

Ø  las 15 personas que integran la planta funcional de Museo trabajan en condiciones inapropiadas, sin elementos indispensables para desarrollar su tarea, y sin seguridad

Ø  inexistencia de un área técnica

Ø  inexistencia de personal directivo o coordinador de tareas

Ø  desaprovechamiento del personal existente, y falta de personal especializado

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO 

La posibilidad de llevar a buen término este proyecto necesita de la
acción mancomunada de los generadores del mismo quienes son personal de la Municipalidad de Quilmes, el Municipio, de una Asociación Amigos a crearse, y de la comunidad en general.
Para ello planteamos la implementación de 3 etapas de trabajo, estimativamente de 1 año las dos primeras, y de 2 años la tercera.


PRIMERA ETAPA


Ø  Creación del Ente Autárquico “Museo del Transporte Carlos Hillner y

Ø  Decoud”

Ø  Adquisición de una computadora

Ø  Creación de la Asociación Amigos del Museo del Transporte “Carlos Hillner y Decoud”, quien deberá asegurar la autosustentación económica del complejo.

Ø  Construcción del cerco perimetral

Ø  Refacción de los pabellones

Ø  Refuncionalización de los espacios verdes, parquización, juegos infantiles, instalaciones para refrigerio de los niños y público en general, etc.

Ø  Talleres de capacitación para el personal del Museo (restauración, archivos, bibliotecología, etc.)

SEGUNDA ETAPA


Ø  Restauración de los carruajes

Ø  Restauración de monturas y arneses

Ø  Restauración de fotografías y pinturas

Ø  Diseño y montaje de las salas

Ø  Adquisición de mobiliario adecuado

Ø  Adquisición de herramientas y materiales de mantenimiento

Ø  Adquisición de materiales y herramientas de restauración y conservación

TERCERA ETAPA


Ø  Construcción de nuevas instalaciones, siendo éstas:

Ø  Instalaciones para el área administrativa ( mesa de entradas, despacho, archivo, contralor de personal, administración contable y tesorería,  servicio de guías, prensa y difusión, publicidad, turismo, despacho de director y subdirector, etc.)

Ø  Instalaciones para el área técnica (taller de conservación y restauración, laboratorio de fotografía y rayos x , publicaciones, archivo documental, biblioteca, sala de investigadores, etc.)

Ø  Instalaciones para el área de servicios ( auditorio, baños, kitchenette, sala de recepción de autoridades, etc)

Ø  Instalaciones para el área de servicio de mantenimiento, maestranza y seguridad

Ø  Instalaciones que tengan que ver con el esparcimiento al aire libre, como una manera de gozar de un día completo de visita al complejo.

Todo lo anterior deberá realizarse sin desnaturalizar la obra arquitectónica original. 
Debe señalarse, además, que cualquiera de los medios que se utilice para hacer realidad este proyecto, un equipo interdisciplinario de trabajo será el más indicado para, en forma conjunta, desarrollar todas las etapas del mismo.
Este anteproyecto, una vez aprobado y ordenada su ejecución, merecerá un estudio particular de cada aspecto que conforma el presente anteproyecto. 
FINANCIACIÓN DEL PROYECTO
El presente proyecto sólo será posible mediante la conjunción de aportes públicos y privados. 
Los aportes públicos, de la Municipalidad de Quilmes, serán exclusivamente para sueldos de todo el personal necesario para el correcto funcionamiento del complejo. 
Los aportes privados serán canalizados a través de la Asociación Civil sin fines de lucro “Amigos del Museo del Transporte” y
provendrán de Fundaciones, sponsoreo de empresas, canjes publicitarios, auspicios, etc. 
Debe conceptualizarse el proyecto como un  emprendimiento turístico-cultural. Se “vende” un producto que es la ciudad de Quilmes con sus servicios y la imagen de su patrimonio. El emprendimiento se propone captar, además, el turismo emisivo generado por la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Asimismo ser una opción para los 13.000.000 de turistas que recibe Buenos Aires del interior y exterior anualmente.
SUPERVISIÓN Y MONITOREO 
Es indispensable la coordinación de los niveles municipal, provincial y nacional a fin de gestionar y/o avalar, ante organismos o instituciones nacionales o internacionales, las actitudes o acciones que permitan llevar a cabo este emprendimiento. 
Corresponderá al sector estatal, y de acuerdo a la legislación vigente, velar por el patrimonio histórico y la política de preservación del Museo.
ACTIVIDADES QUE DEBERÍA GENERAR EL MUSEO
Ø  Promover una metodología de trabajo Museo/ Escuela organizando cursos y/o talleres destinados a docentes y alumnos

Ø  Promover sistemas de pasantías entre el Museo y distintas instituciones educativas de nivel terciario ( guías de turismo, estudiantes de restauración, etc.)

Ø  Organización de Muestras  y exposiciones relacionadas con la temática, a través del intercambio con otros Museos

Ø  Utilización del Auditorio para ciclos de conferencias, cursos, simposios, congresos , audiovisuales, etc.

Ø  Talleres de recreación infantil

Ø  Paseos con carruajes y con ropa de época en circuitos dentro del predio

Ø  Organización de eventos temáticos

Ø  Paseos de avistamiento de aves y reconocimiento de especies vegetales

Ø  Espectáculos al aire libre folklóricos y de destrezas criollas

Ø  Talleres de restauración para la tercera edad
Lic. Zunilda Quatrin, AntropólogaDirectora del Proyecto Arqueológico Quilmes durante el año 2000.
Colaboración Lic. Mónica Ceredad
Compilación y compaginación Chalo Agnelli


VER EN EL QUILMERO DEL:

viernes, 25 de noviembre de 2011, DON CARLOS HILLNER Y DECOUD - EL DORADO Y EL MUSEO DEL CARRUAJE 

lunes, 29 de octubre de 2012, ANTECEDENTES DE "EL DORADO" MUSEO DEL CARRUAJE Y ESCUELA AGROPECUARIa

 miércoles, 24 de mayo de 2017, MUSEO MUNICIPAL DEL CARRUAJE DON CARLOS HILLNER Y DECOUD (COLABORACIÓN)


ARQUEÓLOGOS BUCEAN EN LA MEMORIA DE LOS INDIOS QUILMES (21/3/1998)

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HACE 19 AÑOS UN GRUPO DE INVESTIGADORES DE ESTA CIUDAD DE QUILMES COMENZARON UNA ARDUA TAREA DE RECUPERACIÓN HISTÓRICA, BUSCAR RESTOS DE LA REDUCCIÓN INDÍGENA.

La Nación.- Sábado21 de marzo de 1998

Unos 40 investigadores realizaron ayer en la ciudad de Quilmes una jornada sobre el rol del vidrio en la arqueología histórica. Este noble material, capaz de desafiar el paso del tiempo, se vuelve de gran valor científico a la hora de reconstruir la memoria de las civilizaciones.
La organizadora del encuentro fue la licenciada Zunilda Quatrín, antropóloga de la Universidad Nacional de La Plata, que realiza actualmente en esa casa de estudios su doctorado en arqueología,
dedicado a la historia de Quilmes. Junto a un equipo de colegas, todos quilmeños, encabeza el Proyecto arqueológico Quilmes, fruto de un convenio entre la municipalidad de esa ciudad y el Centro de Arqueología Urbana del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas de la Universidad de Buenos Aires. 
Quilmes es considerado íntegramente un sitio arqueológico:
durante más de dos siglos vivió allí parte de la comunidad indígena de los quilmes. Eran unas 200 familias -más o menos mil personas- que llegaron caminando a la ciudad que hoy lleva su nombre desde el valle de Yokavil, en el oeste tucumano, expulsados de su tierra luego de resistir durante más de 130 años a la dominación española. Entre 1666 y 1812 vivieron en una reducción que funcionó como encomienda real. Los indios pagaban tributo al rey con su trabajo.
La jornada dedicada ayer al vidrio en la arqueología histórica es algo así como una bifurcación en medio de la extensa tarea que lleva adelante el equipo del Proyecto Arqueológico Quilmes. La licenciada Quatrín, que se especializó en el vidrio como registro arqueológico, invitó a otros colegas a compartir sus experiencias en el tema. 
EL VIDRIO COMO REGISTRO 
La investigadora explicó que el vidrio comenzó a fabricarse en el siglo XVI, en Europa. Primero fue un subproducto para
impermeabilizar sus superficies de lozas y cerámicas. Luego se impuso como envase y más tarde como recurso edilicio, por ejemplo, en ventanas.
Desde el punto de vista arqueológico, el vidrio tiene una gran ventaja: su durabilidad. Pero no siempre es sencillo fecharlo.
- Normalmente -dijo la licenciada Quatrín- la antigüedad de la pieza surge del contexto de todo el resto de las piezas halladas. Lo ideal sería hacer análisis para ponderar, con la colaboración de químicos, las variaciones de los componentes del vidrio según las épocas. La mezcla de elementos es siempre igual, pero varían las proporciones de la materia prima de acuerdo a si ésta estuviera más o menos disponible. El vidrio antiguo era más tosco pero más resistente. 
Otra marca del tiempo consiste en analizar las bases y los picos de las botellas y determinar si se trata de piezas sopladas o de molde, o una combinación entre ambas.
Durante las jornadas, expusieron sus hallazgos distintos investigadores. El doctor Daniel Schavelzon, pionero de la arqueología histórica en la Argentina, presentó vidrios hallados durante excavaciones realizadas en San Telmo, pertenecientes a los siglos XVI, XVII y XVIII. Marcelo Báez expuso sus trabajos en arqueología urbana, basados en el análisis de la presencia del vidrio en los residuos cotidianos. Otro de los investigadores, Mariano Ramos, contribuyó con un análisis acerca de la relación entre el vidrio y el contrabando: la primera fábrica de vidrios de la Argentina fue Rigolleau, instalada a fines del siglo último. La arqueología estableció que muchas de las piezas que llegaban al país, por ese entonces carísimas, eran fruto del contrabando. 
La licenciada Quatrín relató que si bien oficialmente hacia 1800 sólo podían residir indios en Quilmes, la documentación muestra que pese a las prohibiciones oficiales también vivían europeos que, lejos de los controles que sí había en Buenos Aires, podían dedicarse libremente a la legendaria tarea de los piratas, comerciando con buena parte del entonces Virreinato del Río de la Plata.
ARQUEOLOGÍA HISTÓRICA OFICIAL 
Entre nosotros, la arqueología se considera histórica luego de la llegada de los españoles a América. "En arqueología prehispánica -explicó la licenciada Quatrín- tenemos relativamente pocos materiales arqueológicos comparados con los que surgen luego de la conquista: cerámica indígena, piezas y trabajos en piedra, puntas de flecha, en zonas secas y áridas tejidos, restos de fauna y vegetales. La arqueología histórica abre enormemente el espectro y, además de los registros escritos, agrega los vidrios, las cerámicas, las lozas europeas e hispanoamericanas, pero no realizadas con técnicas indígenas, la indumentaria, los materiales de construcción, los metales." 
Parte del grupo que coordina la licenciada Quatrín, hoy integrado por 30 personas - 5 rentados y 25 ad honorem - trabaja desde 1989, pero sólo se constituyó orgánicamente en 1995. Cuando los arqueólogos comenzaron a excavar para reunirse con la historia de
su ciudad, se encontraron con una gran cantidad de materiales para clasificar y con un enorme desafío: construir lo que ellos llaman la historia no oficial de Quilmes.
Esto supone el inevitable paso por la memoria de los indios traídos por la fuerza desde Tucumán, cuyos descendientes actuales, que viven aún en los Valles Calchaquíes, están en contacto con los arqueólogos a la espera de restos de sus antepasados.

Los investigadores determinaron que, cuando en 1818 se repartieron las tierras de la otrora reducción indígena, la actual catedral y el resto de los edificios de la manzana histórica de Quilmes fueron construidos nada más y nada menos que sobre el cementerio de los indios.
"Todo indica que el cementerio no fue respetado -afirmó la licenciada Quatrín-. Prueba de ello son los restos que hemos encontrado, donde se mezclan lozas, vidrios y cerámicas con huesos humanos rotos a pala, que nosotros no exponemos por ética."

El año último, los investigadores recibieron el aviso de que sería reformado el atrio de la Catedral. Era la oportunidad ideal para buscar allí restos humanos enteros, tal como habían sido enterrados cuando el lugar era un cementerio indígena. Sin embargo, tras una interminable sucesión de autorizaciones y negativas, el grupo no pudo trabajar.
"El atrio ya había sido reformado cuando la Comisión Nacional de Arquitectura ordenó detener las obras y autorizar el ingreso de los arqueólogos - reflexionó la licenciada Quatrín -. Creemos que 500 años después del llamado Descubrimiento de América, hay muchos sectores que todavía no quieren saber qué pasó realmente. Y no sólo con los quilmes, sino con una gran cantidad de comunidades.”
Compilación. Chalo Agnelli
Gentileza Mónica Cereda
FUENTE
La Nación, 21/3/1998

“LA COLONIA” 20 AÑOS ATRÁS

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La siguiente nota la tomamos de “Resumen”, logotipo deun suplemento que, a manera de zonal, sacaba el periódico “Perspectiva Sur” con noticias de Quilmes Oeste. Corresponde al Año 2 – N° 105 del viernes 21 de noviembre de 1997. Poco antes de iniciar las investigaciones para lo que luego fue el libro “La Colonia de Valerga – Historia social del segundo barrio de Quilmes”. 
El lector analizará qué cambió, qué mejoró, qué empeoró. Siempre es bueno reflexionar sobre el pasado para conocer el presente y prever el futuro. En esta oportunidad con cierto humor cáustico que supo intercalar el periodista.
El titular de portada informa, “La Colonia no se resigna”
LA COLONIA YA NO ES LO QUE ERA…


(Bajada)La parte más antiguo de la ciudad, que entre nosotros se conoce como “La Colonia” está pasando un momento muy difícil.

La competencia de los grandes su­permercados, [1]la falta de apoyo al co­mercio minorista, el poco interés de las autoridades en esa zona, está condu­ciendo a ‘La Colonia’ a un abandono progresivo, y al olvido... Los comer­ciantes se quejan porque, en sus pro­pias palabras, “están fusilados”. Una recorrida a las cinco de la tarde mues­tra cierto movimiento de gente, pero los negocios permanecen casi vacíos. Algo no está funcionando bien. Viniendo por Carlos Pellegrini, a esa hora, muchos comerciantes están con los brazos cru­zados. [2]

UN LUGAR QUE NO SE VE
Detrás de la ruidosa estación de Quil­mes, tradicional punto de movimiento de la zona, se esconde otra, no tan movida, pero mucho más antigua. Allí se radicaron los primeros vecinos de esta zona, y es por eso que esta zona se conoce como “La Colonia”. [3]
Las diferencias con Quilmes Este se ven desde el vamos: detrás de la estación, sobre el terraplén, el pasto del lado oeste tiene un metro de alto, es matorral puro. Detrás, en Carlos Pellegrini y Gran Cana­ria, hay una plazoleta, que podría ser muy bonita, pero no lo es. El
estado de abando­no es casi total; el pasto está sin cortar, el busto de Juan Manuel de Rosas no tiene cabeza, los bancos de cemento están rotos, y la zona de juegos es zona de nadie. Los juegos de los chicos, que podrían ser apro­vechados por muchos de ellos, no sirven casi para nadie. Una verdadera pena infan­til... 
Los que trabajan allí: un grupo de mu­chachos ofrece servicios de lava-autos. Llenan con agua y limpiador unos grandes baldes de pintura y reciben unas mone­das por precio. Algunos limpian y otros cobran... la historia de siempre.
ABANDONADO VERDE 
Si los espacios verdes son escasos en todo Quilmes, la plaza Aristóbulo del Valle (o de La Colonia) no está mucho mejor. El pasto está bastante alto, el poste indicador de calles está caído, sólo los juegos de chicos están un poco mejor. No invite a su novia a pasear allí, porque jamás logrará enamorarla.


Y mucho menos la lleve a pasear por Andrés Baranda un día de lluvia, [4]porque se inunda, y con este tiempo loco, mucho. Los vecinos dicen que los desagües no funcionan, pero parece que no es lo único que no anda por La Colonia. Además después de las nueve de la noche, no hay nadie en la calle, ni en los comercios ni en los bares ni en ningún lugar. Por eso, no lleve a su novia por allí salvo que quiera estar absolutamente sólo con ella… en todo el barrio. 
BRAZOS QUE SE CRUZAN NEGOCIOS QUE CIERRAN 
Pero espere ahora a conocer lo que sucede con los comercios de la zona, pues la situación de ellos no es mejor que la suya, no vaya a creer. Las quejas son continuas, poco a poco van cerrando los

negocios de la avenida Andrés Baranda. Y eso que hay varios sanatorios y clínicas, pero nada, lo que se dice, nada. Aunque haya sanatorios, la situación no encuentra cura.
Muchas de las acusaciones recaen so­bre los hipermercados. Los comerciantes dicen que desde que llegaron, absorbieron todo el movimiento de la zona. Cuentan que antes, un autoservicio de nombre genovés, [5]que trabaja sobre Carlos Pellegrini, tenía un impresionante movimiento que favorecía a toda la zona cercana a Andrés Baranda. Pero llegó el “tío francés” [6]y ¡mon Dieu!, todo acabó.
NO MUY INSEGURO
Un tema que no preocupa tanto, a diferencia de otras zonas de la localidad, es la inseguridad. Robos hay, pero no es el tema del día, como en otras zonas “rojas”. La vigilancia policial pasa en forma
permanente y los vecinos están conformes con el servicio que prestan.
Eso no les preocupa, sí les mo­lesta estar de brazos cruzados, y no por no querer trabajar. Sobre Pelle­grini, a las seis de la tarde, una joven pareja se acaba de encontrar. Hay muchos besos. También están de brazos cruzados, pero entre ellos.
En la nota anterior comentamos la situa­ción del comercio. Veamos los comentarios de los comerciantes de cada rubro...
EL CRISTAL CON QUE SE MIRA
“Esta zona siempre fue media tranquila, pero desde hace mucho
viene bajando cada vez más los preciosno suben, alcontrario, bajan, pero no hay público. La situación económica cada vez se siente más”, afirmó Leonardo, de la casa de óptica y foto de Andrés Baranda al 1100.Y eso que nosotros trabajamos conobras sociales y con tarjeta, pero no hay caso. Si seguimos así, nos vamos al diablo”aseguró preocupado.
Esta preocupación la comparten todos los comerciantes.“¿Si
bajamos las ventas calamitosamente o estrepitosamente? ¡No, peor que eso...! ironizó Pablo, de la casa de aberturas de Andrés Baranda y Tucumán. “Ni siquiera vienen a preguntar precios. Es que si no hay plata no vendemos..., aseguró. “Parece que has­ta hace tres o cuatro años se trabajaba normal­mente, especialmente con las refacciones de viviendas; no ya con la construcción de las nuevas, porque esa Argentina qué usted cono­ció le informo que ha muerto..."
NI UN PERRITO DE CONSUELO
Y el efecto tequila... hizo el resto. Y los grandes hipermercados que no están tan lejos de la zona. “Aquí se trabaja lo justo, se venden
dos cosas y se reponen esas dos, no más, porque no se vende” dijo Esther, de la bichería de Andrés Baranda al 950. “A mí me compra toda la gente de la zona, porque yo nací aquí, y me conocen. Pero el tema pasa por los grandes supermercados, la gente va allá y manotea lo que hay”, asegura.
Suplemento "Resumen" de Perspectiva Sur, viernes 21/11/1997

* * *
De los 351 años, transcurridos desde el nacimiento del pueblo indio. Tomamos los últimos 20 años. Quilmes como todos los partidos del granconosurbonaerense, pertenece a una ‘magalópolis’. Chupado por la CABA.
Mucho cambió todo, pero sobre todas las cosas buenas y malas, lo marca distintivamente es  la superpoblación que se fue estableciendo sin un proyecto habitacional en las últimas tres década, pues fue inesperada, imprevisible. Asombrosamente, porque ya no existían las grandes industrias que sí, hasta poco antes de los ’80, caracterizaban a este Partido por la necesidad de mano de obra. En 1946, Quilmes contaba con más de 700 establecimientos industriales. El comercio se afianza sobre en todos los barrios y la actual peatonal Rivadavia se
convirtió en la calle que nucleaba la actividad comercial. 
Hoy la población ubica al Partido en el sexto lugar a nivel provincial y en el decimoséptimo en todo el país Cerca de 180.000 de sus 700.000 habitantes viviendo en villas y barrios carentes. Quilmes ya no es aquel vasto territorio que se fue desmembrando desde 1890, sin embargo los casi 700.000 habitantes lo hacen un territorio sobredimensionado.
El crecimiento edilicio sin medida ni proyecto urbanístico transformó el tranquilo pueblo en un bosque de torres, por lo general de muy mal gusto arquitectónico, que acabaron con hermosas casas tradicionales, residencias suntuosas y casonas de arraigo con la tradición. Se entiende esta transformación pues no se puede ser tan necio de negar el hoy, ese hoy que llaman 'desarrollo evolutivo', pero no deja de dolerle a cualquier vecino nato, ver morir a los moradores originales y que sus descendientes transformen el dinero de la picota en 'campos de concentración' que llaman 'country' (diría Aldous Huxley), automóviles dotados de todas las maravillas de la cyber-tecnología o motos exuberantes, largas horas en los gimnasios y en los institutos de belleza… ¿Para qué?... Para mostrarse.
Todo esto le fue quitando identidad, se perdieron tradiciones características (desde poco después de los ‘50 con la contaminación de la Ribera, luego la pérdida el tranvía…y el saludo) y así, esos descendientes de los antiguos perdieron el sentido de pertenencia.
Tal vez esto impulsó a algunos quilmeños y quilmeros, de nuestro Capital Social - siempre fue distintivo entre nosotros -, a crear y recuperar agrupaciones, asociaciones históricas, bibliotecas, clubes, etc. que honran la memoria, así como la publicación de una notable bibliografía y blogs sobre nuestra historia.
Quizá este no sea más que un análisis pueril, pero puede motivar otros más exhaustivos y académicos. (Chalo Agnelli)
Compilación, compaginación y notas Chalo Agnelli
Hemeroteca de la Biblioteca Popular Pedro Goyena.
NOTAS

[1] Era intendente Federico Carlos Scarabino (10/12/95//10/12/99) A quien algunos periodistas apodaban “Scarabingo”Nació en Bernal, el 8 de noviembre de 1950 y obtuvo  el título de abogado en el año 1973 en la Universidad de La Plata. Ministro de la Producción hasta el 2002 y posteriormente ocupó la cartera de Gobierno que le ofrece el Ingeniero Felipe Solá en su calidad de Vicegobernador.Su primer mandato como senador provincial comenzó tras las elecciones de 2003
[2]Se iba incubando el ‘huevo de la serpiente’ del neoliberalismo menemista que reventó el 19 y 20 de diciembre de 2001.
[3]Se conoce por La Colonia pues así se llamaba la fonda, posta de carretas, berlinas y diligencias, almacén de ramos generales que Don Santiago Valerga, inmigrante genovés que llegó a Quilmes a los 14 años, abrió en la esquina de 12 de Octubre y Vicente López pocos años antes que el ferrocarril dividiera el casco Urbano de las zona de Chacras, según la traza del agrimensor Francisco Mesura en 1818. La Colonia en su constitución original estaña circundada por las actuales avenidas Amoedo Andrés Baranda República del Líbano e Hipólito Yirigoyen ¡Sí, la plaza William Wheelwright (hoy H. Yrigoyen) y la estación estaban comprendías en La Colonia!
[4]La esquina de Andrés Baranda y Rodolfo López además de las calles adyacentes, desde Bernardo de Irigoyen hasta Larrea y desde Tucumán hasta San Juan es una depresión del suelo. Antes que hubiera asfalto en la zona toda esta área se inundaba y el agua entraba en las casas bajas. El único alivio lo ponían las zanjas. Por eso durante casi un siglo (1850/1950) en la esquina mencionada al principio hubo una zanja que la vecindad bautizó “La laguna de Giaimo” pues la casa de don Mariano Giaimo estaba, alta, frente a este pozo de agua. Después de varios días de lluvia el tranvía tenía dificultades para atravesar esta zona anegada y a veces esperaba que el agua baje en la parada que había frente al actual Sanatorio Modelo.
[5]Se refiere a “La Genovesa”, que antes se llamaba “H.Z.” y antes las familias Zacarías tenía una fábrica de telares.
[6]Carrefour.

LOS MAESTROS QUE NO FUERON - MOTIVOS PARA UN ANIVERSARIO (COLABORACIÓN)

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El 23 de octubre la Escuela Normal de Quilmes cumplió 105 años. Recientemente el Gobierno Municipal y el tenaz compromiso de la Asociación Cooperadora   terminaron parte de las obras edilicias olvidadas durante poco más de tres décadas, de modo que los festejos serán dobles. Debido a esto volvemos a publicar la siguiente nota obtenida de investigaciones realizadas en el Archivo “Silvia Manuela Gorleri” de la Institución que coordina su autora.
“Recoger datos es el primer paso al conocimiento, pero distribuirlos es hacer Comunidad. [...] Aceptando que la historia de los pueblos sea como una película cinematográfica que se exhibe ante nosotros en el papel de espectadores, ¿Es comprensible sin su ámbito geográfico, su clima espiritual o su fermento sociológico? La historia es esa exhibición, pero mucho más es la explicación de esa película.Gregorio Selser (1922-1991)
UN MISTERIO RESUELTO

Hace más de tres años se acercó al Archivo un ex – alumno para tratar de averiguar las razones, en su opinión arbitrarias e injustas, por las cuales no había podido graduarse de maestro en nuestra escuela.
Publicamos una reseña a partir de su relato y de los documentos que pudimos encontrar en el archivo aún sin organizar, que repetimos a continuación. Ahora, 40 meses más tarde, al trabajar con la ordenación de los expedientes, hemos encontrado el que da cuenta de la situación.
El 26/2/13 escribimos:

HACIENDO MEMORIA
SEIS MUCHACHOS QUE QUERÍAN SER MAESTROS 
MEMORIAS DE 1948
Prof. Raquel Gail
Una curiosa anécdota se nos ha hecho llegar y deseamos compartirla con nuestros lectores para tratar de iluminar algunos aspectos opacos que se ocultan a nuestro análisis. 
El año 1948 cursaban en 3º A y 3º B del Departamento Normal seis muchachos que rindieron los correspondientes exámenes de selección que se practicaban en la época para admitir a los estudiantes que continuarían su carrera de
Magisterio. No todos llegarían a la meta, puesto que se formaría una sola división de 4º año con cuarenta de los aspirantes. 
Dichos exámenes eran muy diferentes de los que conocemos ahora. Un equipo de seis o siete docentes, durante el mes de diciembre, interrogaba oralmente a los candidatos sobre aspectos diversos de las materias cursadas en el Ciclo Básico. El testimonio que recibimos nos habla de, por ejemplo, “escribir en la pizarra la cifra tres millones cinco”, o bien comentar detalladamente una obra de Benito Lynch leída en 2º año (“Raquela”, novela con cierto tinte irónico y humorístico, que data de 1918 y hoy es apenas conocida); en fin, una situación difícil de anticipar para los quinceañeros y las quinceañeras que debían afrontar la crítica situación que determinaría binariamente el acceso o la exclusión de la carrera elegida.
EXCLUSIÓN
Este relato dice que los seis aprobaron las señaladas pruebas; sin embargo, una orden superior estableció que, a partir del siguiente curso lectivo, la escuela admitiría únicamente alumnas mujeres –pese a que desde 1914 era Escuela Normal Nacional Mixta- razón por la cual los jóvenes serían transferidos a la Escuela Normal Nº 2 de Capital Federal “Mariano Acosta”. 
Las familias fueron debidamente notificadas de la novedad, pero no todas aceptaron pasivamente este destino, por causas diversas. Como resultaron absolutamente inútiles las solicitudes para reparar lo que consideraban una injusticia, los muchachos terminaron sus estudios secundarios en diferentes establecimientos, tales como el Instituto Incorporado “Santa Catalina” de la orden salesiana, de antigua data, que estaba en Constitución [1](1), la Escuela Normal de Avellaneda, el Colegio Nacional de Quilmes y quizás algún otro. 
LOS PROTAGONISTAS
El sinuoso curso de la vida hizo de ellos hombres de bien, dedicados algunos a las ciencias y otros – pese al adverso comienzo - a la docencia. Alfredo Roberto
Améndola, Alberto Carlos Baglietto, Jose Luis Carosini, Luis Néstor Gury, Reynaldo Pérez y Jorge Horacio Piñero, que así se llaman los seis protagonistas, se han dedicado a la odontología, la docencia primaria y la secundaria; sin embargo aún hoy se interrogan, como hace más de cincuenta años, las razones precisas de este escollo en su estudiantina. ¿Fue una orden ministerial que se aplicó en varios establecimientos? ¿Fue un artilugio para liberar seis vacantes para otras compañeras que no hubieran podido ingresar al Ciclo Superior? ¿Fue una instrucción específica para la Escuela Normal de Quilmes por razones que ignoramos? Tal vez en futuras indagaciones, el Archivo escolar pueda permitirnos comprender este -por ahora- curioso fenómeno.
PLAN DE ESTUDIOS
Hasta el momento sólo hemos hallado un documento que podría –quizás- tener relación con tan abrupto cambio normativo. La Circular Nº 31 del 1º de
diciembre de 1950 alude a las Circulares Nº 156 y 157 de 1948 y prescribe que “para el ingreso al magisterio, deberá ajustarse estrictamente a las normas establecidas” (en los documentos citados) “excepto en lo que respecta a la edad exigida”. Todavía son opacos los cristales a través de los cuales miramos. 
Justamente, en 1948 se había determinado el cambio del Plan de estudios de Magisterio, llevando el Ciclo Superior a un término de tres años en lugar de dos, modificación que tuvo muy corta vigencia. Nos referimos al Decreto 5.114/48, rubricado por el presidente Perón y los ministros O. Ivanissevich y B. Gache Pirán. [2](2) 
Lo que sí está claro, más allá de cualquier especulación, es que las dos promociones de 1951, tanto la del Plan de seis años como la del Plan de cinco años, son exclusivamente femeninas en nuestra escuela. Y ello sucedió por única vez. 
Poco tiempo después, en 1952, se eliminaron los exámenes de selección de tercer año.
Eran autoridades del establecimiento la Srta. Ana Luther Weber, Directora, y la Sra. Norma Pierini de Rossi, Vicedirectora.
NÓMINAS DE EGRESADAS DE LOS DOS PLANES DE ESTUDIO
1951.- 6º AÑO
Álvarez, Ana María * - Aguilar, Elena Luisa  - Angeletti, Ana María  Anselmo, Delia Ethelvina - Basiricó, Norma Vicenta (fue directora de la escuela Nº 16) Bechelini, Nelly Raquel (docente) - Berbeni, Nélida del Corazón de Jesús * - Beurrier, Graciela Rosa - Brola, Norma Leonor - Campos, María Josefa - Carboni, Ethel Martha - Colombo, Martha Carmen (larga trayectoria en el Colegio Nazareth de Quilmes) - Corsiforti, Leticia Rosa * (profesora de educación física, periodista y directora de la Unidad Académica de la Escuela Normal de Quilmes ) Crook, Marion Beatriz - Di Landro, Isabel Amalia - Elena, Norma Adhelma - Estevarena, Luisa Irene * - Fasanelli, Ada Alcira * - Fiaschini, Delia Elena * - Fidanza, Beatriz Felisa * - Florensa, Elena Felisa (artistas plástica) - Gandul, Josefina María * - González, María Camelia * - Kantt, Amalia * - Lacalle, Iris (Directora del I.F.D.N° 83 de San Francisco Solano) - Laddi, Gloria - López, Haydée Dora - Malatesta, Esther Norma * (de Gianni, fue directora de la escuela Nº 23 de Bernal) - Oropesa, María Ethelvina - Palacio, Nilda Beatriz * - Persichini, Dora Dominga Josefina (docente) - Petta, Leonor Ethel - Petler, Nair Lujana - Pezoimburu, Amelia Esther (luego doctora en medicina) - Piciochi, Mercedes Elena - Pozzoni, Clarivel Dominga María - Prieto, Elsa Noemí * - Radaelli, Gladys Marta - Rivera, María Luisa - Sánchez, María Luisa * - Santagostino, Ernestina, Mabel - Tomassetti, Nélida Estefanía * - Volonté, Beatriz Elena * 
1951- 5º AÑO[3]
Bianco, Edith Mabel - Bonanno, Yolanda María (secretaria de la escuela Nº 31 de Bernal y directora del Inst. Mariano Acosta de Don Bosco) - Bozzo, Haydee Martha - Bruna, María Teresa – Bucich March, Mábel Gloria * (hija del ex intendente Armando Bucich) - Cederlöf, Iris Beatriz - Cornell, Haydee Esther - Charola, Érica - Doreste, Rudiel Maritza - Ezpeleta, Lilia Ivonne - Ghilini, Martha Raquel - Gromich, Beatriz Irene - Jurado, María Teresa - Kiles Josefa - Lehsten, Susana Edith - Llense, Susana Edith * - Malfatto, María Rosa * - Nepote, Dora Lilia - Otamendi, Nanina Eleonora Elisa Zulema - Paolovich, Lidia - Paolucci, Edtih Martha - Pardiñas, Martha Elena - Provera, Ethel Sonia Magdalena - Rey, Martha Lucía * - Ricagno, Matilde María Avelina * - Rivoli, María Elena *  Rodríguez, Obdulia María * - Rodríguez, Yolanda Lourdes - Rosso, Martha Susana * (nieta del pionero bodeguero de Ezpeleta don Andrés Rosso) - Sanguinetti, Iris Martha * - Sarpo, Inés Corina - Sosa, Delia Margarita - Spaltro, Elena Adhelma - Urrestarazu, Luisa Isabel - Ventureira, Haydee Leonor - Vigo, María Esther 
 (*) Las alumnas señaladas con asterisco habían egresado oportunamente del Departamento de Aplicación. 

MOTIVOS DEL DESPLAZAMIENTO DE LOS ESTUDIANTES.
CARÁTULA
Expediente 19069
Año 1949
VARIOS PADRES solicitan sea revocada la medida por la cual se decidió que sus hijos, que cursaron el ciclo básico en la Escuela Normal de Quilmes, deberán continuar sus estudios del Magisterio en la Escuela Normal Nº 2 de la Capital.
NOTA dirigida al Ministro de Educación Dr. Oscar Ivanissevich, de fecha Marzo 26 de 1949. En la misma, padres de cinco de los alumnos reclaman porque se les comunicó a sus hijos en forma verbal que debían pasar a la escuela de Capital Federal y dejar sus vacantes para alumnas que habían obtenido menor puntaje que ellos en el examen de selección.
Argumentan los trastornos económicos que les originaría el traslado, dado que
El Prof. Améndola, uno de los alumnos que no fueron...
no todos viven en Quilmes y que ello les obligaría a interrumpir la educación de los jóvenes.
Aluden a sentimientos de patriotismo, de afecto por la escuela y a la bondad del señor Ministro para solicitar la revocación de la medida.
Expediente un Memorandum de fecha 12 de abril del mismo año, firmada por el Director General de Educación Secundaria, Normal y Especial, Prof. Juan D´Agostino. En él se deniega la solicitud de los padres, dado que existe una Resolución del Ministro (cuyo número no se informa) por la cual todos los alumnos varones de las Escuelas Normales del Gran Buenos Aires deben concentrarse en la Escuela Normal “Mariano Acosta”, “para destinar las vacantes a las numerosas niñas que de otro modo hubieran quedado sin asiento”.
Luego se notifica a los padres a través de la escuela y se archiva el Expediente, con lo cual se da por terminada la cuestión. [4]
Prof. Raquel Gail
NOTAS

[1] En el año 1946 comienza a funcionar el Bachillerato, con lo cual el Instituto Santa Catalina de Alejandría crece y se jerarquiza. En su transcurso (1947) se procede a inaugurar el nuevo edificio de la calle Brasil.  (Fuente: http://www.santacataexalumnos.com.ar/hcasa.html)
[2] Nota marginal: Cabe aclarar que entre las comisiones técnicas para la preparación de los programas sintéticos de los tres años del ciclo básico de la enseñanza media, en la que debía ocuparse de las Ciencias Físico Matemáticas estaba designado el Profesor Dr. Alberto Domingo Iacobucci, del Colegio Nacional y de la Escuela Nacional Normal de Quilmes (Bs. As.). Sus textos de Química para el secundario (en coautoría con el Dr. Santiago Alejandro Celsi) se publicaron durante muchos años. Hemos visto ediciones desde fines de la década del 30 hasta avanzada la del sesenta. Presidió la Comisión de Cultura de Quilmes en 1948, de la que formaba parte desde su inicio, así como también contribuyó a la creación del Instituto Argentino de Cultura Británica en Quilmes en 1944 (Fuente: www.elquilmero.com/la-comision-de-cultura-de-quilmes/, http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/02/fotos-de-la-revista-quilmes-en-el_19.html). Ingresó a la escuela como profesor de Ciencias Naturales y de Química en 1932. Farmacéutico y Doctor en Química, había nacido en 1903 y falleció repentinamente a mediados de la década del 60. (Fuente: Anales de la Real Academia de Farmacia, 1965, vol. XXXI, Nº 3, p.150-151)
[3] En publicaciones anteriores se omitió a estas egresadas por desconocimiento de esta particularidad del sistema. Se reprodujo en el blog El Quilmero y luego en el periódico “Perspectiva Sur” del lunes 29 de octubre de 2012.
[4]Véanse nuestras entradas del 16/12/12:
- NORMAS PARA EL INGRESO AL MAGISTERIO. De la década del 30 a la del 50, por Adrián Cammarota. 
- LA FORMACIÓN DE LOS MAESTROS A MEDIADOS DEL SIGLO XX (1). LA ESTRUCTURA ACADÉMICA DEL SISTEMA EDUCATIVO TRANSFORMADA: LA IMPRONTA DEL PERONISMO (Fragmentos), por Ruiz, Guillermo (1); Muiños, Claudia (2); Ruiz, María (3) y Schoo, Susana (3) 

 

AL RESCATE DEL ALJIBE DE LA CASA WILDE

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Chalo Agnelli
Quilmes 23 de setiembre de 2017
La generosidad de los vecinos del viejo Quilmes y el amor a este suelo, su historia y su gente son pruebas constantes que recibimos los que intentamos rescatar la historia, las crónicas de otros tiempos; prodigalidad que nos permite que perdure nuestro acervo, una cultura de 351 años. Así obtuvimos del vecino don Juan Carlos Passalent el antiguo aljibe de la casona del benemérito Dr. José Antonio Wilde.

El pasado sábado 23 de setiembre, invitados por el señor Juan Carlos Passalent, un grupo de ‘quilmeros’ e integrantes de la CD de la Biblioteca Goyena fuimos al rescate los restos del aljibe que
perteneció a la quinta “La Victoria”, del Dr. José Antonio Wilde que ocupaba la manzana de 25 de Mayo, Pringles, Brandsen y Paz. La casona estaba frente a la primera arteria. El nombre de la quinta aludía a la esposa del Dr. Wilde, Victoria Wilde de Wilde.

Casonas de este tipo de arquitectura italiana había varias en el pueblo[1]como la de los Casares, la del jurisconsulto Honorio Martel, la de Juan Clark, la de Nicolás Videla, “La Primavera” de los Pitré, “Los Caracoles” de Mariano Otamendi, “La Inés” de los Davidson” (luego High School), etc. y aún en la ‘campaña’ (La Colonia y Quilmes Oeste); la del ex intendente Eloy Numa Damonte (actual Dispensario), la recientemente derribada de la familia Bryce en la esquina SO de las avenidas 12 de Octubre y Andrés Baranda, etc. [2]


Quinta "La Victoria" en un viejo plano del casco urbano del pueblo de Quilmes (circa 1890)
Plano tipo de las casas-quintas de arquitectura y disposición estilo italiano, como "La Victoria".
EL ALJIBE
El Sr. Passalent nos ofreció recuperar los mármoles italianos que formaban el brocal con los que habían hecho un mural en los
fondos de su casa, una de las fracciones de la propiedad del Dr. Wilde.Dicha fracción (hoy en venta) se encuentra en la calle 25 de Mayo entre Paz y Pringles, vereda impar. 
En el espacio que ocupaba la antigua casona (descripta en una nota del blog EL QUILMERO del 1 de marzo de 2014, titulada “La Casona del Dr. Wilde y su destino”) funcionó la escuela primaria N° 19 a partir de agosto de 1907 - es decir, al año de su fundación el 1 de setiembre de 1906 - hasta el 1 de julio de 1930, en que se traslada al edificio levantado en Ortiz de Ocampo y Mitre perteneciente al Consejo Escolar.[3] 
Modelo tipo
EL PROGRESO
En la primea habitación de la derecha de la vieja casona tuvo cabida, también, por breve tiempo, la redacción e imprenta del primer periódico que tuvo Quilmes, “El Progreso”. [4] El músico Enrique  Prémoli que habitó con su familia el ala derecha de la casona, recuerda que su familia usaba ese ambiente como sala y que en la pinotea había una mancha negra que nunca pudo quitarse totalmente y era la tinta usada en la imprenta del periódico.
SUBDIVISIONES
La manzana se loteó y el espacio que ocupaba la casona se subdividió en cuatro parcelas, de las cuales solamente una conserva restos de la construcción “original”. El resto se demolió en distintos momentos del siglo XX para dar lugar a nuevas viviendas (entre las décadas del ‘40, del ‘80 y del ‘90 respectivamente)
DATOS CATASTRALES
El plano de la subdivisión del lote fue confeccionado por el Ing. Civil don Manuel Passalacqua; se aprobó el 14 de junio de 1921, ante el Juzgado de 1ª Instancia de La Plata y fue inscripto en el Registro de la Propiedad el 24 de septiembre de ese mismo año. El 15 de
junio de 1932, don Gerardo Van Kooten [5]compra la casa de la calle 25 de Mayo 469, que correspondía a la sucesión Fernando Molteni y Provilo, [6]mediante un boleto de compraventa a la farmacéutica Clara Canessa de Molteni a través de un apoderado de esta, el abogado Américo Canessa.
El 31 de marzo de 1939, Juan Passalent adquiere a Van Kooten los derechos sobre dicho boleto que escritura el 16 de agosto de 1943. El monto de la compra-venta fue de $ 4.200 moneda nacional pagaderos en 120 cuotas mensuales de $ 35 m/n. [7]

Paralelamente, su hermana Juana Passalent de Passalent  y su esposo Serafín Passalent (ambos enfermeros) adquieren el lote contiguo, porciones de la wildeana quinta “La Victoria”. [8]Don Juan Passalent habitó la casa hasta 1987.
REFERENCIA HISTÓRICA
Estas referencias del origen del inmueble fueron dados a conocer por el historiador Prof. Manuel Ales en el año 1967, cuando la Junta de Estudios Históricos, colocó una placa que rememoraba el hecho que el Dr. Wilde había vivido allí desde 1870, hasta su muerte acaecida en 1885. [9] Dicha placa fue hurtada hace más de 20 años y se hallaba en una pared de la porción de la vivienda de la familia Premoli.
ARQUITECTURA
La construcción original era de estilo italiano, tenía el formato de “U” abierta hacia la calle, como se indica en la nota mencionada, 
El plátano y detrás parte de la antigua casona
dejando al frente un espacio que ocupaba un patio, el cual contaba con el aljibe y un plátano cultivado por alumnos de la escuela entre 1910 y 1920. Este testimonio fue legado por una de las alumnas que estaba presente en el momento en que dicho árbol fue plantado, la señorita Julia Cendoya, amiga de la familia Passalent y vecina del barrio, quien fuera una de las 22 egresadas de la primera promoción de la Escuela Normal de Quilmes en 1916 (un retoño de dicho plátano fue plantado por el Sr. Passalent en la plaza Las Heras de la CABA) 
[10]
Propiedades que hoy ocupan en parte la antigua casona del Dr. Wilde

PATRIMONIO HISTÓRICO
Nobles y fieles colaboradores de la Goyena, de Los Quilmeros y
por ende de la tradición y la cultura quilmeña  fuimos quienes pusimos manos a la obra: Eduardo Luis Teramo, Lucas Eduardo Gutiérrez, Agustín Claudio Balduzi, Walter Jesús Zelarallán, Cristina Secco, Eugenio Bravi y quien suscribe. Próximamente el aljibe debidamente restaurado será una pieza más de exhibición en el Museo Bibliográfico Documental - Centro Cultural ‘Hilda Perata’ de la Biblioteca Goyena.

Como los mencionados, gran parte del partido de Quilmes y de la Región, en distintas Instituciones son el Capital Social que de manera voluntaria y altruista brinda una singular tarea de recuperación, mantenimiento y difusión del acervo que nos da pertenecía e identidad como los integrantes de la A. Historiadores Los Quilmeros, la A. Orígenes de Berazategui, la Biblioteca Popular Pedro Goyena y todas las
Instituciones que integran la Junta de Estudios Históricos. 
El Dr. José Antonio Wilde es uno de nuestros próceres, los de la 'Pequeña Historia', imprescindible para construir la otra, la 'Grande'.
No sólo son ‘héroes’ los que ganaron batallas; no sólo son ‘próceres’ los que dieron una identidad a la Patria, sino también los que derrotan los imponderables del diario vivir. Gente anónima, callada, silencioso que trabaja por sí y para el bien común, por eso todo lo que tiene que ver directa o indirectamente con la figura del Dr. Wilde, su vida y su obra, es Patrimonio Histórico de Quilmes.
Investigación y crónica del Prof. Chalo Agnelli
Con la colaboración del señor Juan Carlos Passalent
Dibujo de la casona Arq. Daniel Hurrell
Biblioteca Popular Pedro Goyena

NOTAS



[1] Ver en EL QUILMERO del jueves, 9 de abril de 2015, “Travesía arquitectónica por Quilmes, 1818 – 1940”.

[2]Ver en la Biblioteca Goyena el plano catastral del casco urbano del pueblo de Quilmes en 1856, actualizado en 1892 por don Pedro Etchevertz y en 1966 por el Prof. Manuel Ales.

[3] Agnelli, Chalo. “Maestros y Escuelas de Quilmes”. Ed. Jarmat. Bernal, 2003.

[4] Ver en EL QUILMERO del jueves, 5 de junio de 2014, "El Progreso De Quilmes, En el Día del Periodista - El Dr. Wilde y la prensa local” https://elquilmero.blogspot.com.ar/2014/06/el-progreso-de-quilmes-en-el-dia-del.html/

[5] Responsable de gran parte de las obras sanitarias que se instalaron en la primera mitad del siglo XX. Datos aportados por el señor Juan Carlos Passalent de documentación catastral y escritura de su propiedad.

[6] Hijo de Fernando Molteni (1835-1881) italiano y de Paula Provilo, argentina.

[7]El precio en moneda nacional fue durante 10 años el mismo ($ 35 mensuales) En 1939, un inmigrante italiano de 26 años, con 9 años en el país, 4 años en Quilmes y dos años como operario de Ducilo pudo acceder a una vivienda propia y  encarar un proceso de reforma y ampliación. Lo cual denota el efecto de los procesos inflacionarios de los últimos 50 años,  que dejaron a la moneda nacional a un valor incomprensible por la cantidad de ceros que se le quitaron: 12 ceros. El peso moneda nacional había sido creado en 1881, hasta 1969 (78 años). En los últimos 48 años, se perdieron doce ceros con 4 cambios de moneda.

[8]Datos proporcionados por Juan Carlos Passalent.

[9]Agnelli, Chalo. “José Antonio Wilde- médico, periodista y educador quilmeño”. Biografía // 1814-1885”. Ed. Jarmat. Quilmes. 2008.

[10] EXANQUI. “Historia para un Centenario”. Ed. Jarmat, Quilmes 2012




EL MONUMENTO A LA MADRE EN LA CIUDAD DE BERNAL (COLABORACIÓN)

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Por Lic. Alejandro Gibaut
El Monumento a la Madre, viejo anhelo de la comunidad bernalense (se pedía por él desde al menos 1955), pudo realizarse e inaugurarse gracias al completo apoyo de las instituciones sociales de la ciudad: el Rotary Club, el Club de Leones, la Asociación de Fomento, los Bomberos Voluntarios, el Policlínico Bernal, el club ‘El Ceibo’, el Club Bernal, el Hospital ‘Julio Méndez’, la Sociedad de Fomento de Barrio Parque, la Parroquia, el Progresista, la Biblioteca Mariano Moreno… todos ellos desde 1966, estaban recaudando fondos y realizando colectas para lograr la concreción del sueño. Para eso se había nombrado una Comisión Popular integrada por Octavio Burmester como presidente, Carlos Castro como secretario y Emilio Bianchi como tesorero, la que tenazmente "acosaba" al comercio, las instituciones y la gente común pidiendo donaciones para el objetivo.

Vidriera de la Biblioteca Estrada, en su vieja e histórica ubicación de Belgrano y 25 de Mayo, con los anteproyectos del monumento. En primer plano se observa el ganador (Enero de 1969)

ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL

Se realizó finalmente un concurso abierto en el cual participaron
artistas de renombre nacional y del cual salió elegida la obra realizada por Adolfo Pérez Esquivel, entonces un joven artista de 39 años, ya comprometido con el movimiento por los Derechos Humanos, accionar que en 1980, le valió que le otorgaran el Premio Nobel de la Paz. 
Todo parecía encaminarse para que Bernal pudiera tener su monumento en 1969, pero no se logró, hubo que esperar un año más. 
Finalmente, el 18 de octubre de 1970, luego de ser bendecida por el padre Heraldo Gómez, y en un acto y desfile en el que participaron los Exploradores de Don Bosco, los Bomberos Voluntarios y varios colegios bernalenses, la escultura fue inaugurada.

Visita de la Comisión Popular Pro-Monumento a la Madre al taller de Pérez Esquivel para ver el progreso de la obra, agosto de 1969. En la foto se ve a Pérez Esquivel junto a los señores Bianchi, Burmester, el escultor Oscar Albertazzi El primero a la izquierda) y José Díaz Soto, estos dos últimos integrantes de la comisión técnica (Foto: semanario "Crónica")  
 Acto de emplazamiento el 18 de octubre de 1970


EMPLAZAMIENTO

Su emplazamiento fue la plazoleta junto a las vías del Ferrocarril Roca, en 25 de Mayo y San Martín. En 2014, por las obras de construcción del paso bajo nivel en Avellaneda y San Martín, el monumento fue desmontado. Hace poco más de un mes (septiembre de 2017) se le dio un nuevo destino en la plaza "Félix Bernal", casi en la esquina de Cramer y Espora, sobre una nueva base piramidal. Lamentablemente no hay ninguna placa que ayude a recordar su historia, ni a su autor o al menos su significado. Bernal desea que esta omisión sea prontamente remediada para darle a este hito testimonial de la cultural de nuestro partido la importancia que merece.
 Actual destino en la plaza Félix Bernal

Esta escultura de Pérez Esquivel, según el señor Carlos Alberto Castellán,  está inspirada en uno de los calcos de las víctimas de la erupción del volcán Vesubio en el año 79 d. C. Expresa el supremo amor de una madre aún ante la circunstancia de la muerte, ella sostenía a su niño en alto en un desesperado intento por salvarle la vida, mientras los gases la asfixiaban y la ceniza y piedra volcánicas empezaban a sepultar su propio cuerpo.


Alejandro Gibaut
Asociación de Historiadores Los Quilmeros
15 de octubre de 2017
Colaboración Dr. Ricardo Angelino, Sr. Carlos Alberto Castellán
Fotos diario "Crónica" de Bernal y El Sol.

BIBLIOTECA POPULAR "BERNARDINO RIVADAVIA" DE BERNAL

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Por Chalo Agnelli
Un núcleo de jóvenes de Bernal, inmigrantes e hijos de inmigrantes, de ideas progresistas, alarmados por el avance
mundial y local del fascismo, se congregaron a partir del 3 de setiembre de 1932, para cimentar las bases de un centro cultural y biblioteca en una zona extensamente poblada, donde era una necesidad perentoria la creación de una entidad con esos fines. 
El 12 de octubre de ese mismo año, lograron abrir, en una propiedad de la calle Alem 205, el Centro Cultural y Biblioteca “Bernardino Rivadavia”. Pocos meses después que la Biblioteca Mariano Moreno, fundada el 21 de agosto de ese mismo año. 
En 1916, Francisco Cúneo, quien fue el primer diputado obrero, [1]había establecido en el Barrio Los Hornos (hoy Bernal Oeste) la
F. Cuneo
Biblioteca “Agustín Álvarez” que perduró hasta 1970, con varias clausuras durante las sucesivas dictaduras cívico-militares. Cúneo, en 1909, había fundado en Quilmes el periódico El Ariete” y en 1914, había asumido como diputado nacional por el Partido Socialista.
 
Siguió a la Biblioteca Rivadavia, en 1937, la Biblioteca Popular Manuel Estrada de orientación católica.
TRAYECTORIA 
Las actividades de la Bernardino Rivadavia fueron muchas y va­riadas: con­ferencias, obras teatrales, festivales, etc. Las conferencias de divulgación científico estuvieron a cargo del Dr. Julio K. Deniselle y el matemático Juan Carlos Boló, la profesora, periodista y escritora Adela García Salaberry, entre otros muchos. 
Enuna oportunidad una comisión directiva consiguió que el Teatro del Pue­blo, que dirige el escritor Leónidas Barletta [2] pusiera en es­cena en el local de la Biblioteca: “Bastidores del alma" de Nicolás Evreinov y “Pelo de zanahoria"del escritor francés Jules Renard (1864-1910) A su vez un grupo de socios de la Biblioteca, crearon un electo local que dirigían los señores Ernesto Conigliaro y Eduardo Osimani, quie­nes se distinguieron en la representación de la pieza “Como los robles”. 
CRECIMIENTO 
A los dos años de su inauguración la dedicación de las distintas comisiones directivas alcanzaron un ca­pital social de $ 3500 (que para la época era una suma extraordinaria para una institución de ese tipo) Contaba con 89 socios activos, 223 socios bibliotecarios y 10 cooperadores. El caudal bibliográfico era de 2300 volúmenes de valor científico y literario. Mensualmente se retiraban entre 200 a 300 libros. 
En 1934, se daban clases de corte y confección dicta­das por la profesora Rosa Olivero, con una inscripción de 25 alumnas distribuidas en dos turnos, con el siguiente hora­rio: de 15 a 17 y de 17 a 19 ho­ras, los días lunes, miércoles y viernes.Otra de las obras que dan la pau­ta del celo de sus dirigentes fue la construcción de un amplio salón de actos con capacidad para doscien­tas cincuentas personas, con un adecuado escenario donde se des­arrollaban los actos culturales orga­nizados por la institución.
Integraban la Comisión Directiva elegida por la asamblea efectuada el 16 de diciem­bre de 1934: presidente, Roberto Kienast; vicepresidente, Eduardo Siffredi; secretario general, Américo Bissio; secretario, Luis Ciotti; secretario de actas, Enrique Moggio; tesorero, Guillermo Dunne; protesorero, Arturo Torres; vocales: Manuel Rouco,Luciano Falzoni, Rafael De Stéfano, Francisco Giusti y Salvador Conigliaro; vocales suplentes: Carlos Curranino y Armando Falzoni; revisores de cuentas: Plinio Luis Costa y Francisco Cabeda.
Diploma que certifica la condición de BIBLIOTECA POPULAR a la "Bernardino Rivadavia" de Bernal (El original se halla en el Museo Bibliográfico Documental de la Biblioteca Popular Pedro Goyena, donación de la Flia. Siffredi)
El 23 de setiembre de 1936, la Comisión Protectora de las Bibliotecas Populares, dependiente del Ministerio de Educación de la Nación la declaró “Popular”, acordándole los beneficios de la Ley 419, más conocida como Ley Sarmiento. [3]Resolución ratificada el 3 de marzo de 1954 (Se adjunta el diploma que le confiere esa designación) 
En 1957, debió abandonar el viejo local y pasó a la calle Chacabuco 573, ya sin los recursos que habían gestado, con mucho compromiso social por los libros y la educación actuando directamente en las escuelas públicas de la zona, a lo largo de 25 años, en los que desarrolló una acción fecunda, que lo coloca en­tre las paradigmáticas instituciones que fraguaron la identidad y carácter del pueblo bernalense. 
El periódico “Crónica” de la familia Salaberry, [4]fundado en 1923, fue a través de sus páginas, un constante propulsor de la creación de instituciones culturales, con hala­güeño resultados. Mostrando el desarrollo de sus actividades en el Anuario de las bibliotecas de Bernal: Álvarez, Moreno y Rivadavia. 
La Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia, después de un par de clausuras y confiscaciones, sufridas por las varias interrupciones democráticas que se sucedieron desde el año 1955 hasta 1966, debió cerrar sus puertas.
Investigación Chalo Agnelli 
Colaboración Alejandro Gibaut y Flia. Siffredi
FUENTES 
Periódico “Crónica” de Bernal, 1932 
Anuario del “Crónica” de Bernal de 1934. 
Anuario del diario “El Sol”, 1947 
NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del jueves, 22 de mayo de 2014, FRANCISCO CÚNEO - PRIMER DIPUTADO OBRERO – FUNDADOR DE “EL ARIETE” 

[2] (Bs. As. n.30/8/1902 – m.15/3/1975) En 1930, abrió sus puertas el Teatro del Pueblo fue el primer teatro independiente del país. Barletta fue su director desde el 20 de marzo de 1931, hasta su muerte. En esta sala Roberto Arlt estrenó casi todas sus obras teatrales. Desde 1930, ocupó varios locales hasta que en 1943, se ubicó en el sótano de Diagonal Norte 943. Dejó de funcionar en 1976, con la instalación de la dictadura cívico-militar. Desde 1987, tras su apertura ocupa el mismo espacio. Secreé según las bases teóricas del teatro postuladas por Romain Rolland, cuyo “referente era el obrero, el hombre del pueblo, que vivía una realidad diversa al burgués y a quien urgía un teatro que respondiera a las necesidades de un público estrictamente popular.” 

[3] El 23 de Septiembre de 1870, se promulga la Ley Nº 419, conocida como Ley Sarmiento, donde se creó la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, con el propósito de fomentar la creación y el desarrollo de estas instituciones, constituidas por asociaciones de particulares, con la finalidad de difundir el libro y la cultura en todo el país. Ver en EL QUILMERO del lunes, 23 de septiembre de 2013, “Historia de las Bibliotecas Populares en la República Argentina”

http://bibliogoyena.blogspot.com.ar 

[4] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 5 de junio de 2013, “Máximo Salaberry Y El Diario "Crónica" De Bernal - 7 De Junio Día Del Periodista” http://bibliogoyena.blogspot.com.ar

 


JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS – SEGUNDA RECONSTITUCIÓN – 1978

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Por Chalo Agnelli
La Junta de Estudios Históricos de Quilmes fue creada el 12 de julio de 1940, por el decreto N° 1670 del benemérito comisionado municipal Dr. don Fernando Pozzo.
El 12 de julio de 2016, en el marco de los 350 años del primer poblamiento de Quilmes,[1]el secretario de cultura y educación Lic. Ariel Domene, asumiendo su responsabilidad oficial, dio función y vigencia a la Junta de Estudios Históricos en su tercera reconstitución.
SEGUNDA RECONSTITUCIÓN
En el primer período la Junta - que se mantuvo activa poco más de dos décadas -, fue decayendo paulatinamente hasta desaparecer. Las causas fueron previsibles: el fallecimiento de algunos de sus integrantes, la avanzada edad de otros o las exigencias de nuevas responsabilidades y la falta de renovación generacional.
Tras varios años inactiva, en 1978 – pronto harán 40 años -,  se renovó la inquietud de quienes deseaban mantener y di­fundir la tradición histórica del distrito; el segundo en antigüedad de la Provincia y uno de los que contó y cuenta con la mayor canti­dad de estudiosos de su pasado, des­de don José Andrés López con su “Quilmes de antaño”, el Dr. José A. Craviotto con “Quilmes a través de los años”, el profesor Manuel Ales con varias publicaciones como don Luis Otamendi y José y José Abel Goldar (padre e hijo), Gotardo Pedemonte y Felipe Firpo sobre Bernal, el Prof. Juan Carlos Lombán con “Nueva historia de Quilmes” y tantos otros, [2]la Junta de Estudios Históricos fue reconstituida por el decreto N° 2261.
Integraron la comisión directiva: presidente, Sr. Luis E. Otamendi; vicepresidenta, Prof. María Ana Borzi de Faragó; secretario, Prof. Ovidio Tomatti; prosecretario: Sr. José Abel Goldar; vocales: Prof. Palmira Sagrario Bollo Cabrios y Sres. José Goldar, Eleodoro Lemos, Alcibíades Rodríguez y Carlos Augusto Terbeck.
En aquella segunda oportunidad la Comisión comenzó a reunirseprovisoriamente en el Museo Histórico Regional “Alte. Guillermo Brown” de Bernal, donde actualmente estableció su sede oficial, específicamente, en la Biblioteca  “Dr. José Antonio Wilde” de ese Museo. [3] Y en octubre de ese mismo año se trasladaron a un local expresamente habilitado del viejo Mercado Municipal sito en la calle Lavalle entre Humberto Primo y Olavarría.
Los objetivos que se trazaron fueron: elaborar el regla­mento que regiría sus activi­dades, preparar su plan de labor y la instalación en una dependencia municipal a fin dar cumplimiento a aspectosimportantes de su misión como la constitución del Archivo Histórico Do­cumental y Gráfico y el dictado de seminarios, cursos y la realización de jornadas. Además a instancias de la profesora Bollo Cabrios se pusieron en contacto con las autoridades de la Academia Nacional de la His­toria y con otros organismos de la especia­lidad en el orden provincial y muni­cipal.
Con dos discontinuidades la Junta de Estudios Históricos de Quilmes ya tiene 77 años. Intermitencias  solo como institución activa, pues varios de sus miembros, en esos lapsos, siguieron produciendo trabajos de investigación, actualizando la información de nuestra historia y sus protagonistas y divulgándola en instituciones educativas, bibliotecas y centros culturales.
Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli
Colaboración Flia. Rinke - Bucich
FUENTE
Quilmes – Informativo Cultural. Año 1 N° 1, julio – agosto de 1978. Dirección de Cultura de la Municipalidad de Quilmes. Año del Bicentenario del nacimiento del Gral. José de San Martín y del Dr. Mariano Moreno.
NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 13 de julio de 2016, JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE QUILMES - NUEVA CONSTITUCIÓN

[2]Ver en EL QUILMERO del jueves, 11 de marzo de 2010, LA JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE QUILMES  - “LOS PRECURSORES”
[3]Ver en EL QUILMERO del viernes, 12 de marzo de 2010, JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE QUILMES (SEGUNDA NOTA)


HISTORIA DEL COOPERATIVISMO EN QUILMES

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El primer sábado de julio de cada año se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Cooperativismo. 
Las primeras experiencias cooperativas en Argentinase desarrollaron a partir de las últimas décadas del siglo XIX, vinculadas a la entrada masiva de inmigrantes europeos, quienes desarrollaron experiencias en los ámbitos agrarios, del consumo y el crédito solidarios.En Quilmes tuvimos un antecedentes en la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos Cristoforo Colombo (1878) y en la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Artesanos de la Colonia (1894) [1] 
En todos los períodos de gobiernos que se pretendió instalar una política económica liberal o neoliberal, se vio al cooperativismo como una organización enemiga de sus fines.
La actual filial Quilmes de Credicoop tiene sus orígenes en 1964, cuando una veintena de vecinos dio vida a una cooperativa de crédito que motorizó la economía de la zona.
Recurrimos a la revista "Acción" para conocer el desarrollo cooperativista en Quilmes desde mediados del siglo XX. 

Por Maximiliano Senkiw
El 18 de agosto de 1964 nacía la Cooperativa Ciudad de Quilmes Limitada. Comercian­tes, pequeños industriales y trabajadores, a través de un grupo inicial que no superaba las veinte personas, se unían para dar vida a una entidad que creció con el apoyo del Ins­tituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC) y que trazó un
notable recorrido de cré­dito solidario y aporte social. 
Los dirigentes pioneros se conocían del Centro Comercial de Quilmes, un espacio que era aglutinador de diversos actores de la co­munidad. Desde allí comenzaron a analizar la posibilidad de juntarse y planificar la cons­titución de una cooperativa de crédito, sec­tor que se desarrollaba sin pausa por todo el país. Elipio Juvenal Álvarez estuvo en el pro­ceso inicial de creación de la caja y contaba, en setiembre de 2001, al Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito: «Trabajando con la gente del barrio surgió el tema de las cooperativas. El IMFCvenía formando cajas. Por acá, funcionaba la cooperativa de Lomas de Zamora, donde había un muchacho, un gerente, que era muy macanudo con noso­tros. Nos pusimos en contacto y, a través de él, establecimos el vínculo con el Instituto. Laprimera reunión la hicimos en Bernal. Éramos seis, ahí nos largamos. Tardamos cinco meses o seis y habíamos juntado una buena cantidad de socios». Esos socios iniciales fueron 120 en 1964. Para principios de la década del 70, el número ascendía a más de 2.500. 
DEMANDA INSATISFECHA 
Cooperativa Ciudad de Quilmes Limitada cre­ció por el mismo motivo por el que florecie­ron la gran mayoría de las cajas en el país: el crédito accesible era una demanda social in­satisfecha. Según recordaba Álvarez, «el al­macenero, el estudiante, el médico, el peque­ño comerciante, no podía tener cuenta en un banco porque no le daban ni la hora. Los ve­cinos que iban al banco a pedir, porque se iba a hacer el asfalto y necesitaban esos pesos, el banco ni por casualidad les daba. Esa era la ne­cesidad que tenía la gente, que tenía el pueblo de organizarse para poder salvar esa situación y tener un apoyo, tener dónde ir a buscar la ayuda». Rolando Lage fue consejero de la ca­ja de crédito bonaerense y, en un artículo de enero de 1971 publicado en Acción,expresa­ba: «La gente confluye
hacia nosotros por el problema crediticio general que vive el país y que deja desamparados a comerciantes e in­dustriales (...) La función de la cooperativa no puede desligarse de esta situación».

Luis Pastore, Manolo Reiball y Atilio Barsky fueron algunos de los dirigentes de la ca­ja que se destacaron por su compromiso y su trabajo. «Reiball era un baluarte, uno de esos tipos que llevaba prensa, iba a las doce de la noche a visitar a socios, un tipo que colabora­ra mucho porque había que sostener el movi­miento», decía Álvarez sobre uno de sus com­pañeros de la caja.
La entidad de Quilmes otorgaba créditos y, a su vez, contribuía con el desarrollo y las iniciativas locales. Esa era la ventaja diferencial de las cajas de crédito. No eran simplemente órganos financieros. Eran además institucio­nes sociales. Clubes, bibliotecas o sociedades de fomento contaban con la ayuda de la coo­perativa y establecían un vínculo institucional profundo. En 1971, Barsky, gerente de la enti­dad en ese entonces, manifestaba: «En nuestra zona el cooperativismo es una conciencia en todos los terrenos. Estamos entre bancos y, sin embargo, la cooperativa no deja de crecer. O, tal vez, crece precisamente por eso».
En la entrevista de 2001, Álvarez recorda­ba otro dato al respecto: la comisión que se estableció para crear la Universidad de Quilmes llevó adelante sus primeras reuniones en la cooperativa. Asimismo, la caja desarrolla­ba, como todas las entidades de este tipo, una actividad cultural de gran repercusión con la puesta en marcha de conferencias, exposicio­nes de pinturas, proyecciones, grandes even­tos festivos y hasta cursos de economía dicta­dos por profesionales del Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE). «No so­lo en los momentos difíciles se puede palpar el sentido solidario de los hombres y mujeres de Quilmes, a los que la cooperativa atrae con su trayectoria de confianza y seguridad. Son incontables las fiestas, reuniones y actos di­versos que unen cada día más a la cooperati­va con sus socios (...) La comisión de Cultura está en contacto con las nuevas cooperativas locales. Y ese contacto es muy fructífero», ex­plicaba, en el mencionado artículo de Acción, Gervasio Sánchez, entonces vicepresidente del Consejo de Administración. 
CONTAGIAR LA EXPERIENCIA 
La entidad quilmeña contagió su experien­cia a barriadas vecinas. La caja participó activamente en la construcción de entidades de crédito en las localidades de Berazategui y San Francisco Solano. Pero la autodenominada «Revolución Argentina», encabezada por el general Juan Carlos Onganía, iba a po­ner el primer freno al movimiento de las cajas mediante distintas normas restrictivas elabo­radas desde el Banco Central que afectaban a la operatoria habitual. A eso se sumaba una intensa campaña difamatoria contra dirigen­tes y el IMFC. «A partir de 1966, estuvimos siete meses sin dar un solo crédito. Para nosotros las medidas del Banco Central fueron doble­mente perjudiciales porque recién empezába­mos. Sin embargo, el apoyo de los socios fue inestimable. Muchos mantuvieron sus saldos y supieron esperar; entre estos estuvieron, por ejemplo, las otras cooperativas. Cuando pedimos a todos los vecinos que nos apoyaran con sus firmas para respaldar nuestra solicitud al Banco Central, pudimos comprobar feha­cientemente la gran envergadura que tiene en nuestra zona este tipo de institución», relata­ba Sánchez en la nota de 1971.
Fueron la confianza de los asociados y también la defensa conjunta que se dinamizó desde el IMFC -manifestaciones, actos, solici­tadas en grandes diarios nacionales - las ac­ciones que detuvieron el embate dictatorial dispuesto a liquidar al crédito solidario y sus entidades. Lo mismo sucedió 10 años después con la dictadura cívico-militar y la orientación del plan económico de José Alfredo Martínez de Hoz.
Para enfrentar ese ataque, el movimiento de las cajas de crédito tuvo que reconvertir­se bajo la forma de bancos cooperativos, una salida que permitió la conformación de enti­dades que fueron el resultado de la fusión de cajas, dado que así cumplían el requisito de capitales mínimos exigido por el BCRA. De es­ta manera nació, entre otros, el Banco Credicoop, de la integración de cajas de la Capital Federal, el Conurbano bonaerense y La Plata. Actualmente, el legado de la Cooperativa Ciu­dad de Quilmes Limitada prevalece en la filial local del banco cooperativo. 
«La cooperativa era del pueblo, era un mo­vimiento de masas, un movimiento de gente de cualquier sector. A nadie se le preguntaba a qué partido pertenecía cuando se hacía so­cio. Era para todos y trataba de crear algo para ayudar al desarrollo de la gente. Jamás me voy a arrepentir de lo que hice. Si tuviera que em­pezar de nuevo, lo haría otra vez»,subrayaba Álvarez al momento de trazar un balance de su historia en el movimiento cooperativo. Una historia de más de 40 años por la que transitó con el compromiso solidario de Quilmes y su gente. Ese mismo fundamento era el que re­flejaba la Memoria de la cooperativa en 1970: «Nosotros pretendemos algo más. Repetimos que debemos a nuestros socios una actividad que, paralelamente a lo económico, permita el conocimiento que hace al desenvolvimien­to del ser humano».
Por Maximiliano Senkiw
Asesoramiento histórico Daniel Platinsky
Fotos archivo de la revista “Acción”
FUENTE
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Segunda quincena, junio de 2017. Buenos Aires, Argentina. Año LII.
“Acción en defensa del cooperativismo y del país”
Publicación propiedad del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos C.L. Fundada el 1 de abril de 1966. Consejo de Redacción: Edgardo Form, Raúl Guelman, Juan Carlos Junio, Alfredo Saavedra, Ricardo López, Rafael Massimo, Carlos Amorín, Juan Torres, Claudia Paredes. Director; Ulises Gorini. Coordinador General: Sergio Bercunchelli. Jefe de Redacción; Jorge Vilas. Secretaria de Redacción: Marina Garber. Prosecretaria de Redacción: Cora Giordana. Redacción: Juan Andrade, Alberto López Girando, Pablo Provitilo, Mirta Quites, Daniel Sosa, Marcelo Torres, jefe de Arte: Miguel Catopodis. Diagramación: Jesica Tovar, Laura Villagrán. Fotografía: jorge Aloy.
Archivo: Sandra Rojo. Secretaría administrativa: Susana Francavilla.
Redacción: Av. Corrientes 1543 (C1042AAB], Buenos Aires. Teléfono: 5077-8060. Fax: 5077-8061. Email: accion@/imfc.coop Web: www.accion.coop.
Registro de la propiedad intelectual 5314684. Impresión: Anselmo L. Morvillo S.A., Francisco Pienovi 317, B1868DRG, Avellaneda, Provincia de Buenos Aires.
NOTAS

[1]Ver en EL QUILMERO del lunes, 12 de diciembre de 2016, “SOCIEDAD COSMOPOLITA DE SOCORROS MUTUOS ARTESANOS DE LA COLONIA”


INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA

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BERNAL 1923
Por Alejandro Gibaut
La actual zona de Villa Cramer había sido parte de la estancia de don Juan Antonio de Santa Coloma. A su fallecimiento primero y el de su esposa Ana Lezica después, esa porción quedó en manos de cuatro hijas de don Juan Antonio: Irene, Rosa, Manuela y Juana Paula. Solteras las cuatro, legaron a su fallecimiento esa fracción a su sobrina preferida, Gerónima Lezica. Hija de Gerónima Santa Coloma y Ciriaco Lezica (que, para agregar un chisme a la historia, era tío de su esposa), se casó con el abogado Julio Cramer: valga esta introducción familiar al menos para conocer el por qué del nombre del barrio y de su calle principal. Sea como sea, la vieja casona de don Juan Antonio pasó en 1899 a poder de su nieta.

Emilia Weber de Bó (esposa de don Carlos Bó y madre del reconocido actor y director cinematográfico Armando Bó), entonces presidenta de la Comisión de Ex Alumnas de María Auxiliadora, factótum de la llegada de doña Regina Pacini a Bernal.
Gerónima Lezica de Cramer pronto comenzó el loteo del importante terreno, pero no deseaba que la vieja casa familiar se perdiera. Por eso en 1908 la donó al Instituto de las Hijas de María Auxiliadora [1], instalado en Bernal desde fines del siglo anterior, para que las hermanas levantaran allí un colegio. El intento se hizo, pero la obra resultó demasiado grande para la congregación y la barriada por lo que en marzo de 1914 se inauguró un Oratorio Festivo instruido por las hermanas y también el Centro de Ex Alumnas [2]. Pero la casona, que ya estaba en muy malas condiciones, fue deteriorándose cada vez mas hasta entrar en peligro de derrumbe. Surgió entonces la necesidad de preservarla e instalar en ella, aunque no fuera el colegio originalmente pensado, al menos un salón-aula para la instrucción de las niñas del Oratorio. Y allí comenzaron entonces los pedidos de donaciones para juntar la gran suma de $3800 que costarían las refacciones. En el listado de donantes aparecen empresas de la zona como la fábrica de hierros de José Thenée, la Cervecería Quilmes, la Cía. General de Fósforos (dueña por entonces de la Papelera), lógicamente la Municipalidad de Quilmes, y también importantes vecinos de Bernal como María Solari de Pedemonte, viuda de don Agustín, o la Sra. de Urquizú o doña Petrona Peri de Badaracco. Los ex alumnos del Colegio Salesiano también contribuyeron una más que importante suma. El proyecto finalmente pudo llevarse a cabo y la inauguración fue preparada para el 16 de noviembre de 1923.


Programa impreso para la ocasión, con el desarrollo del mismo
Gobernaba el país en esos años don Marcelo Torcuato de Alvear, radical de rancia estirpe que había provocado un revuelo general en el patriciado criollo al casarse con la soprano portuguesa Regina Pacini: el mundo del teatro, así sea lírico, no era bien visto por la aristocracia de comienzos del siglo XX. A pesar de ese inicial rechazo "social", la pareja se consolidó y Regina abandonó el canto y se dedicó a la beneficencia, mas aún cuando se convirtió en Primera Dama. Hete aquí que, a través de la presidenta del Centro de ExAlumnas de María Auxiliadora, doña Emilia Weber de Bó, se le cursó invitación para que concurriera a apadrinar la inauguración del salón-aula en la vieja Santa Coloma. Y la Primera Dama aceptó. Así, ese viernes 16 de noviembre de 1923 visitó por primera vez Bernal, en función oficial, la esposa de un presidente argentino.



Collage de fotos del evento
¿Y cómo fue la visita? A eso de las 3 de la tarde doña Regina llegó al colegio, ubicado desde siempre en Avellaneda (entonces aún llamada Espora) y Belgrano, acompañada por la comisión de las Cooperadoras Salesianas. Fue allí recibida por doña Emilia Weber de Bó y por la Inspectora General de los Colegios de María Auxiliadora y la Directora del establecimiento, las Hermanas Magdalena Promis y Rosa Flanagan respectivamente. Luego de recorrer el colegio se le ofreció un "modesto lunch", durante el cual las Ex Alumnas le agradecieron su presencia a través de un discurso brindado por la secretaria de la institución. A las 4 y media la comitiva se trasladó, seguramente atravesando los campos bernalenses, hasta la "Villa Santa Coloma" donde comenzaron los actos formales: formadas las alumnas del colegio y las escuadras gimnásticas, se le entregó a la Primera Dama un arreglo floral y, acto seguido, se dieron algunos discursos de rigor por representantes de las ex alumnas y de las alumnas de entonces. Este último, ofrecido por la niña Santina Bianchi, fue muy festejado por doña Regina. La banda del Colegio Salesiano interpretó el Himno del Instituto y tuvieron lugar entonces las demostraciones gimnásticas "con toda corrección y exactitud". Finalmente fueron bendecidas las nuevas instalaciones y la Primera Dama, luego de agradecer a las organizadoras "por la obra progresista y desinteresada a favor del pueblo", se retiró mientras sonaban "los acordes de una marcha triunfal". Y triunfal fue esa jornada para todo Bernal: un día como hoy, 16 de noviembre, de hace 94 años.
La presencia de la Primera Dama le sumó importancia al evento: unos días después la revista porteña "Caras y Caretas" publicaba esta foto de doña Regina Pacini en Bernal, sentada en el centro y rodeada de las damas de la Comisión de Ex Alumnas.
NOTAS
[1] Fundado en 1898. Véase su historia en http://mariaauxiliadorabernal.blogspot.com.ar/p/historia.html
[2] 9/10/1913: Inicia las Actividades el Centro de Bernal de la Asociación de Exalumnas. Su Primera presidente fue la Sra. Enriqueta Oliveira que no llegó a terminar su mandato y fue sucedida por la Sra. Emilia Weber de Bo.
Fuentes: https://www.facebook.com/search/top/?q=bernal%2C%20su%20historia%20y%20su%20gente 
http://mariaauxiliadorabernal.blogspot.com.ar/p/historia.html
Fotos del sitio web de la Unión de Ex Alumnos del IMA

EL ARCHIVO HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

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Los investigadores, historiadores, documentalistas, quienes transcurrimos largas horas en las salas del Archivo de la Provincia y sentimos un afecto y gratitud  especiales por ese
ámbito y su personal, adherimos a este reclamo. La Argentina que pretende ‘insertarse en el mundo’ no puede abandonar el patrimonio histórico. Por períodos se produce entre los argentinos una tendencia a tapar el pasado para justificar el presente y manipular el futuro. Los que llaman ‘países del primer mundo’hacen una preservación rigurosa, exhaustiva y persistente de sus tesoros documentales, bibliográficos, museológicos,como el Archivo General de Indias de Sevilla, que nos compete pues conserva la historia colonial de Latinoamérica; el Archivo Histórico Universidad del Rosario, Colombia; el Bundesarchiv,Archivo Federal de Alemania; FamilySearch que conservar los registros históricos que tienen relación con la familia humana almacenados en Salt Lake City, Estados Unidos.; etc
TRABAJADORES PREOCUPADOS
"Página 12" del 23/11/1917

Los trabajadores del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires le hicieron llegar al ministro de Gestión Cultural, Alejandro Gómez, la preocupación por “el proceso de desjerarquización” que vive la institución. Lo que motivó el reclamo fue la decisión de suprimir dentro del organigrama la dirección del Archivo. La institución es considerada la segunda más importante del país y cuenta con más de dos millones de documentos que abarcan desde el siglo XVII hasta el siglo pasado. La decisión de Gómez implica la caída de los sueldos de sus empleados.
ARCHIVO LEVENE
El Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires "Dr. Ricardo Levene" fue creado el 15 de diciembre de 1925, por el entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, José Luis Cantilo, mediante el decreto N° 655. Su primer director ad honorem fue el Dr. Ricardo Levene. El Archivo dependía del Ministerio de Gobierno. Actualmente, el archivo cuenta con más de dos millones de documentos, organizados en más de 1.200 metros lineales de estantería, y es el segundo en importancia luego del Archivo General se la Nación.
El Archivo se fundó con la intención de centralizar los fondos documentales provenientes de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, la Suprema Corte de Justicia y la Dirección General de Escuelas, que corrían serio riesgo de pérdida y deterioro. La primera sede del Archivo funcionó en la "Cárcel de Detenidos", en
la calle 14 entre 48 y 49 de La Plata. En 1929 se trasladó a su ubicación actual, en el Pasaje Dardo Rocha, en la calle 49 entre 6 y 7, segundo piso, de la ciudad de La Plata.
En 1957, el Decreto-Ley N° 21.040 estableció que el Archivo debía ser el encargado de preservar y organizar los archivos municipales de la provincia. La existencia de estas fuentes documentales ocasionó que el Archivo se excediera en sus funciones, resolviendo disputas en torno a numerosos conflictos históricos, tales como el suscitado al objetarse una de las placas del Palacio Municipal de La Plata (1938), la investigación sobre la tribu de Coliqueo (1939), sobre la tragedia de Barranca Yaco (1935), sobre Invasiones inglesas (1939), entre otros. También participó en la Comisión de estudio
del origen del nombre de 110 partidos provinciales (1942), y la compilación y análisis para estudio y redacción de la historia constitucional de la provincia (1942).
En 1969, el Decreto N° 5532, aprobó el Reglamento del Archivo, y el Archivo pasó a depender del Ministerio de Educación. En 2003, la Ley N° 13.056 creó el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, y a través de su artículo noveno, el Archivo pasó a estar bajo la órbita de este nuevo instituto.
Si bien la mayor parte del Archivo está compuesta por documentos provenientes de la provincia de Buenos Aires, una buena parte de los documentos anteceden en el tiempo a la formación de la
provincia de Buenos Aires. La archivalía está compuesta por documentos que datan desde el siglo XVI, aunque el grueso de la documentación se encuentra concentrada en los siglos XVIII a la primera década del siglo XX. El fondo documental cuenta con las siguientes colecciones.
A través del Decreto N° 1.940/03 se actualizaron sus funciones, que pasaron a ser:
*Acrecentar la documentación y difundir el material que constituye el patrimonio del archivo; preservar la documentación conforme la normativa vigente;
*planificar y ejecutar acciones de custodia, seguridad y restauración del material propio;
*supervisar y ejercer el control técnico de los archivos de los poderes públicos provinciales;
asesorar en materia histórica;
*organizar y mantener actualizado su registro documental en forma coordinada con la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural de la provincia;
*prestar servicio bibliográfico relacionado con la historia provincial, argentina y americana;
*proponer la celebración de convenios con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales en materia de asistencia y colaboración técnica.
FUENTES
 https://www.pagina12.com.ar/77801-trabajadores-preocupados / 23 de noviembre de 2017
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo_Hist%C3%B3rico_de_la_Provincia_de_Buenos_Aires 

"ANTECEDENTES SOBRE EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES" de J.A.CRAVIOTTO Y C. BARRERA NICHOLSON

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El miércoles 30 de diciembre de 2015, se publicó en EL QUILMERO, “El Contrabando en las costas de Quilmes a comienzos del siglo XVII”, investigación de los historiadores DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO y CÉSAR BARRERA NICHOLSON publicado primero en la revista “Marina” y por segunda vez en el diario “El Sol”el sábado 13 de mayo de 1944. Ese texto es una síntesis del que se presenta a continuación, que integra el trabajo inédito “Algunos aspecto del pasado de Quilmes”, (*) legado por los autores al Prof. Juan Carlos Lombán y por este al Prof. Chalo Agnelli, compilador.

 EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES. 
En circunstancias particularmente difíciles para España en el terreno económico, la Conquista y Colonización de América ofreció a la Metrópoli el pronto remedio que la Corona se apresuró a explotar, y recelando la intervención del comercio extranjero en su inmenso feudo, creó el Monopolio, que disponía de todos los negocios a su solo arbitrio.
Constituyó entonces la colonización americana un sistema
económico que consistía en enviar de América a España cuanto aquí se producía a costa del trabajo del indio, especialmente metales preciosos, y en colocar en América y al mejor precio posible todo lo que España pudiera enviar en sus galeones. Este circuito que pretendió cerrar a cal y canto toda interferencia del cambio de productos entre España y América con ninguna otra nación, determinó una catástrofe económica que obtuvo un resultado contrario al esperado. El aumento de la existencia de metal precioso determinó lógicamente la baja del valor del mismo y una automática alza en el de las mercaderías; y esas mercaderías, que sufrían gran encarecimiento en su desembarco en Panamá; de allí por tierra a Portobello y de allí, para nuestro caso, al Plata o al Paraguay, llegaban en condiciones inaccesibles por su precio, y en realidad, no llegaban. 
El conjunto de prohibiciones determinó un estado general de miseria en Buenos Aires, cuyos habitantes clamaban pocos años después de la fundación, por un comercio libre; en 1598 – y no era de los primeros - el Cabildo de Buenos Aires enviaba al Arcediano Martín Barco de Centenera “a esa Vuestra Corte á pedir y suplicar á Vuestra Magestad nos haga merced de darnos licencia para que los frutos de nuestras cosechas los podamos enviar á la costa del Brasil y el retorno dellos meterlos en esta Ciudad libremente para el dicho efecto con lo qual nos podamos sustentar y acudir á vuestro rreal servicio como somos obligados”.[1] Es que, en efecto, no sólo se carecía de lo necesario en artículos que no se podían fabricar aquí, sino que de nada servían las riquezas de la tierra, desde que no podían ser empleadas como valor comercial. Años después, en 1675, el Cabildo consideró en un acuerdo del día 18 de octubre, el “memorial de Don Bernardo Gayoso, sobre lo que se debe pedir al Rey”, y, entre otras consideraciones, con aquella prosa machacona y pesada de la época, decía pintorescamente: Savida cosa es que las ciudades y puertos en tanto son grandes en quanto tienen grande comercio y franca salida de sus frutos y entrada de los agenos; Esta es el clarín que abiva a las familias a poblar y acresentar las poblaciones, Este es el yman de las riquezas y de la abundancia en todo y la raya de los aumentos de la real hacienda[2].
Tales prohibiciones trajeron tal miseria, y de ella la necesidad de recurrir a cualquier medio para combatir ese estado de cosas. Se generalizó así la práctica del contrabando comercial. En este punto, nada ilustrará tanto como la parte que transcribimos, de Sors: “Impuesto a los dominios hispanoamericanos el régimen comercial del puerto único hasta mediados del siglo XVIII, escasamente poblada, guarnecida y vigilada la enorme longitud de sus costas aún en las dos primeras décadas de esa centuria, reducidas generalmente las poblaciones indianas a proveerse y exportar contemporáneamente por la vía comercial sancionada como exclusiva, y siempre asechando los mercaderes europeos la oportunidad de introducir los productos de la industria extranjera, más baratos que los que podía aportar la España sin industrias del siglo XVII, aún cuando los gravase el mismo régimen impositivo, resulta explicable que en el período considerado en este capítulo el comercio del contrabando fuese factor principal de la vida económica de Indias, en lugar de constituir un accidente en sus actividades comerciales. Los emporios naturales del territorio más alejados de los puertos que recibían las flotas y los galeones señaláronse desde los orígenes como focos activísimos de comercio ilícito y entre ellos destacaríase el Río de la Plata, centro por ley natural para el tráfico de gran parte de la América meridional en cuya margen septentrional se asentaría el establecimiento portugués fundado en 1680 para agravar los términos de la cuestión”.[3] 
Por tales hechos – el contrabando y la presencia de piratas en aguas del Plata- dice Gandia, “que la ciudad de Buenos Aires no llevó una vida tan obscura y falta de emociones durante los siglos XVI y XVII - conforme han repetido la mayoría de los historiadores -, y que la región rioplatense no era tampoco tan desconocida en España y en el resto de América”. (3bis)
La inmensa longitud de costa que separaba las posesiones españolas de las portuguesas del Brasil fue el teatro del trueque ilegal, fácil y seguro. Las costas del Plata y del inmediato Atlántico, atraían poderosamente a los corsarios y piratas portugueses y holandeses, ingleses y franceses, que comerciaban sin riesgo con los colonos criollos y españoles quienes, a cambio de sus productos naturales, conseguían mercaderías baratísimas y abundantes. “El contrabando– ha dicho un autor - rompía todas las barreras. La vida misma lo imponía. Era una fuerza progresista en la estrechez y miseria del Buenos Aires colonial. Traía oxígeno a una atmósfera cargada de supersticiones y teologías. Era el pan de un pueblo que soportaba hambres crónicas”. Y agrega: “las cacerías de ganado, (es decir, las vaquerías), no hubiesen tenido razón de ser, sin las licencias temporales de exportación, y más que ellas, sin el contrabando. Cada cuero llegó a valer en Europa cinco y más veces que en el Río de La Plata. Es natural que el negocio despertara el interés de los comerciantes extranjeros. Las vaquerías se mantuvieron, pues, con la base de la exportación”.[4] 
Si se marcan en un mapa de la provincia en esta zona, la ubicación de las estancias o de las concesiones de tierras de aquellos lejanos años, o también, la zona en donde los accioneros proponían vaquear, en base a los derechos que tenían y a los que se ha aludido antes y se hará mención nuevamente más adelante, se nota una estrecha relación entre la zona Río de la Plata - Río Samborombón y los puntos geográficos de la costa en Puerto Colares, Ensenada de Barragán, Atalaya y Punta Piedras, en donde la profundidad de las aguas facilitaban maniobras precisamente, fueron establecidas guardias o puestos de resguardo y vigilancia. 
DE SILVEREN WERELT

(1)
Tempranamente advirtió la perspicacia contrabandista de los marinos extranjeros las ventajas sin cuento que el futuro había de depararles en estas costas desiertas y en gran parte inexploradas; el fondeadero de la Ensenada fue descubierto en la tercera década del siglo XVII. Mucho antes que el contrabando sentara sus reales en forma corriente y organizada, ya se procedía en forma callada al reconocimiento minucioso de nuestras costas rioplatenses, hacia el sur de Buenos Aires, en nuestras playas quilmeñas. Las empresas marítimas de los países europeos en aquella época, y de Holanda sobre todo, tendían tanto a buscar el desarrollo de su comercio en el mar como la propia seguridad nacional; Groussac cita al efecto una medalla de 1602, batida en Holanda, con la leyenda: “Imperator meris terrae dominus”; y es interesante anotar que en el año 1598, salieron de Holanda para las Indias orientales u occidentales, ochenta buques de todas clases, ya en divisiones grandes o en pequeños grupos; uno de estos estaba integrado por el pequeño buque “De Silveren Werelt”, que nos ocupa.[5] 
El estudio de la costa del Pago de la Magdalena, entre el Riachuelo
(2)
y el Cabo San Antonio, en lo que se refiere al establecimiento de guardias para reprimir el contrabando, advertir la presencia de buques enemigos, así como los antecedentes acerca de los lugares favorables para la creación de surgideros, fondeaderos y puertos, ha sido llevado a cabo con toda precisión y base documental, en gran parte de la costa señalada, por Sors”.[6] 

Dice la autora en su obra, que la costa a que nos referimos, permaneció casi desconocida hasta fines del siglo XVI. “Descubierta y explorada por lo tanto en 1520 la costa meridional del estuario, y realizados luego en el mismo los viajes de Sebastián Caboto y Diego García que inauguraron un derrotero de navegación rioplatense adoptado luego durante el siglo por cuanto fue trazado en su mayor parte junto a la costa norte hasta San Gabriel o en sus proximidades, para orientarse luego hacia el SO en busca del Paraná de las Palmas o del Riachuelo de Buenos Aires, abandonada por lo tanto en ese largo lapso la parte meridional de la costa sud del río, se aleja la posibilidad del conocimiento de su topografía y con ella de la ensenada (de Barragán a la que en especial se refiere la autora), si se exceptúan los seis años de vida de la primera Buenos Aires durante los cuales la elección del lugar en que se asentó la población y su situación a diez leguas de la bahía inclinan a aceptar su hallazgo”. Dice luego que no hay prueba documental o prestigio que haga suponer el conocimiento de otra ruta que la indicada, y por lo tanto, el conocimiento de la costa sur del estuario del Plata debe atribuirse a la fundación de Buenos Aires por Garay en 1580.
Señala al respecto[7], que toda cartografía del siglo XVI que representa el Río de la Plata con anterioridad a 1590, considerada en gran parte por Félix Ontes enNotas para el estudio de la geografía histórica rioplatense”, ofrece nomenclatura relativamente nutrida referida a diversos puntos de la costa norte del Río entre el cabo de Santa María y proximidades de San Gabriel, y de la margen fluvial situada entre el Riachuelo y la Asunción, es decir, junto al trazado de esa ruta de navegación; en cambio no designa punto alguno entre el lugar que luego ocuparía Buenos Aires y el cabo Blanco o San Antonio, largo trecho que quedaba fuera de su recorrido, probando en consecuencia que se ignoraba su topografía.[8] Expresa después que la colonización de la campaña al sud de la ciudad fundada en 1580, con las estancias repartidas desde ésta hacia el actual pueblo de Magdalena, “descuentan sin lugar a dudas el conocimiento de la configuración de la costa próxima a las barrancas repartidas con las denominaciones de Valle de Santiago, isla de los Guaraníes e isla del Gato, y son los documentos respectivos, bien notorios los referentes al reparto, los que lo prueban”, y acerca de ello menciona “la adjudicación a Bartolomé López en 1618, de los bañados circundantes a la ensenada (de Barragán) que, ya quedó establecido, se extendían desde la Punta de Lara a las islas de Santiago, incluyendo la mención del puerto de la Ballena, situado en la costa”. Tal mención, dice: “indica claramente que no podía ignorarse la configuración de la costa”.[9] 
LAS COSTAS DEL PLATA 
Por lo tanto, hasta fines del siglo XVI, se conocía en detalle la costa uruguaya del río de la Plata, en tanto que permanecía casi desconocida la costa argentina. Con motivo de la fundación de Buenos Aires en 1580, y de la ocupación de la campaña del que será después el pago de la Magdalena, los accidentes de su costa se irán conociendo con el tiempo, a medida que la colonización se hace efectiva en el mismo.
La ocupación de la campaña y su colonización se hizo con la base del desarrollo en ella de las tareas ganaderas sobre todo, en las estancias que, con el correr de los años se extendían hacia el sureste, cada vez más lejos de Buenos Aires. Paralelamente a esta ocupación, se fueron conociendo los accidentes geográficos de la
costa; además, como hemos dicho, la perspicacia contrabandista de los marinos extranjeros, reconoció la costa bonaerense del estuario y halló una ruta de acceso desconocida hasta entonces, que permitió acercar sus buques a la costa desierta, frente a la cual se hallaban las primitivas estancias, fuentes inagotables de cueros, sebo, etc. 
Estas costas desiertas servían además para que en ellas descargaran legal, o sobre todo clandestinamente su cargamento los traficantes de negros, tal como lo hace notar un autor.[10]Un viajero anónimo del primer cuarto del siglo XVII, señaló que en Buenos Aires, los navíos no pueden llegar hasta la orilla sino que permanecen a distancia de un tiro de mosquete, aludiendo a la playa tendida, y que “para querer entrar en la ciudad, por cualquier parte del río, pueden echar gente en tierra en barcos o lanchas, porque el río corre muy manso por tales partes y no tiene bosques ni montes”.[11] 
De los viajeros o mejor dicho, de los exploradores del siglo XVI en el Río de la Plata, uno de ellos entró al estuario, siguió una derrota distinta de la acostumbrada y reconoció los bancos principales, cuya extensión y forma eran desconocidas por los españoles de la colonia. El diario de ese viaje señala “una derrota de entrada a Buenos Aires, de cómo aparece a la distancia, e indica el fondeadero. Es un documento náutico en toda regla y la derrota que aconseja, cercana a la costa y a distancia determinada, no es otra que el canal de Punta Indio o Rada Exterior, al oeste del Banco Chico.”[12] 
ENRIQUE OTTSEN 
Groussac, en el prólogo e introducción a la memoria del piloto holandés a que nos referimos, hace mención de la “rigurosidad metódica que gasta nuestro marino en sus observaciones”; dice en otra parte, que “Ottsen no suele cometer tales errores, refiriéndose a la latitud, y como comprobante de que las anotaciones de orden marino llevaba el piloto en su registro o diario son exactas, hace referencia al eclipse de luna que observó en Buenos Aires el 6 de agosto de 1599, anotación que concuerda con los datos que sobre el mismo pueden desprenderse de tablas astronómicas.[13] A nuestro juicio, la publicación de donde tomamos los datos del viaje de Ottsen, tiene el valor que depende de su procedencia, por la evidente especialización precisamente en el punto que hacemos remarcar; agregamos que tales datos no los hemos visto incluidos o mencionados en otra parte. 
El autor que transcribimos dice que “en el siglo XVI, los españoles acostumbraban seguir la costa del Uruguay hasta cerca de San Gabriel (la Colonia) y luego ponían proa en Buenos Aires. En esa forma zafaban el Banco Inglés, ya conocido. Ahora bien: la urca holandesa “De Silveren Werelt”, al mando del piloto Hendrick Ottsen penetró al Río de la Plata el 19 de julio de 1599; pasó frente a la isla de Flores, entre la costa uruguaya “y llegamos frente a Monte Seredo que es una montaña elevada y una vez llegados a ella pusimos el rumbo hacia el sud”, dice Ottsen, “En la tarde del 21 llegamos a la costa occidental fondeando a dos millas de tierra en cuatro brazos de buen fondo; hace notar Savón, que es fácil advertir que el buque holandés “recala en Punta Piedras puesto que la derrota que luego sigue es a lo largo de una costa relativamente limpia y sin entradas o bahías, vale decir, para nuestro propósito, que el buque holandés inició el recorrido de la costa del pago de la Magdalena desde Punta Piedras, extremo norte de la bahía de Samborombón, recorrido que lo lleva a Buenos Aires por la nueva ruta que descubrió en su navegación, casi paralela a la costa del Pago, y en su mayor parte con ella a la vista. 
El párrafo que sigue, lo tomamos directamente de la traducción de Ottsen ya citada: “El 27, continuaron su navegación algo difícil, paseando a la noche sobre tres brazas de agua, á una legua de la costa, porque habían visto al anochecer un humo en tierra y presumían que hubiera gente en aquel lugar. Al día siguiente levaron anclas, y a poco de ponerse en marcha, fueron a dar en un fondo de arena movediza con 13 pies de agua, de suerte que el buque no se hallaba sino a un pie de la arena; por eso enderezaron hacia la costa, hasta dar con cuatro y media brazas de agua, llegando así tan cerca de tierra que hubieran podido alcanzarla con un tiro de mosquete. Dicho bajío de 13 pies de agua se encuentra situado á una legua y media de tierra y 53 río adentro. Se extiende a lo largo de la costa como una legua y hasta la distancia de un tiro de mosquete; pero se puede muy bien navegar entre la tierra y dicho bajío. Los holandeses, pues, se establecieron sobre unas cuatro y media brazas de agua y fueron a tierra en canoa con una parte de la gente, en dirección al punto donde divisaron la noche anterior aquel humo o vapor, para ver si daban con algunos seres humanos. Pero fue en vano, pues no encontraron á nadie; solo vieron correr entre las malezas algunos ciervos y búfalos y encontraron una enorme ballena muerta en la playa. Sin más, volvieron a su buque y siguieron su ruta a lo largo de la costa”. 
Acerca de los “búfalos, Groussac hace notar que serían vacas más o menos alzadas; en cuanto a los ciervos, es conocidas su abundancia en otras épocas; el ciervo de las pampas existe todavía en la zona de la ensenada de Samborombón sobre todo en su extremo Sur.[14]Dice Savon que “la derrota después de Punta Piedras es fácil y el bajío de trece pies situado a legua y media de la costa” figura en el grabado y concuerda con la posición general del Banco Chico, que según cartas de principios del siglo XVIII formaba parte integrante del gran Banco Ortiz. Por eso nos inclinamos a creer - agrega - que el Silveren Werelt siguió la línea de mayor fondo que aún existe entre el Banco Chico y la costa, lo que sorprendió a los españoles de la colonia, quienes acostumbraban recostarse a la Banda Oriental”. 
Prosigue Ottsen: “El 29 navegaron al oeste noroeste; pero su buque dió con la quilla de modo que quedaron varados y tuvieron muchos trabajos hasta poder con la ayuda de Dios salir de allí; en este lugar se encuentra un peligroso bajío de arena movediza, á un cuarto de legua de tierra y tres leguas al sud de Bonas Aeres; desde allí para el sud la tierra está cubierta de árboles”. 
Acerca de esto, dice Groussac: “Parece tratarse del Banco de Quilmes. Todos los pormenores de la arribada concuerdan con los datos expresados en la Relación del gobernador Valdés, que hizo este funcionario con motivo de la llegada del buque holandés. 
PUERTO DE LA BALLENA 
El día 30 de julio, continuaron navegando hacia el interior, y siguiendo la costa, con tres brazas de agua y a legua y media de tierra. Después de caminar así como una legua, divisaron la tierra de Bonas Aeres (la ciudad), que viene a ser un país sin árboles. Es un país llano y cubierto; vieron en él algunas casas. 
Si tenemos en cuenta que al seguir su navegación desde el punto de la costa donde hallaron la enorme ballena muerta, y ya en el día 29, después de navegar con rumbo oeste noroeste vararon en un punto que por las distancias señaladas, como por las condiciones del bajío, puede encontrarse a la altura de Quilmes, sobre todo cuando en la lámina, tal como puede observarse, se indica tal banco o bajío en el lugar del río frente al Quilmes actual, podemos suponer que el lugar de la costa donde hallaron el cetáceo se encontraba en el mismo que, pocos años después se mencionaba como “puerto de la Ballena”, en las inmediaciones de la actual Punta Lara, tal como se ha indicado antes; lo dicho, porque no es un hecho muy frecuente el hallazgo de tales animales varados en la costa - por lo menos para nuestra época - y teniendo en cuenta que la denominación de la Punta de Lara, como “puerto de la Ballena”, es anterior a 1618, y por lo tanto inmediata a 1599. 
Es interesante la referencia a la varadura de la urca holandesa en un banco de arena movediza “a un cuarto de legua de tierra y tres leguas al sur de Bonas Aeres”; en efecto, es la primera mención de tal accidente sobre la costa de nuestro partido; por la distancia que menciona Ottaen, se trata del “Banco de la Ciudad, señalado en planos antiguos, en su prolongación sobre la costa bonaerense del río.[15] Precisamente en 1806, tal banco, y la consiguiente mayor profundidad hacia el sureste del mismo, fue la causa por la cual la expedición naval de Pophan desembarcara frente a Quilmes. En 1599, el “Silveren Werelt” varó en tal banco y lugar calando 12 pies; en 1806, el “Encounter”, tocó fondo y varó frente a Quilmes, con igual calado.[16]
 La importancia que atribuye Savon al diario llevado por Otssen es tal, que le hace decir que se trata de “un documento náutico en toda regla y la derrota que aconseja, cercana a la costa, y a distancia determinada, no es otra que el canal de Punta Indio o Rada Exterior, al Oeste del Banco Chico”.
 Si se tiene en cuenta no ya el valor de la documentación en su aspecto náutico, que hemos hecho resaltar, sino en su relación con la campaña cercana a la costa, campaña del pago de la Magdalena, se observa que todo el recorrido de la urca se hizo a distancias no mayores de una legua de la costa desierta, en tal costa se encontraban los lugares que después se denominarían Atalaya, puerto de la Ballena, Ensenada de Barragán y puerto de Don Gaspar o puerto Colares. 
Ateniéndonos al lugar denominado “puerto Colares”, hoy en territorio quilmeño, y dejando de lado los demás enumerados, perfectamente estudiados por Sors, exponemos a continuación una curiosa coincidencia de aquellos años, que vincula el recorrido descubierto por el buque holandés con la riqueza ganadera de la costa, por medio del puerto que nos ocupa. 
La costa baja y cubierta de árboles, que se extendía de sureste a noroeste casi paralelamente a la derrota del buque holandés, y la extensión en parte pantanosa, comprendida entre dicha costa y las barrancas, en los años inmediatos posteriores a la entrada de dicho buque al río de la Plata, no tenía propietarios, excepto la parte comprendida entre el Riachuelo y un punto situado frente a la actual estación Wilde, que pertenecía al Adelantado Vera y Aragón, desde el año de la fundación de Buenos Aires. 
El 24 de diciembre de 1635, el vecino de aquella ciudad Gerónimo de Benavidez, pidió y obtuvo merced del gobernador Dávila, de una tierras, “en el pago de la Magdalena”; en su petición exponía que durante todo el tiempo que había gobernado Céspedes, [17]antecesor de Dávila, había rondado y vigilado la costa del Río de la Plata, hacia el sureste del Riachuelo”, para descubrir “los navíos que por este río entrasen y dar aviso de ello al gobernador; y en su petición continuaba por tener V.S. la misma satisfacción me tiene encargado lo mismo, lo cual estoy continuando con mucho trabajo de mi persona e hijos. Decía después: “Por ser continuo el trabajo, y porque estoy pobre, y no tengo más de una suerte de tierras en la barranca de este río, en el pago de la Magdalena, y tengo dos hijas que remediar, suplico a V.S. me haga merced en nombre de S.M. de tres leguas de tierra de las sobras que caen desde el Puerto que llaman de Don Gaspar, hasta la estancia de Don Antonio Gutiérrez Barragán, que es toda playa de este río, anegadizo, y tendrá de ancho por donde más, cuarto y medio de legua, desde la barranca hasta topar con el Río Grande, por estar vacas y despobladas, que en ello recibiré merced”. El gobernador, con la misma fecha, 24 de diciembre de 1635, concedió a Benavidez la merced de tierras que había pedido. 
Tal extensión de tierras estaba comprendida en el bañado, en la parte que se extiende desde las barrancas hasta la costa del río, entre dos puntos situados uno, frente al ramal a Villa España del Ferrocarril del Sud (hoy Roca) y otro, algo hacia el sureste de la Estación Villa Elisa del mismo ferrocarril; en la costa, su extensión estaba comprendida desde la actual Punta Lara hasta el accidente

geográfico denominado hoy Punta Colorada, en la costa del partido de Quilmes, desembocadura del arroyo Conchitas.
En planos antiguos existentes en el Archivo de la Dirección de Geodesia, Catastro y Tierras de la Provincia de Buenos Aires, el citado límite norte de la merced concedida a Benavidez, llega a la desembocadura del Conchitas en el río, punto que se denomina “puerto Colares”. En la carta náutica publicada por la Dirección Hidrográfica de Madrid en el año 1812, de acuerdo a los trabajos efectuados por el teniente de fragata Oyárvide, se indica también la llamada “Punta Colares”. Hemos solicitado al Servicio Hidrográfico del Ministerio de Marina la localización, en cartas actuales, de la antigua punta de Colares y en comunicación de fecha Mayo 20 de 1937, se indica “la actual Punta Colorada es la que antiguamente se llamaba “de Colares”, siendo sus coordenadas, Lat. 34° 45’ 21’’; Long. 58° 14’ 02’’.[18] 
Llama la atención la profundidad de las aguas en ese punto del río; tanto en la carta de Oyárvide citada, como en las actuales, se anotan profundidades mayores, a corta distancia de la costa, que en otros puntos de la misma; en la “Carta del Río de la Plata, de Buenos Aires a Montevideo, publicada por el Servicio Hidrográfico del Ministerio de Marina, 9ª edición, 1933, se anotan sondas de 17 y 20 pies, y la salida al fondo de 22 pies se hace sobre una mínima de 16, rumbo noroeste, partiendo de la citada punta Colorada. Iguales datos se consignan en las planchetas 3928 a. y 3928 b. editadas por el Instituto Geográfico Militar.
Vale decir, que la vigía establecida por Benavídez en años anteriores al 1635 (Céspedes había comenzado su gobierno en 1624), controlaba la costa en un punto denominado “puerto de Don Gaspar”; que dicho puerto tenía aguas más profundas que todos los demás puntos de la costa conocidos en aquellos años, y que desde dicho puertohasta el canal por donde había navegado el “Silveren Werelt 26 años antes, mediaba un corto trecho, de aguas también profundas, fácilmente navegables por los buques de mayor porte de aquella época. Una confirmación de ello, cuya exactitud depende del valor que tienen las anotaciones de Ottsen, la hallamos en la mención que hace, de un banco, situado a 7 leguas de Buenos Aires, que, ya en viaje de vuelta, encuentras a una legua corta de la costa; la profundidad del agua, en el banco, era de 13 pies, pasado el cual aumenta bruscamente, para hacerse nuevamente menor, a la distancia de nueve leguas de Buenos Aires.
 PUERTO DE ULTRAMAR
 Antes del descubrimiento de la Ensenada de Barragán como puerto de ultramar, en 1727, el único punto de la costa, cercano a Buenos Aires, cuya profundidad permitía que los buques se acercaran a ella a cortas distancias, era la zona que hemos indicado como la actual punta Colorada”, antes puerto Colares y primitivamente, en documentos de 1635, “puerto de Don Gaspar”; tal designación,
unida a un nombre determinado, hace suponer una utilización de ese punto como puerto, y a la vez, por “Don Gaspar”. Un antecedente que estimamos poco conocido, nos hace creer que el puerto de Don Gaspar”, recibió su nombre del que tenía el propietario de las tierras altas, sobre la barranca, casi frente al mismo punto, general Gaspar de Gaete.
En efecto, las tierras repartidas por Garay en 1580, al sudeste de Buenos Aires, sobre las barrancas, en la parte más próxima al antiguo puerto “Colares”, pertenecían a Pedro de Izarra, Antonio Roberto y Alonso Gómez. Consta documentalmente que Izarra, el 22 de julio de 1602, compró a su lindero Antonio Roberto la estancia primitiva con el agregado de la que se llamaba “El Corbatón”, pasaron a ser propiedad de su hija Polonia, casada con el general Gaspar de Gaete.
Cabría aquí suponer que el citado puerto de don Gaspar”, conocido como tal en los años en los cuales el contrabando hizo necesaria una vigilancia adecuada, servía de punto de embarque cómodo para los cueros obtenidos en las vaquerías iniciadas pocos años antes, y quizás, a los que provenían de la estancia El Corbatón”,situada en sus inmediaciones. Para suponerlo así, los siguientes antecedentes permiten tener un punto de partida; desde 1593, hay datos sobre las actividades comerciales de Izarra; en ese año, importó de la costa del Brasil, mercaderías por valor de 2366 pesos y pagó derechos por 178-12 pesos; la fuente de información no menciona el nombre del buque [19]; en el año 1605, Izarra importó mercaderías varias, por el navío “Nuestra Señora del Rosario”,por valor de 8.520 pesos, abonando 639 ½ pesos de derecho.[20] 
Es precisamente Pedro de Izarra el alcalde ordinario que, por comisión del Gobernador Valdés, debió tratar en repetidas oportunidades con el piloto Ottsen y el factor o comisario del “Silveren Werelt”, acerca del desembarco de las mercaderías que traía el buque; las memorias de Ottsen mencionan repetidas veces este hecho; las de Valdés lo hacen igualmente, mencionando el nombre del alcalde.[21] 
El mismo Izarra, el 25 de junio de 1605, hizo llegar al rey varias quejas contra el gobernador Hernandarias; una de ellas se refería a que el gobernador “cuando le convenía personalmente, o por otras razones, dejaba salir barcos cargados rumbo al Brasil, dice Gandia, aludiendo a que Hernandarias “aplicaba los rigorismos a quienes no estaban de su bando, y era flojo en las prohibiciones cuando se trataba de amigos”; al efecto, decía Izarra en su queja: La segunda y no menos conveniente causa es, porque el dicho vuestro gobernador contraviniendo a lo dispuesto y ordenado por muchas cédulas y provisiones de vuestra real persona dá licencia y orden para que en los navíos que salen de este puerto para costa del Brasil y otras partes de la corona de Portugal se embarquen y saquen harinas no siendo de las personas que por vuestra real cédula de permisión tienen licencia para ello, o color de algunas razones que le parecen justas, no lo pudiendo ni debiendo ser, no siendo como dicho es, de las harinas contenidas en la dicha permisión, y no consiente ni da lugar a que los vecinos y moradores mediante ella, embarquen ni naveguen sus frutos de su cosecha, de la cual resulta en grandísima pobreza y necesidad por faltarles lo necesario para sus personas y casas y en las tales licencias que da el dicho vuestro gobernador dice puedan meter en este puerto de lo procedido de las dichas harinas y esclavos, siendo contra lo que vuestra real persona ordena y manda, las que se embarcan con nuestra real permisión no se pueden meter por este dicho puerto esclavos ningunos, ni en los navíos que se embarcaren las dichas permisiones y aunque los oficiales de vuestra real persona y hacienda lo quieran impedir y estorvar no se atreven por los muchos agravios y molestias que cada día les hace el dicho vuestro gobernador.[22] 
La anterior transcripción nos prueba tanto que el alcalde ordinario Pedro de Izarra, en cumplimiento de sus funciones como tal quería asegurar el derecho de los particulares, el régimen y el uso de la propiedad privada y las relaciones de orden civil que correspondían al cargo que ejercía en el Cabildo.[23], como que el vecino de Buenos Aires, uno de los que formaban el escaso centenar de los que en 1607 aparecen en una lista de contribución, y a la vez hacendado con todos los derechos que suponía el ser primer poblador, se preocupaba por sus actividades comerciales desde un punto de vista propio, de un modo que le hace decir a Gandia que Izarra era “hombre de ideas al parecer liberales.[24] 
De las preocupaciones de Izarra en su hacienda tenemos una prueba en el Cabildo celebrado el 1 de enero de 1622; ese día es elegido Alcalde Ordinario, cargo que desempeñará hasta septiembre del mismo año por su muerte ocurrida en los primeros días de dicho mes; el portero del Cabildo fue a buscarlo a su casa “y no lo halló porque dijeron estar en su chacara quatro leguas de esta ciudad y se mando se despechase a su chacara para que le llamen. El día 10 del mismo mes se trató de la ausencia del Alcalde electo y de la necesidad de que concurriera a prestar el debido juramento el qual no ha sido resebido por no aver estado en esta ciudad y que agura questa en ella mandaron que el portero lo llame para entregalle la bara”. 
Años después, Miguel de Riblos compró tierras al norte de la ciudad de Buenos Aires, en la zona actual del Retiro; dice un autor: Difícil es afirmar cuáles fueron los propósitos de Riblos al comprar esas tierras. Comerciante avezado en los negocios de la época– contrabando, trata de negros, arreo de tropas -, las tierras situadas lejos y al mismo tiempo cerca de la ciudad, en lugar de fácil desembarque, etc., podían prestarle un gran servicio que despertara su interés; el párrafo explica una actividad propia de aquellos años, que por ser más o menos corriente, podría aplicarse también a las tierras aledañas al puerto de Don Gaspar; lo curioso del caso es que Riblos contrajo matrimonio con una hija de Francisca de Izarra Gaete, la cual era nieta de Gaspar de Gaete y biznieta de Pedro de Izarra.[25]
ESCLAVITUD
 Existe documentación antigua que menciona, para el año 1608, la llegada a Buenos Aires, de un buque con 220 esclavos negros,
pertenecientes al obispo de Tucumán, Don Fernando de Trejo; en 1598, aparecen introducidos furtivamente y de comiso, 30 esclavos negros, los más de ellos pertenecientes al clérigo Peralta”.El gobernador Mercado y Villacorta no solamente toleraba que “entre gallos y media noche descargaran géneros y cargaran frutos en el Riachuelo o Palermo, sino que en su misma residencia, en el Fuerte, se llevaran bultos descargados de un buque contrabandista, tal como lo declaró un oficial del Puerto; Mercado y Villacorta, en 1661, había sucedido al gobernador Baigorri, que había sido juzgado y destituido de su cargo por permitir el contrabando.[26] 
Los hombres de la conquista y la colonización deben ser juzgados de acuerdo a la época en que vivieron, en lo que pensaban, sentían y obraban de acuerdo a las necesidades de entonces y no a las de hoy. El contrabando de aquellos años de prohibiciones comerciales, estaba prohibido por las leyes, pero era tolerado por los gobernadores, admitido por los cabildos y favorecido por la población al advertir sus proficuos resultados. “Era un contrabando nacional que se llevaba a cabo a puerto abierto y velas desplegadas..... Y gracias al cual una sociedad incipiente vivía, trabajaba y progresaba”.[27]
Dr. José A. Craviotto Y César Barrera Nicholson
Compilación, tipeado y compaginación Prof. Chalo Agnelli
*Los Quilmeros Juan Corvalán, Claudio Schbib y Chalo Agnelli están trabajando sobre el original de este documento inédito para una próxima publicación. Dadas las condiciones en que se halla por el tipo de hojas y tinta mecanográfica utilizada es imposible scanearlo y que resulte legible, por eso el tipeado de las 260 páginas debe ser página por página; a esto se suma que algunos párrafos se hallan borroneados, faltan trozos de algunas hojas y otros desperfectos, pero todos salvables.
FOTOS
I.-La urca Eendracht, que formaba parte de la flota del pirata holandés Olivier van Noort (Utrecht, ca. 1558Schoonhoven, 22 de febrero de 1627)
II.- El Pago de La Magdalena. Rayado vertical, el partido de Quilmes separado de La Magdalena que es el territorio cuadriculado. 
III.- Las suertes de estancias o mercedes del Pago de la Magdalena, numeradas en en libro "EL Pago de la Magdalena" de C. García Belsunce.
NOTAS

[1]“Correspondencia de la ciudad…” Cit. Pág.39. 
[2]Acuerdos etc. 
[3] Guillermina Sors de Tricerri. “El puerto de la Ensenada de Barragán. 1727-1810”. La Plata, 1933, Pág.150.
(3bis) E. de Gandia. “Los piratas en el Río de la Plata”, cap. IV en Vol.III, de la Historia de la Nación Argentina Cit. Pág.316. 
[4] Puiggros Cit. pág123. 
[5] P. Groussac. “Introducción al Viaje de un buque holandés al río de la Plata”, en Anales de la Biblioteca, tomo IV, B. Aires 1905, Pág.286 y 287. 
[6]Sors, ob. Cit. Pág.88 y sig. 
[7]Id. nota 1 en Pág.89. 
[8] Outes incluye el mapa del “Islario” de Santa Cruz, de 1541; un fragmento del mapamundi de Caboto, de 1544, “1543-1544?”; Velho, 1561; Forlani, 1560-1570; Morcator, 1595; Joce, 1593; Van Langheren, 1596; Wytfliet, 1597 y Piacator, sin fecha, que se indica en texto como derivada de Mrcator. Desde la fecha 1933, de la publicación de la obra de Sors, en obras posteriores sobre cartografía, o que se refieren al tema, no se hace constar el conocimiento de nuevos mapas que modifiquen la afirmación de la autora, acerca de la margen derecha del Plata; hacemos referencia a las publicaciones de Torre Revello y Furlong Cardiff en el volumen IV de la Historia, primera y segunda sección de dicho volumen, y a las publicaciones de los mismos autores, en los números LXXI y LXXIII, del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras. 
[9]Precisamente, en ese “puerto de la ballena”, Antonio Gutierrez Barragán había poseído “vna canoa Desedro rremendada” (Sors, ob. Cit. nota 3 en Pág.90). 
[10]J. Torre Ravello, en “Historia de la Nación Argentina” citada, Vol. IV, Primera sección, Pág.514. 
[11]J. Torre Revello,  “Historia de la Nación Argentina” Cit. Pág.349 y 350. 
[12]Teniente de Navío Marcos A. Savon, “Descubrimientos y exploraciones en la costa sur durante el siglo XVI.” Vol. VIII de la Biblioteca del Oficial de Marina, B. Aires, 1929, Pág.126. 
[13] Groussac, ob. Cit. pássim. 
[14] C. A. Marelli. “Iniciativas  de la Comisión de Parques Provinciales para la protección de la fauna y flora”. “El Argentino”, La Plata, 12 de julio de 1943. 
[15]Entre otros: Petrarca, 1719, en Torre Revello, “Mapas y planos referentes al río de la Plata...” n° LXXIII del Inst. Inv. Hist.; Bellin, 1756, en Furlong Cardiff, “Cartografía Jesuítica...” n° LXXI, misma procedencia; Láminas 92 bis, de 1770, en Torres Lanzas, “Relación Descriptiva..” n° VII, misma procedencia; Oyárvide, 1800-1803, en T. Caillet Bois. “Ensayo de Historia Naval argentina”, B. Aires, 1929, Pág. 242; Luffmann, 1806, en Pág. 301, tomo IV, 2ª. secc. de la “Historia de la Nación Argentina” Cit.; Coghlan, 1859, en L. A. Huergo, “El Puerto de Buenos Aires”, B. Aires, 1904. “El reflujo mantiene abiertos los canales del lado Este del río (costa uruguaya), mientras que en la banda Oeste (costa argentina) existe una tendencia á depositarse las materias en suspensión, ayudando el arrastre del lecho del río por la acción de los fuertes vientos del S.E.” Luis A. Huergo, citado antes. El mismo autor, en “Examen de la propuesta del Puerto del Sr. D. Eduardo Madero”. B. Aires, 1886, en tres volúmenes, hace referencia en varias partes, el depósito de materias en suspensión y “a la profunda depresión frente a los Quilmes”. Sors, en “El Puerto de la Ensenada” Cit. hace referencia al aumento de tales depósitos en la costa argentina, que motivaron, con los años, el cegamiento del fondeadero de la Ensenada de Barragán, Pág.41 y sig. 
[16]J. A. Craviotto y C. Barrera Nicholson. “La invasión inglesa de 1806 al virreinato del Río de la Plata”, en “Boletín de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes”, Tomo 1°, Quilmes, 1944, Pág. 20 a 51; el bergantín “Encounter” varó en 12 pies de profundidad, a una milla de la costa, en Long. W. 58°, 14’ 02’’ y Lat. S. 34° 42’ 19’’. Atendiendo a que la formación del banco, por depósitos arrastrados por el río en su margen derecha se hizo en forma paulatina, se explica la distancia de tres leguas de Buenos Aires, en 1598, y algo mayor en 1806, cuando ocurrió la varadura del “Encounter”. Es interesante el dato del calado de la urca al entrar al Río de la Plata; dice Ottsen: “fueron a dar en un fondo de arena movediza con 13 pies de agua, de suerte que el buque no se hallaba sino a un pie de la arena” (día 27). Groussac Cit. Pág.407. 
[17]NOTA DEL COMPILADOR: Desde 1624 a 1631, segundo gobernador del Río de La Plata tras la muerte de Diego de Góngora 
[18] Nota de Mayo 20 de 1937, del jefe del Servicio Hidrográfico del Ministerio de Marina, N. 5, n° 37, en n/archivo. 
[19]Reg. Estadístico 1858, B. Aires, 1859, II, Pág.13. “Importación a Buenos Aires en los navíos que se expresan, procedentes de la costa del Brasil durante el año 1593”. 
[20]Ídem, 1859, B. A. 1860, II°. 
[21]Memoria del gobernador Valdés. “Relación de lo que pasado con un navío que llego a este puerto de Buenos Ayres a los veinte y nueve de julio de 1599 años”, en Anales de la Biblioteca, Cit. Pág. 490 y sig. 
[22]E. de Gandia. “Las ideas políticas de Hernandarias de Saavedra”, en “Boletín del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales”, año II, n°2, agosto de 1947, Santa Fe. 
[23]A. Garreton. “La Municipalidad Colonial”, B. Aires, Pág.225. 
[24]Gandia, Cit. Pág.31. 
[25]Miguel Sorondo. “Procedencia del nombre de El Retiro”, en Boletín del Instituto de Inv. Históricas, tomo XXVII, B. Aires, 1943, paesin. 
[26] Groussac, en Anales Cit. Pág. 339, 348 y 349. 
[27]Arazola Gil. L.E. “Los Maciel en la historia del Plata”, B. Aires, 1940, Pág.45. –Sobre la utilización de las costas desiertas para practicar cómodamente el contrabando, así como acerca de la generalización de este sistema tan especial de comercio, una incidencia ocurrida en Buenos Aires, poco tiempo después de fundada la Reducción de los Quilmes, da pruebas suficientes de ello. El 16 de mayo de 1677, tomó posesión del obispado de Buenos Aires el Doctor Don Antonio de Ascone Imberto. Poco tiempo después, por razones de etiqueta, tuvo una incidencia con el gobernador Robles. Una consecuencia derivada de ella fue la comisión que, por Real Cédula de 26 de enero de 1680, le fue encomendada al Obispo de Buenos Aires para que “averigüe, hasta poner en estado de sentencia, la denuncia recibida de que el Capitán Bergh Jacobsse, salido de Roterdam con cargazón para Indias, arribado a Buenos Aires dijo que iba de corso contra los franceses y así, bien recibido de acuerdo a las reales órdenes, cargó 15.000 cueros y de 15 a 16.000 pesos de plata”. Dice el comentarista de quien tomamos los datos: “No era limpia la conducta del Gobernador Robles, ni la de su sobrino Don Manuel, nilla de Don Pedro de Montenegro ni la de Don Juan del Pozo, encomendero de los Quilmes, ni la de Don Amador de Rijas, ni, en fin, de la verdadera sociedad en comandita que, bajo su dirección y protección(violenta si era necesario) lucraban a costa de los intereses de la Real Hacienda con el provechoso negocio del contrabando con holandeses y portugueses, desentendiéndose de toda traba moral y de todo miramiento por el bienestar y progreso comunes”. Y luego, en nota, transcribe y comenta parte de la Real Cédula de 23 de mayo de 1680: “...ha quedado probado que se realiza muy activo y contrabando por las estancias o chacras que tiene Don Amador de Rojas y otros vecinos cerca del Riachuelo y que por ellas es por donde ocultamente se descargan mercaderías en lanchas de los navíos que llegan y quedan en franquía”.También por esa Cédula, se comisiona al obispo Ascona “reconozcáis dichas chacras o estancias y me informéis dando juramento de vuestro parecer”. (Junta de Historia Eclesiástica Argentina. Pbro. Dr., Francisco C. Actia, “Actas y Documentos del Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires”, volumen II, B. Aires 1944, Pág.138 y 139.
Otros trabajos publicados en EL QUILMERO del Dr. José A. Craviotto y don César Barrera Nicholson: miércoles, 30 de *diciembre de 2015. EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES A COMIENZOS DEL SIGLO XVII POR DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO 
*martes, 19 de enero de 2016. "RESEÑA HISTÓRICA DE LA

PARROQUIA DE QUILMES” POR EL DR. CRAVIOTTO 

*jueves, 31 de marzo de 2016, 2 DE ABRIL - MALVINAS EN UNA INVESTIGACIÓN DEL DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO. 

*martes, 24 de mayo de 2016, QUILMES EN EL CONGRESO DE TUCUMÁN – BICENTENARIO 1816- 2016 – JOSÉ A. CRAVIOTTO.

*viernes, 9 de diciembre de 2016, “EL CABALLERO WHEELWRIGHT” POR CRAVIOTTO Y BARRERA NICHOLSON. 

*miércoles, 30 de diciembre de 2015, EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES A COMIENZOS DEL SIGLO XVII POR DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO 

*miércoles, 15 de junio de 2011, BIBLIOGRAFÍA E INVESTIGACIONES HISTÓRICAS DEL DR. JOSÉ ALCIDES CRAVIOTTO

NAVIDADES QUILMEÑAS DE AYER (COLABORACIÓN)

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Salutación del periódico "El Quilmero" a sus lectores,
25 de diciembre de 1887.

NAVIDAD EN BARRIO PARQUE
La Navidad en Barrio Parque tuvo durante muchos años un atractivo especial: el pino navideño que con tanto detalle decoraba en el frente de su casa don Guerriero Colibazzi. Nacido el 22 de diciembre de 1917, en Italia, llegó con sólo dos años a Argentina. Gran deportista, hincha de Independiente, en 1948 se instala en la calle José Eduardo López (entonces aún llamada Alberto Bosch) 245, en una casa de madera construida por él mismo que por suerte aún se conserva. Plantó a su frente un pino y todas las navidades lo adornaba con sus propias creaciones artesanales: artefactos lumínicos, giróscopos, estrellas. Cuentan que llegó a tener 500 lámparas. Desde 1955 hasta 1972, ese árbol y sus mágicos adornos fueron visita obligada para los vecinos de Barrio Parque, Bernal y Quilmes. Lamentablemente fue derribado por una fuerte tormenta, y se perdió toda una tradición.
Casado con Juana Amsoaim y con dos hijos, don Guerriero fue un creador autodidacta. Montó un taller en su casa donde exhibía sus esculturas en metal, geniales desde donde se las mire. Su obra más importante, el Cristo Crucificado, se halla en la iglesia de Nuestra Señora de la Paz en Carabelas y Ascasubi. También puede admirarse su monumento a los caídos en Malvinas, actualmente ubicado en el cruce a nivel de San Martín y Zapiola/Mariano Moreno. Don Guerriero nos dejó el 21 de noviembre de 2011, y con su partida la Navidad en Bernal perdió algo de su luz… 
El pino navideño de don Guerriero Colibazzi



La casa de madera de Colibazzi en la calle José Eduardo López 245
 Don Guerriero Colibazzifrente a su obra más importante, el Cristo Crucificado que se halla en la iglesia de Nuestra Señora de la Paz.
OTRA MISCELÁNEA NAVIDEÑA
Festejo navideño en las puertas de la casona de la familia Bernal


Árbol de navidad y acto de fin año del Hogar Escuela Don Bosco, diciembre de 1936.Esta foto es interesante también porque es la mejor fotografía que hasta ahora he visto del antiguo casco de la chacra de la familia Bernal, ubicado aproximadamente en la esquina NO de Cramer y Deán Funes, hoy Barrio Parque. La casa que se ve a la derecha de la foto es la que aún hoy se levanta en la esquina SE de la misma intersección. La foto está tomada como bajando por Deán Funes desde la estación hacia el río, desde el mismo terreno de la vieja casona.
 
(Información extraída de los libros "Paseo y Reflexión por las Callecitas de Bernal: Personajes Bernalenses", de Oscar Rodríguez Carabelli, e "Historia de Barrio Parque Bernal (Ciudad Jardín)" de Elido Scian).

PRIMEROS POBLADORES Y PROPIETARIOS DE QUILMES POR J. A. CRAVIOTTO Y C. BARRERA NICHOLSON (COMPILACIÓN)

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EL QUILMERO continúa con la recuperación de las investigaciones del Dr. Craviotto y don César Barrera Nicholson encontramos en una revista "La Verdad" de octubre de 1945, este trabajo que fue preparatorio de uno muy completo – como se indica como acápite bajo el título - que no llegaron a publicar y que tengo en mi poder, pues sus autores lo entregaron al Prof. Lombán y de los hijos de este historiador llegó a mis manos. Recuerdo que el profesor Juan Carlos Lombán fue el miembro más joven de la Junta de Estudios Históricos y secretario de la misma a poco de su creación (12/7/1940). Próximamente quien suscribe y los historiadores Claudio Schbib y Juan Corvalán publicaremos ese extraordinario documento que devela una gran parte de la historia del Quilmes, aún no muy conocida, de los siglos XVI y XVII, que sus autores titularon humildemente, Algunos aspectos del pasado de Quilmes”. (Chalo Agnelli)
  LOS FUNDADORES 

José A. Craviotto 
César Barrera Nicholson 
de una “Historia de Quilmes” en preparación

Juan de Garay, luego de la ceremonia de la fundación de la ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de Buenos Aires el sábado 11 de junio de 1580, procedió a repartir a la usanza de la época, entre sus compañeros de expedición, y según sus méritos y jerarquías, las tierras del lugar donde se levantaría la ciudad y las que se extendían hasta tierra adentro desde las inmediaciones de la costa, como primera merced de la Corona de España, a favor de aquellos que establecieran allí su residencia, que a eso venían, como pobladores del lugar.
De tal manera quedó fijada la posesión y propiedad primera del suelo bonaerense y por ende el de Quilmes y sujeto desde entonces a las leyes Castellanas. La ‘Civilización de Occidente’ iniciaba así su imperio a la vera de nuestro estuario y bajo sus normas jurídicas en las nuevas tierras sobre las cuales iba extendiendo su conquista.
Antes de concretar los nombres de los primeros pobladores y propietarios, españoles de nacimiento, en campos de Quilmes, integrantes del núcleo de fundadores de la segunda Buenos Aires, observemos aquel y tomémoslo como uno de tantos grupos que desgranándose a lo largo de valles, ríos y montañas, jalonaron en su avance de conquista y al correr de sus pasos, con poblaciones y ciudades que en su mayoría perduran hoy, ricas y progresistas, a todo el territorio de la nación. 
LOS AVENTUREROS 
¿Quiénes, constituían aquel núcleo? Con criterio global podemos decir que estaba formador por un grupo casi totalmente de españoles venidos de cualquier rincón de España, pobres casi todos, paupérrimos, para expresar con más propiedad su condición de humildes y desvalidos; audaces y aventureros, en pos de honores y fortunas o de ambas a la vez y carentes muchos de ellos de alcurnias y linajes. Sus nombres habían de forjarse en estos sitios del Nuevo Mundo en aventuras increíbles y epopeyas estupendas entre el fragor de los combates, las ansias, el hambre, la sed y la lucha permanente contra hombres, bestias, clima y ambiciones encontradas.
Así fueron sur­giendo en la historia de la conquista y colonización, nombres obscuros y desconocidos en España y que aquí el denuedo y la gloria, abrillantaron y engrandecieron.
Porque América fue para ellos crisol de mudanzas increíbles. Cortés, un soldado anónimo; Pizarro, un porquerizo hijo de una cortesana, conquistan uno a Méjico y el otro al Perú, se enriquecen y envían tanto oro al rey, como jamás lo soñaran en el más inverosímil de los sueños.
Convertidos al medio, lejos de Europa, de su civilización y de sus leyes, fuera de todo control y agigantados ante sí mismos por el resultado de su esfuerzo, se sienten capaces de toda empresa. La guerra contra los indios o entre ellos mismos, pareciera ser un placer. “Las guerras - dice Lope de Aguirre, levantado en rebelión contra su Rey - para los hombres se hicieron”. Llegaron a considerarse en tal alto rango que cuando así les convino se alzaron contra toda traba, toda ley divina o humana, en un frenesí de poder y de soberbia: “La ley se acata, pero no se cumple”, dice Belalcázar. Bulle en sus cerebros y agita con violencia sus corazones el espíritu de una nueva España que echa fuerte y honda raigambre en este mundo apenas descubierto y la savia fecunda y poderosa les mueve a erguirse en una locura de altanería y orgullo, tanto más alta cuanto más irrealizable pareciera ser el obstáculo que los detuviese. 
LA EUROPA MEDIEVAL 
Por ello la historia de los conquistadores, soldados o pobladores de nuestra América está saturada de miserias y grandezas; su obra es la obra del siglo que vivieron y del medio en que actuaron. Siglo y medio ambiente de fiereza, de luchas de supervivencia necesariamente crueles, como cruel era el mundo de aquel tiempo; y la grandeza, el coraje, los errores y los aciertos del español en América son proyecciones que nacen de la sociedad europea medieval.
Y la España del siglo XV, la España aguerrida y brava, modelada en largas guerras contra el moro, por la libertad y por la religión, se manifestó en aquellos anónimos pobladores, frailes, artesanos, la labriegos y soldados que en absurda desproporción numérica avasallaron hombres y pueblos; se manifestó largamente y con vigor bien español, con toda la reciedumbre, la heroicidad y la apasionada violencia que el formidable escenario americano estimuló en superación de bravuras y de arrojos, fuera de toda vigilancia y continencia y como al azar se lanzaron bajo la candente fiebre de un delirio heroico y sometieron y dominaron civilizaciones milenarias, para engarzar en la corona de España su más preciada y valiosa gema: la América Española.
Pasada aquella época de lujuriosa brega, el Estado en su obra civilizadora sustituía poco a poco aquellos regímenes de violencia, por una reglamentación jurídica toda previsión y cordura, toda filantropía y sabiduría. 
Las Leyes de Indias, constituyen un monumento de la monarquía española, que atestigua la existencia de ideas rectoras, hijas de un cristianismo profundo y como tal, de un plan civilizador armónico y equilibrado. Y a este plan y a su realización responden la fundación de pueblos y ciudades y la otorgación de mercedes en tierras que fijaron el esfuerzo de los hombres a la explotación de su riqueza, origen de nuestra actual grandeza pecuaria. 
PA­NORAMA DE TRABAJO 
Ha dicho un autor, que los españoles de la conquista y de los primeros años de la colonia, no bien pisaban estas tierras del Río de la Plata, sólo acostumbrados hasta entonces al arado y al cultivo de la tierra, pedían campos para estancias.
Y no eran todos labradores humildes; si bien en aquellos que las tenían, sus alcurnias y linajes no pasaban de una honorable medianía, no por eso dejaban de hallar­se entre ellos segundones de buena casa e hidalgos “de solar conocido”. Lo dicho antes se explica, teniendo en cuenta el pa­norama de trabajo que se les presentaba en estas tierras, frente a lo que después serían las dos grandes riquezas: la ganadería y la  agricultura. Tampoco eran humildes desde otro punto de vista; al ofrecerse en venta por las autoridades españolas algunos títulos de nobleza para con su producto sufragar determinados gastos, muchos de ellos contestaron: “¡Qué más honor ni más nobleza que se español!”. 
“EL PAISANO” DE NUESTRA CAMPAÑA 
Entre aquellos habitantes de Buenos Aires que guardaban las galas traídas de España para las grandes solemnidades y vestían habitualmente harapos que cubrían con un manto, origen del poncho, [1]que no contaban con otras mercaderías europeas que las llegadas muy de tiempo en tiempo, medido en años, en algún buque de la carrera legal o en las poco más frecuentes del contrabando; entre ellos, decíamos, abundaban quienes se quejaban al Rey, allá por 1590, porque “se ven obligados a trabajar por sus propias manos" y expresaban “qué mugeres españolas nobles de calidad por su mucha pobreza, an ydo a traer a cuesta el agua que an de bever” (textual), culminando las quejas en éste párrafo: “los vezinos y moradores hazen sus labores y ganados por sus propias manos.... lo qual es mucha lástima, que los dichos vezinos se sirvan como si fuera en la mínima aldea de España, qué por estas partes no se usa...” (textual)
Es que en estas partes, el “no se usa” tenía su explicación: frente a la pampa inmensa, de campos feraces, una asombrosa riqueza muy diferente que la del oro y la plata de Perú, empezaba a columbrarse en la abierta llanura y cuando las primeras estancias pasaron a contar rodeos numerosos, la ganadería con la exportación de sus productos por la vía legal o por la del contrabando, dio impulso a lo que después sería la base de nuestra riqueza nacional.
Frente a las rudas tareas agrícolas encontraban la comodidad peligrosa de las ganaderas, sin otras preocupaciones que las de luchar con haciendas bravías que ja­más habían estado frente a seres humanos, pero para ellos, descendientes inmediatos de los que lucharon siglos contra los moros y en algunos casos participantes directos de la campaña de Flandes, tales luchas debían servir de estímulo en la tarea y quizás de emulación. “Qué argumen­to u ordenanza - dice un autor - podía convencerles que vivir casi desnudos y alimentarse con carne de caballo, raíces y hierbas del campo, era preferible a comer la carne semiasada del ganado cimarrón y cambiar el cuero y las crines por aguardiente, armas y pilchas”. 
En ese medio inmenso con todos sus peligros y a la vez los estímulos para que actuara en él quien se destacase por sus condiciones sobre los demás, debía forzosamente surgir de los españoles alejados de la aldea de Buenos Aires, aquel producto singular, noble y simpático,“el paisano” de nuestras campañas, que aun hoy conserva en su hablar el “mesmo”, el “naide” y el “cuasi” del castellano de la época de Cervantes […] 
LOS OBREROS LEJANOS DE NUES­TRA GRANDEZA 
La conquista realizada por la Madre Patria en estas tierras, “empresa tan ardua y ciclópea que no tiene términos posibles de comparación en los anales de todos los pueblos”, tal como lo dice el Decreto del Gobierno Argentino del 4 de Octubre de 1917, por el que se crea el “Día de la Raza”, se cumplió tal como lo establece el mismo decreto, “con la aleación del valor de sus guerreros, el denuedo de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios y las labores de sus menestreles”;[2] la levadura de la sangre española volcada en estas tierras de América com­prendía las grandes figuras de los prime­ros planos y junto a ellas los lugartenien­tes, los segundones, los personajes meno­res, escribanos, alarifes, “surujanos” (cirujanos), car­pinteros, “los simples soldados de la cater­va”, al decir de un autor.
Son ellos los obreros más lejanos de nues­tra grandeza nacional; sus nombres no de­ben permanecer ignorados porque son ellos quienes en la penumbra de la historia de nuestra Patria y, en nuestro caso particu­lar, de Quilmes, fueron las sillares silen­ciosas de la obra. Con ellos, tal como se ha dicho, por un autor, refiriéndose a una de las más antiguas familias de la vieja juris­dicción territorial de Quilmes, “asoman los signos esculpidos por el buril de una grave y pujante estirpe que cumplió en silencio su destino civilizador”. 
EL REPARTIMIENTO 
Apenas fundada Buenos Aires por Juan de Garay, las tierras de su campaña se entregaron en propiedad a sus acompañan­tes. Fue así como, desde el Riachuelo has­ta la Magdalena, aquellos conquistadores recibieron sendas “estancias”, cuyas dimen­siones, excepto un caso, fueron de media legua de frente por legua y media de fon­do (3000 por 9000 varas ó 2,414 por 7,242 km *)
El frente se me­día sobre la barranca que desde Wilde se prolonga en forma sensiblemente para­lela a la costa, separando netamente la par­te alta del bañado situado entre ésta y aquella. A su vez el fondo corría tierra adentro con rumbo Noreste-Sudoeste ver­dadero, vale decir, corregida la declinación magnética de la brújula.
Por el repartimiento de tierras de Ga­ray, tres de sus acompañantes resultaron ser los primeros propietarios de gran par­te de las tierras que hoy quedan incluidas en la planta urbana de Quilmes: Pedro de Xeres, Pedro de Quirós y Pedro de Izarra.

CIRCUNSCRIPCIÓN DE LAS MERCEDES 
Sus estancias estaban situadas dentro de los límites actuales siguientes:
Xeres, por la barranca, desde la calle Dean Funes en Bernal hasta la de Rivadavia en Quilmes, prolongándose su fondo hasta el actual des­linde Quilmes-Almirante Brown-Lomas de Zamora;
Quirós, frente por la barranca, desde la calle Rivadavia hasta la prolonga­ción rumbo Este, de una línea que pase por la actual esquina Mitre-José Hernández, en cuanto al fondo, se internaba en actua­les tierras de Florencio Varela, cerca del arroyo de las Piedras;
Izarra, frente por la barranca, desde el límite antes citado de Quirós, hasta la prolongación hacía la misma, de la calle Nº 24 de Berazategui, su fondo se internaba en Florencio Vare­la, aproximadamente hasta la estación del mismo nombre del Ferrocarril Provincial.

Los tres acompañantes de Garay que he­mos mencionado, llegaron a estas tierras desde España en la armada del Adelanta­do Juan Ortiz de Zárate, incorporándose muy luego a la expedición de Garay.
Ortiz de Zárate, quien llegó al Perú des­de España en 1534, con Hernando Pizarro, fue designado Gobernador del Río de la Plata en 1567, por la Real Audiencia de Charcas, para lo cual debió trasladarse a España a fin de capitular con el Rey. Por tales capitulaciones, firmadas en 10 de ju­nio de 1668, Zárate debía traer a estas tierras 200 hombres ca­sados, de oficios determinados o labradores y 300 de guerra; el viaje debía em­prenderlo en no menos de 4 buques; poblaría tres ciudades: una en la Asunción, otra en Charcas en el Alto Perú y una tercera en la entrada del Río de la Plata; en su expe­dición traería 4000 vacas, 4000 ovejas, 500 cabras y 300 yeguas de Castilla, empleando en la conquista que iniciaba la suma de 20.000 ducados (1 ducado, aproximadamen­te $ 5.45 de la moneda argentina actual); [3] en las partes que descubriese y que juzga­se convenientes para ello, fundaría cuatro ciudades con sus correspondientes fortale­zas.
La expedición salió de España en 1572, y luego de peripecias en gran número, so­bre todo ocurridas en el Río de la Plata, penetró en el río Uruguay en cuya margen izquierda cerca de la actual población de Soriano, Zárate fundó el pueblo de San Salvador, el 30 de mayo de 1574. 

La Casa de Contratación de Sevilla (1503-1790)
LOS EXPEDICIONARIOS 
Se conocen hoy algunos detalles acerca de los expedicionarios; en un recuento efectuado por la Casa de Contratación de Sevilla a comienzos del año 1572, se men­cionan entre los componentes de la expedición: un canónigo, dos clérigos, el general y almirante, tres capitanes, un licenciado, un cirujano, dos plateros, un sastre, tres zapateros, un cantarero, dos labradores, ciento noventa y cuatro personas sin profesión y dos atambores. [4] En total, con la tri­pulación de los buques, eran 238 hombres y 29 mujeres. En fecha poco posterior y luego de haberse agregado dos buques a la expedición, la gente que la componía lle­gaba a un total de 510 personas, comprendiendo 104 de tripulación. Entre ellos se encontraban nuestros Xeres, Quirós e Izarra, así como también otro de los propietarios antiguos quilmeños, sucesor de uno de los nombrados en la posesión de la tierra, Andrés Ximenes “el viejo”. Del conjunto de los expedicionarios, se expresaba así Ortiz de Vergara, que con ellos empren­día el viaje: “estauan tan pobres que en mi  vida he visto armada donde tanta pobreca se me presentase a todas partes...” (textual)
Los miembros de la expedición habían sido llamados a enganche por bandos, en uno de los cuales se decía: “manda el señor capitán que cualesquiera soldado que pretendiera hazer esta jornada del Río de la Plata debe (dar) dineros para flete y matalotaje... y el que no pensare hacerlo ansy desde aquy se buelba a su casa para que no pretenda ygnorancia y porque va su ynterees e a gozar de las copiosas mercedes que su magestad faze...” (textual)
Algunas de las condiciones impuestas por el Adelantado a los expedicionarios son muy curiosas; así, refiriéndose al viaje les decía: “que todo podrá costarles a cada uno de ellos como quarenta o cincuenta ducados a lo más largo”; cada conquistador debía llevar sus armas y municio­nes, previniéndoles el Adelantado “que no gaste sus dineros en galas de vestidos costosos y que los guarde para sus costas de flete y matalotaje y para llevar algún hierro o acero que es lo que vale para rescates en la tierra”. 
Juan Ortiz de Zárate y Mendieta
EL ADELANTADO 
Digamos de paso que la expedición de Ortíz de Zárate se hizo cumpliendo con una de las previsoras ideologías que determi­naron los rumbos en la conquista de Amé­rica por la corona de España y que con ella, señalada por el Licenciado Matienzo desde el Perú, pudo refundarse Buenos Aires como punto de acceso desde el Atlántico hacia las tierras de los incas, hecho que cien años después, conducirá a la conquista y desnaturalización de los altivos y rebeldes indios Quilmes, los cuales se in­terponían, con su belicosidad, en el cami­no que ligaba ambas capitales en los dos océanos.
Volviendo al puerto de San Salvador al cual había llegado Garay desde Santa Fe  (ciudad que fundara pocos años antes) con algunos auxilios que había pedido Zá­rate, nos encontramos con el primero de los documentos que menciona a Pedro de Xe­res; con fecha 7 de junio de 1574, Zárate designó a Garay Capitán General, Teniente de Gobernador y Justicia Mayor de las provincias del Río de la Plata provisión que refrendó con su firma, y en su carác­ter de escribano nuestro Pedro de Xeres.
El 14 de diciembre de dicho año, Zárate emprendió viaje hacia la Asunción, dejan­do en el poblado recién fundado, sesenta hombres al mando de Juan Alonso de Quirós, cuya figura tiene para nosotros es­pecial importancia por tratarse, probable­mente, del padre de Pedro de Quirós, lin­dero de Xeres en las tierras repartidas por Garay en esta zona y por lo tanto primer propietario de lo que hoy es en gran par­te, la planta urbana de Quilmes.
En fecha poco anterior a setiembre del año siguiente 1575, la población de San Salvador había disminuido, por la huida a Tucumán de varios vecinos y el 20 de julio de 1577, fue abandonada; “acordaron el teniente Juan Alonso de Quirós é la demás gente despoblarla”, pese a que sus habitantes se hallaban en ella “teniendo bastimentos con que se sustentar buenas chacaras de trigo, mayz y frisóles y hor­talizas de todas legumbres mucha caza de venados y perdices que matavan, cabras y puercos para criar, caballos para correr la tierra, los quales dejaron allá y finalmente gran pesquería de mucho pescado”. Presumiblemente la causa del abandono debióse a la permanente hostili­dad de parte de los indígenas comarcanos.
No vemos figurar a Xeres, por lo menos en la documentación conocida hoy por nos­otros, hasta el año 1580, en el cual la expe­dición con Garay a la cabeza descendía por el Paraná para fundar Buenos Aires. En el Paraná de las Palmas el convoy se detuvo para producir la llamada “información de servicios de Juan de Salazar”, la cual ini­ció nuestro Xeres con el título “Escrivano público y de Cabildo y de Gobernación y rregistros” (textual), el 28 de mayo de dicho año de 1580, y terminó en Buenos Aires ya fundada el 15 de junio siguiente.
Entretanto, el 11 de junio, Garay levan­taba nuevamente la población que décadas antes había sido fundada por Mendoza. El acta correspondiente, en sus cinco partes, es anotada y firmada por Xeres. Pocos días después, el 15, en el cual fue terminada ya la que hemos mencionado “información de Salazar escribano Xeres firmó dos actuaciones referentes a la nao San Cristóbal de Buena Ventura”, siendo estas dos, las últimas noticias concretas que tenemos a su respecto en ese sentido. 
XERES = GEREZ = PÉREZ 
El 24 de octubre del minino año 1580, se efectúa el repartimiento de tierras en el cual Xeres fue favorecido, además de otras mercedes en tierras, con la fracción que ya hemos indicado. Tiempo después, en 1582, en el reparto de indios hecho “a los pobladores y fundadores y conquistadores de la dicha ciudad en alguna recompen­sa de los muchos gastos y travajos que han tenido en la dicha población”, no se menciona su nombre entre aquellos, ignoramos la causa y suponemos que ya en­fermo en octubre de 1580, fecha en la que se le otorgaron las tierras con la “estancia”, no figuraba entre los pobladores de Buenos Aires o por lo menos, entre los favorecidos con indios dos años después, acaso por haber fallecido o haberse trasladado a otro punto.
Algunas constancias documentales, nos hacen suponer que sus herederos continuaron con la posesión de su estancia o de parte de ella en los años 1600, y posterio­res, quizás hasta en las primeras décadas del 1700, y lo suponemos pues entre los descendientes de estos y los del ya nombrado Ximenes “el viejo”, todos ellos vinculados a la propiedad de estas tierras, se realizaron casamientos, que vinieron a unir más aún los apellidos que nos ocupan a la posesión de estas propiedades.
Su apellido, en varias versiones docu­mentales antiguas, figura como Xeres, Gerez o Pérez, siendo la primera de ellas la que empleó nuestro escribano en el acta de fundación de la ciudad de Buenos Ai­res.
Es curioso consignar la coincidencia de que muchos años después, el 2 de agosto de 1810, un tal Pedro Pérez, ofrece a la Primera Junta de Gobierno un rodeo de 2000 ovejas de su campo al sureste de Bue­nos Aires, pasado el Riachuelo, para algu­na expedición patriota que saliese “del lado puente del sud” (hoy puente Pueyrredón, en el Riachuelo)
Xeres es de todos los acompañantes de Garay, el menos conocido quizás su representación ideal la hallamos en los cuadros que pintó Moreno Carbonero referentes a la fundación de Buenos Aires por Garay, es la figura del escribano que a la izquier­da de este y frente al rollo de justicia se encuentra con pluma y papel en mano en actitud de escribir la correspondiente acta. 
QUIRÓS 
Acerca de Pedro de Quirós, propietario como hemos dicho de gran parte de la planta urbana de Quilmes, abundan las refe­rencias sobre su persona. De ellas se des­prende que en la expedición de Ortiz de Za­rate figuraba un Juan Alonso de Quirós nacido en 1528, en Zalamea de la Serena, antigua ciudad de la provincia de Badajoz, cuyo origen debe buscarse en la época romana y en donde aún existe la casa del famoso alcalde Pedro Crespo, inmortaliza­do por Calderón de la Barca. Juan Alonso de Quirós, hijo del licenciado Pedro Ramírez de Mesa [5]era casado con Da. María de Heredia siendo sus hijos Sebastián de Heredia y Pedro de Quirós, quie­nes juntamente con la hermana de Juan Alonso, Da. Francisca de Quirós vinieron con éste desde España.
Este Juan Alonso, pequeño de estatura y con la señal de un lobanillo [6]sobre la ceja izquierda, quedó por teniente de go­bernador como se ha dicho en el pueblo de San Salvador y ocupó ese cargo hasta su despoblación en 1577, tratando de defenderlo contra los indios y luchando con sus compañeros para evitar que el desaliento les hiciese abandonarlo.
Poco antes de que esto ocurriera, los contados habitantes de aquel punto fueron sorprendidos por la llegada del mismo Diego de Mendieta, joven alegre y divertido, dado a la juerga y más amigo de reír que de tomar las cosas en serio, teniente de gobernador de Santa Fe depuesto del cargo por mala cabeza, “tronera incorregible” y “cráneo de cascabel”, al decir de un autor. Los socorros que buscó allí para re­cobrar el poder no pudo hallarlos porque Quirós lo apresó y entregó al capitán Es­pinosa que había venido desde Santa Fe para conducirlo a España.
Abandonada San Salvador como hemos dicho, Quirós pasó a la Asunción donde aun vivía en 1586. Nuestro Pedro de Quirós ha sido dado también como hijo de Juan de Quirós, ex­pedicionario con Álvar Núñez Cabeza de Vaca e hijo de Gonzalo de Quirós vecino de Plasencia provincia de Guipúzcoa. Este Juan de Quirós que con el Adelantado Cabeza de Vaca participó en la expedición terrestre desde las costas atlánticas del Brasil hasta la Asunción del Paraguay, murió cuatro jornadas antes de llegar a destino, en 1542. Ahora bien, Pedro de Quirós, en el año de la partida de Ortiz de Zárate, o sea en 1572, figura en la lista de los expedicionarios como “natural de Venavente, de edad de 28 años”, y por lo tanto nacido en el año 1544. La inseguridad de ciertos datos no permite establecer claramente si este Pedro de Quirós es el acompañante de Garay en 1580, y por lo tanto el primer propietario de estas tierras, hoy quilmeñas. En cambio no puede ser, indudablemente, hijo del que murió en el Paraguay dos años antes de la fecha de su nacimiento.
Se supone con algún fundamento, que Pedro de Quirós estuvo en la recién fundada Santa Fe, en 1572.
Acompañó a Garay desde la Asunción o tal vez embarcándose en Santa Fe y al fundarse la ciudad de Buenos Aires fue designado regidor de su primer cabildo. Algunos documentos indican que tenía una “señal en la mollera[7]y que era “encendido de color”. [8] 
El Primer propietario de nuestra actual planta urbana, recibió además en el reparto de tierras hecho por Garay, el solar en la esquina de Victoria-Bolívar en la Capital Federal, que hace cruz con el actual edificio del Cabildo. A título de información agregamos que el solar frente al ya señalado como de propiedad de Quirós y que hoy ocupa el nacimiento de la diagonal General Julio A. Roca, “fue permutado en el año 1584, por una guitarra y un caballo”. [9] 
Pocos años después, en 1585, Pedro de Quirós es designado regidor del Cabildo de la ciudad de Concepción del Bermejo en la actual gobernación del Chaco.  [10]Esta ciudad fue fundada en dicho año por Alonso de Vera y Aragón (a) ‘Cara de Perro’, entre cuyos hombres se alistó también Alonso Gómez, primer poblador español de la zona actual de Conchitas (Plátanos)
La primitiva estancia de Pedro de Quirós, sesenta y seis años después del alejamiento de este del Río de la Plata, pertenecía al Alcalde Mayor Provincial del Cabildo de Buenos Aires, Juan del Pozo y Silva, quien la cedió en ese entonces, para que en ella se estableciera la Reducción de los indios Quilmes, recibiendo en cambio tierras que después formaron el conocido por “Rincón de Noario”, a inmediaciones del río Samborombón, una de las más gran­des entre las antiguas estancias bonaeren­ses. 
IZARRA 
En cuanto a Pedro Izarra, expedicionario también con Ortiz de Zárate y compañero de Rodrigo, hijo de aquel, y con el Arcediano Martín del Barco Centenera (que compuso en Lisboa, en 1602, una crónica rimada de la conquista del Río de la Plata titulada “La Argentina”), anotamos que nació por 1547, si bien se indica como su edad al tiempo de la fundación de Buenos Aires en 1580, la de 24 años y por lo tanto nacido en 1557. Hidalgo de cuna, y per­sona de méritos; acompañante de Garay en la expedición fundadora, trayendo desde la Asunción a Juan Ortiz de Zárate, nieto del Adelantado. Sirvió como testigo en infor­maciones de servicio (a fuer de persona principal); fue electo alcalde ordinario va­rias veces, así como regidor del Cabildo de Buenos Aires; siendo uno de los varios personajes de la ciudad que se dirigieron al Rey denunciando la incompetencia y los abusos del gobernador Hernandarias, [11] según expresiones de la época.
Casó con Da. Polonia Astor, falleciendo en agosto de 1622. Su hija Polonia de Izarra, [12] casó con el ge­neral Gaspar de Gaete, quien continuó con la propiedad de la estancia otorgada por Garay a Izarra, en virtud del casamien­to antedicho, y a cuya área, agregó por compra, la estancia lindera, que lo era de Antón Roverto, el 22 de julio de 1602, de­nominada “El Corbatón” y conociéndose en lo sucesivo por tal nombre hasta co­mienzos del siglo pasado, a la nueva pro­piedad así agrandada.
Se extendía la estancia de Roverto desde el límite señalado antes para Izarra, en la calle Nº 24, hasta la 3, ambas de Berazategui, prolongándose su fondo hasta tie­rras actuales de Florencio Varela.
En el año 1639, Polonia de Izarra, en una petición al gobernado.
Mendo de la Cueva y Benavídez, hace mención de: “los méritos de mis padres y agüelos, que fueron de los antiguos conquistadores y pobladores de toda esta provincia, habiendo acudido en todas las ocasiones y servido a Su Magestad en todos los casos que se han ofrecido de su real servicio, haciendo oficio de Justicia y otros, por ser en personas beneméritas, y mi marido y mis hijos al presente el uno de ellos usando oficio de capitán de caballos guardando la ciudad con sus armas y caballos, sirvien­do a Su Magestad sin sueldos; a su costa y mención y el dicho Don Gaspar de Gaete mi marido, lo hizo en Flandes mucho tiempo, como a Vuestra Señoría le consta y por ser persona de calidad, le hiso su Teniente General en esta dicha ciudad y su jurisdición, de que han dado de todo muy buena cuenta y a satisfacción de todos los Señores Gobernadores antecesores de Vuestra Señoría y de la república, y lo mismo el dicho mi marido e hijo a la de vuestra Señoría" (textual)
Desde el año 1676, hasta el de 1690, un miembro de su familia, el sacerdote Mel­chor de Izarra, fue cura doctrinero de la reducción indígena de los Quilmes; en 1680, dos descendientes de Gaete, y por lo tan­to de Izarra, impedían con sus ganados, las sementeras de aquellos indígenas, quie­nes, por medio del corregidor español de la Reducción, mencionan a “don Pedro y don Baltazar Gaete, [13]establecidos con sus ganados a tiro de mosquete desta reducción”. 
En un trabajo ya publicado por nosotros, se ha, indicado que sobre la costa del Río de la Plata, la actual Punta Colorada, antes Puerto Colares y en aquellos años '“Puer­to de Don Gaspar”, sirvió desde comienzos del siglo XVII para ejercer un activo con­trabando, [14] y que sobre la barranca, casi frente a dicho punto, se encontraba la es­tancia“El Corbatón”, antigua propiedad de Izarra y luego de Gaspar de Gaete. Una descendiente de Izarra, Leocadia de Torre Gaete, hija de Francisco de Izarra Gaete, contrajo matrimonio en 1709, con Miguel de Riblos (o Riglos), singular personaje de aquella épo­ca que edificó una curiosa construcción frente a la costa del río en el lugar de la ciudad de Buenos Aires llamado hoy “El Retiro”. De Riblos ha dicho un autor: “Comerciante avezado en los negocios de la época, contrabando, trata de negros, arreos de tropas, las tierras situadas lejos y al mismo tiempo cerca de la ciudad, en lugar de fácil desembarco, podían pres­tarle un gran servicio que despertara su interés, condiciones similares a las de la antigua zona llamada puerto de Don Gaspar”. 
ANDRÉS XIMENES “EL VIEJO” 
Si bien no puede colocársele entre los que fueron los primeros propietarios, la circunstancia de ser integrante de la ex­pedición de Ortiz de Zárate y segundo pro­pietario en orden cronológico de las tie­rras que nos han ocupado, hace que inclu­yamos algunos datos de Andrés Ximenes “el viejo”, a quien debe su nombre el arroyo existente a inmediaciones de la actual población de Ezpeleta.
Andrés Ximenes de Fuentes formó parte de la expedición del Adelantado Ortiz de Zárate embarcándose con éste en la nao capitana, llamada precisamente “San Salvador”; hidalgo de nacimiento, vio la luz en Fuente de Cantos, en la provincia de Badajoz, siendo hijo de Francisco Xi­menes y de Da. Ana Sánchez de Santiago. Era de estatura mediana, moreno, con una señal en la ceja izquierda, y de 22 años de edad tal como consta en la lista del per­sonal de la expedición. No obstante estar ausente de Buenos Aires en el año de su fundación, en el que se encontraba en el Alto Perú, llegó a esta en 1583. En el año 1607, aparece en listas de contribuciones al “barbero”, encargado también de san­grar, poner ventosas y sacar muelas; en 1612, desempeñó el cargo de Procurador General; los últimos años de su vida los pasó privado de la vista. A su muerte, ocurrida en 1614, los bie­nes que contaba en esta zona de Quilmes, anotados en su testamento eran: una es­tancia de media legua de frente por legua y media de fondo; en ella tenía una casa con tres aposentos, varios enseres y un ca­ballo corredor. Sus descendientes, Francis­co, María y Andrés, heredaron sus bienes, correspondiéndole a María en fecha de su matrimonio con Juan de Matías Hurtado de Balcázar, la parte de la propiedad primitiva que hoy se encuentra ubicada hacia el Noroeste, vale decir en actual jurisdic­ción de Bernal, en ella, Hurtado de Balcá­zar tenía años después, 3000 vacas, 60 ye­guas, 20 caballos y potros, además de otros enseres camperos. Tanto Andrés Ximenes, hijo del viejo Andrés, como una descendien­te de Hurtado de Balcázar, contrajeron en­lace con descendientes de Pedro de Xeres.
Los productos agrícolas-ganaderos de las estancias de Ximenes, Izarra y Xeres, se mencionan, muchas veces en anotaciones del Cabildo de Buenos Aires y en las que se señalan movimientos de buques, en las primeras décadas del 1600, sobre todo en las que indican importaciones desde las costas del Brasil.
Andrés Ximenes había contraído enlace con Da. Isabel de Castro, hija de conquis­tadores, y viuda de Francisco Álvarez Gaytán, otro de los acompañantes de Garay y segundo propietario de las tierras situadas hoy entre Bernal y Wilde.
Andrés Ximenes, pariente cercano de San Francisco Solano, recibió de éste en conce­sión, asiento reservado bajo el pulpito durante las funciones religiosas así como enterratorio en la cripta del lado de la epístola en el convento de la Orden en Buenos Aires en donde hoy yacen sus restos.
[…]
Damos fin así a estas notas, que en sí mismas han sido hilvanadas a manera de homenaje, en el día de la Raza, a los tres primeros pobladores españoles, en el suelo de nuestro Quilmes; a manera de homena­je a los hijos de la España Inmortal, hé­roes ignorados, que en el silencio de estas vastas soledades cumplieron su destino en el anonimato sin desplantes y a los que un autor llamó “las minúsculas de la Historia”, pero que a la vera de los gloriosos capitanes, con ellos jugaron y perdieron mu­chas veces sus vidas y haciendas, desde el Méjico sanguinario hasta las soledades del lejano estrecho de Magallanes; a manera de homenaje a la Madre Patria, fecundo venero donde se incubaron hechos sin pa­ralelo en la historia de la civilización latina, y que hoy, Madre Grande, Madre Inmortal, alborea ya en su frente augusta preñada de promesas, el resplandor de una lumino­sa aurora y que como entonces, anuncia al Mundo los comienzos de una nueva Era para la Humanidad.

Dr. JOSE A .CRAVIOTTO
Don CÉSAR BARRERA NICHOLSON


Calcos de las firmas de Isabel de Castro, Pedro de Izarra y Juan de Matías Hurtado de Balcázar.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

Acuerdo del Extinguido Cabildo de Bunos Aires - Tomo I y II, B. A. 1907, Tomo- III, B. A. 1908.
Anales de la Biblioteca - Tomo X, Bs. Aires, 1915.
Archivo de la Direc. de Geodesia y Catastro de, la Prov. de Bs. Aires - Copias de mensuras de tierras practicadas en Quilmes en los años 1714, 1740, 1746 y 1776 (Nº 56 y 17).
Archivo de los Tribunales - Legajo “Balcázar, Juan de M. Juez Del Aguila, Escribano Vergara, año 1652”.
Azaróla, Gil L. E. - “Los Maciel en la historia del Plata”, Bs. Aires, 1940.
Coni, Emilio A. “Las Capitulaciones del Adelantado Ortiz de Zárate. Orígenes de la ganadería argentina. (1567-1583)”, en “La Nación” del 2 de mayo de 1926.
Correspondencia de la ciudad de Buenos Aires con los Reyes de España (1588-1615). Edición Municipalidad B. Aires, 1915.
Lafuente Machain, R. de. - “Los Con­quistadores del Río de la Plata”, Buenos Aires, 1943.
Lafuente Machain, R. de. - “Los de Lafuente”, Buenos Aires, 1941.
Larrouy A. “Los orígenes de Buenos Aires”, en “Garay, fundador de Buenos Aires”. Edición Municipalidad de B. Aires, 1915.
Levilier, R. - “El Licenciado Matienzo, inspirador de la segunda fundación de Bue­nos Aires”. Madrid, 1919.
Registro Estadístico de Buenos Aires - Bs. Aires 1858 a 1862.
Sorondo, Miguel - “Procedencia del nombre de ‘El Retiro’, en Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas, Nº 93-96, B. Aires 1943.
Torre Revello, J. - “Esteco y Concep­ción del Bermejo, dos ciudades desapareci­das”, Publicación LXXXV del Instituto de Investigacionmes Históricas.
Torre Revello, J. — “La nobleza colonial”, en Boletín del Inst. de Invest. His­tóricas, Nº 77-80, Bs. Aires 1939.
Craviotto J. A. y Barrera Nicholson C. - “Algunos aspectos de la vida rural en el antiguo Pago de la Magdalena”, en “La Verdad”, Quilmes, julio 9 de 1943.
Craviotto J. A. - “El contrabando en la costa de Quilmes a comienzos del siglo XVII”, en “Revista de la Liga Naval”, marzo de 1944.
Compilación, compaginación Chalo Agnelli
Quilmes, 2014/2016
NOTAS


[1] Ya en la cultura nazca se usaban dos piezas tejidas en algodón y lana de llama, con abertura en el centro (hacia el 500 d.C.) y el unku, abrigo de los incas, cosido bajo las sisas como una camisola, evidencian el uso del poncho, vocablo que sería originario de los araucanos.
[2]Trovador, juglar, cantor; eran animadores de las festividades
[3] 1942
[4] El que toca el tambor en la lengua castellana del medioevo; en el poema “a don Eugenio de Bustos Tovar (in memoriam)” dice Juan de Encina:(…) llevaréys por instrumentos,/ por trompetas y atambores / mis verdaderos amores.
[5] En aquellas épocas se usaba, indistintamente, el apellido paterno o el materno, empleándose por lo general el que entañaba mayor nobleza. En Portugal aún se estila colocar primero el apellido materno.
[6] Los lobanillos suelen formarse con tejido adiposo.
[7] Eufemismo sobre su estado mental, 'estaba un tanto trastornado, perturbado o quizá era un tanto excéntrico'.
[8] Pelirrojo.
[9] Dice José Goldar en su "Panorama de las artes quilmeñas" que se puede suponer que Pedro de Quirós fue el primer músico o intérprete que tuvo el actual Quilmes.
[10] Creada como provincia por la ley 14307 del 8 de agosto de 1951, por Congreso de la Nación. Este trabajo es muy anterior a esta fecha.
[11] Hernando Arias de Saavedra y Sanabria, yerno de don Juan de Garay.
[12] Ver en EL QUILMERO del viernes, 3 de febrero de 2012, POLONIA IZARRA http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/02/polonia-izarra.html/
[13] Ver en EL QUILMERO del sábado, 1 de noviembre de 2014, LOS GAETE Y LOS IZARRA - A LO LARGO Y MÁS ALLÁ DE LA HISTORIA QUILMEÑA (COLABORACIÓN) http://elquilmero.blogspot.com.ar/2014/11/los-gaete-y-los-izarra-lo-largo-y-mas.html/
[14] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 30 de diciembre de 2015, EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES A COMIENZOS DEL SIGLO XVII POR DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO http://elquilmero.blogspot.com.ar/2015/12/el-contrabando-en-las-costas-de-quilmes.html/
* La conversión de leguas a kilómetros es del compilador
TRABAJOS DE LOS HISTORIADORES CRAVIOTTO Y BARRERA NICHOLSON REPRODUCIDOS EN EL QUILMERO:
*martes, 19 de diciembre de 2017, "ANTECEDENTES SOBRE EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES" de J.A.CRAVIOTTO Y C. BARRERA NICHOLSON (COMPLETO) 

*miércoles, 30 de diciembre de 2015. "EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES A COMIENZOS DEL SIGLO XVII" POR DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO.

*martes, 19 de enero de 2016. "RESEÑA HISTÓRICA DE LA PARROQUIA DE QUILMES”. 
*jueves, 31 de marzo de 2016, 2 DE ABRIL - "MALVINAS" EN UNA INVESTIGACIÓN DEL DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO.

*martes, 24 de mayo de 2016, "QUILMES EN EL CONGRESO DE TUCUMÁN"– BICENTENARIO 1816- 2016.

*viernes, 9 de diciembre de 2016, “EL CABALLERO WHEELWRIGHT” POR CRAVIOTTO Y BARRERA NICHOLSON.

*miércoles, 30 de diciembre de 2015, EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES A COMIENZOS DEL SIGLO XVII POR DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO

*miércoles, 15 de junio de 2011, BIBLIOGRAFÍA E INVESTIGACIONES HISTÓRICAS DEL DR. JOSÉ ALCIDES CRAVIOTTO

EL QUILMES BOXING CLUB

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Chalo Agnelli
El box tuvo su largo período de pasión en las instalaciones de la Sociedad Cosmopolita de S. M. Artesanos de La Colonia donde, en noviembre de 1924, Carlos Deogracia Valerga, [1]Oreste Huber, [2]Raúl Carranza, Humberto Bozzo [3]y otros vecinos, por la “noble causa del box” fundaron el Quilmes Boxing Club.
Carlos Deogracias Valerga
Había tenido un antecedente en el 'Club Sparta', donde boxeaban algunos jóvenes del barrio: Zaccone, Barreta, Francisco Fernández Melo, Juan Binelli, Florentino Calaza, Federico Cordo, etc.
En un primer momento el Boxing Club funcionó en el Club Triunvirato que se hallaba en la esquina SO de Triunvirato y Vicente López, frente a la escuela Nº 30, que en 1941, ocupó un edificio propio en la Villa Argentina. Luego se trasladó, por poco tiempo, a la esquina de Primero de Mayo y Vicente López, propiedad de la familia Roumieu una de las de mayor arraigo en la zona como los Valerga. Hoy esta propiedad es parte de los terrenos que adquirió la Cervecería Quilmes para playa de estacionamiento de los camiones de distribución. Luego que la propiedad fue adquirida por la Cervecería A. Quilmes, la empresa permitió que el club siga utilizando las instalaciones gratuitamente. Más adelante, se instaló definitivamente, hasta su desaparición, en la propiedad de la Sociedad Artesanos de La Colonia, en la esquina SO de Presidente Perón (ex Córdoba) y Vicente López (aún prevalece la vieja construcción levantada por la familia Valerga) que había creado y construido don Santiago Valerga, padre de  Carlos Deogracia.
Primera Comisión Directiva del Boxing. Sentados: Humberto Bozzo, Carlos D. Valerga, El Ing. E. Castro, Raúl Carranza y M. Bozzo. Parados: J. Núñez, J. Bracco y E. Scarabotti.
Tarjeta autógrafa de Carlos D. Valerga con el sello del Club
 Valerga en la inauguración de las nuevas gradas frente al ring
Reverso de la  foto enviada a Carranza por Valerga destacando la instalación de las gradas. 1931.
Además de los encuentros pugilísticos, el Boxing realizaba festivales solidarios en homenaje a boxeadores retirados o para los familiares de los fallecidos; en 1925, se hizo uno muy trascendente en memoria de Romeo Maiorano, campeón de Bernal y Quilmes fallecido en 1924.
Púgiles del plantel menores preparados por Bebe Merediz (señalado con una flecha), lo acompañan: Ameri, Cosoli, Granados, Patiño, Rodríguez, Sparnocchia, Tacchetta y el más pequeño Alfredo Orsi (de pie señalado con una cruz) El moreno señalado con cruz, a la izquierda es Ramos Delgado (padre del futbolista)
En 1927, se concretó un encuentro pugilístico por el tercer aniversario, aún era presidente Carlos D. Valerga y secretario Raúl Carranza, quien fue un activo dirigente del Boxing.
Carranza había nacido en la Capital, pero se afincó en La Colonia desde muy joven; se casó con Dora Valerga nieta de don Santiago; fue un hombre amante de los deportes, además box, fue un eximio esgrimista. Falleció en junio de 1984 a los 78 años.
Para el encuentro de julio de 1927, se realizó una primera selección de los boxeadores que participarían; sería por puntos, o sea que no se eliminaba al boxeador derrotado. El programa definitivo fue: Categoría mosca, Dante Genovese contra Dixie Kid; Jack Rollar contra Santiago Genovese; Ángel Dino contra Blas Hermosa. Categoría livianos: Pascual Maiorano contra José Suárez; Ciro Di Nucci contra Leopoldo Yanielo; Eduardo Granada contra Vicente Bonifacio. Categoría mediano: Pedro Fernández contra Félix Dreisch; Francisco Callasi contra Rosario Tomarchio. Categoría mediano: Baldomero Esparza contra Excelsior Maubert. Suplente, Leandro S. Medina. Los precios del ring side eran de $0,80; popular $0,40 y menores, $0,20.
En esas épocas el entusiasmo por el box se equiparaba al que los jóvenes sentían por el fútbol y hasta se podría decir que en las clases medias y altas era superior.
Encuentro juvenil: Alfredo Orsi con Carlitos Calzeta. Valerga oficia de réferi (1937
En 1929, se llevó a cabo un nuevo campeonato con una extraordinaria participación de aficionados quilmeños. Se dividieron en tres niveles de peso: novicios y mosca, pluma y livianos. Entre los primeros participaron: Otto Nogel, Juan Varela, Santiago Genovese y Pascual Jakeconi; entre los segundos: Enrique Leiva y Walter Kirchof y los livianos: Jerónimo Ocampo de Ranelagh  (aún partido de Quilmes) y Horacio Ledesma de Bernal.
1929. Glorias del boxeo de aquellos años: un campeón nacional Justo Suárez "el Torito de Mataderos" (primero a la izquierda) Oreste Huber (a su  lado en el centro) junto a uno de los directores de la  Cervecería (entre ambos sobre el escalón) Alberto Monicat, ex diputado y amante del boxeo (a la derecha) y Juan Varela (detrás de Monicat)
Muchos quilmeños se destacaron en la práctica de este deporte: el mencionado Carranza: el ‘Gordo’ Merediz campeón argentino de aficionados y luego en el extranjero campeón olímpico; su hermano, ‘Bebe’ Merediz,[4]Salvador Zaccone (Saccone), campeón argentino y sudamericano quien el 18 de enero de 1931, triunfó frente a ‘Knock Out’ Núñez (defenestrándole además el apodo), Scarabotti, Miguel Weinsinger, Héctor Vega, el ‘Negro’ Zapata, Antonio Fernández (Fernandino), “Perita” Billanzone, Raúl Athos Landini campeón argentino y sudamericano, el español Ignacio Ara, los hermanos Jorge y Amado Azar y, por supuesto, los hermanos Valentín y Victorio Campolo. Cuando este último regresó de su viaje pugilístico a EEUU todos los aficionados lo esperaron en la estación: “Quilmes entero estaba de pie, para saludar a quien tan dignamente nos representara en el exterior en su calidad de argentino y de quilmeño”.[5]En esa ocasión, representando al Boxing Club el Dr. Francisco Iribarne dio un discurso de bienvenida al pugilista en el mismo andén del ferrocarril, frente a una multitud de lo aclamaba y luego llevaron en andas a Campolo hasta el Club donde se sirvió un asado en su honor.
Los hermanos Merediz, de izquierda a derecha Carlos Alberto, Juan Carlos y Rodolfo.
LANDINI-HUBER
El 18 de febrero de 1932, hubo un resonante encuentro entre el estilista del ring Raúl Landini y Oreste Huber que reunió en Quilmes centenares de personas de todo el Gran Buenos Aires, La Plata y la Capital Federal. Algunos hombres se habían instalado en el hotel Moderno, en algunas pensiones y a las puertas del Boxing desde el día anterior para ser los primeros en ingresar.
(De derecha a izquierda) Carlos Alberto "Bebe" Merediz, Zapata y Zaccone
En 1938, con 17 años debutó una figura que dio lustre a esa época del boxeo argentino, Jorge Carcellé, nacido en Avellaneda, pero afincado en Quilmes.
Pero no sólo quilmeños, en esos años, eran asiduos a este ring del sur sino también, llegaban hombres de la Capital Federal, de La Plata, Avellaneda, Lomas, Lanús y hasta de Brandsen, Chascomús y Dolores.
A partir de la década del ‘50 el Boxing se trasladó nuevamente al local de Primero de Mayo y Vicente López. Las actividades comenzaban a declinar.
El lunes 20 de abril de 1953, a las 20:30 hs. se realizó la asamblea para renovar autoridades e iniciar un nuevo período de crecimiento con el acondicionamiento del gimnasio y la programación de torneos internos. Era presidente de la entidad Raúl Duber y la secretaria de prensa estaba a cargo de Omar “Clavelito” Andragnez; un hombre siempre preocupado por la preservación y continuidad de las instituciones barriales.
Durante los años siguientes, declinó el interés de la gente por el box, de modo que el club se propuso, por segunda vez, concretar una intensa acción para recuperarlo como entidad decana de ese deporte.
Nota del periódico "El Plata" sobre Carlos D. Valerga (14/11/1926)
LA SEDE DE PRIMERO DE MAYO 
Tradicionalmente la Cervecería brindó apoyo a casi todas las instituciones de la ciudad, el Quilmes Boxing Club fue favorecido por dicha industria con la cesión en comodato de las instalaciones que ocupó durante casi un cuarto de siglo en la esquina de Primero de Mayo y 12 de Octubre. El 20 de octubre de 1969, puesto que era necesario recuperar el local entregó al Boxing $ 600.000 con carácter de donación como una indemnización simbólica por la circunstancia. Era presidente Carlos Alberto Merediz.
ÚLTIMO ROUND
A pesar del esfuerzo de los pocos socios que permanecieron fieles a la Institución, el box con el Boxing desapareció en Quilmes. Quedó el recuerdo de las grandes figuras locales como los Campolo, Huber, Bozzo, etc. sin embargo Argentina siguió dando grandes figuras boxísticas como Luis Ángel Firpo, Pascual Pérez, Locche, Santos Laciar, Carlos Monzón, Galíndez, “Látigo” Coggi, Bonavena, “Locomotora” Castro y en los  últimos tiempos un vecino quilmeño Sergio “Maravilla” Martínez.  
Chalo Agnelli
FUENTE
Agnelli, Chalo. “La Colonia de Valerga” Ed. Tiempo Sur. Quilmes, 2010.
Fotos Flia. Andragnez, Domingo W. Araujo.
Periódico "El Plata" (Colección Flia. Camarero)
NOTAS

[1] Hijo de don Santiago Valerga y Rosa Celasco. Su nombre completo era Deogracia Carlos Octavio. Murió en 1938.
[2] Ver datos biográficos en EL QUILMERO.
[3] Ver datos biográficos en EL QUILMERO.
[4]Profesor de historia, director de el Comercial 1, República del Perú.Ver en EL QUILMERO del domingo, 5 de septiembre de 2010, "Rodolfo Antonio Merediz ".
[5] Diario “Enfoques”. Nota de Isaías Grosman. 

MISCELÁNEAS DE “EL QUILMERO” 1876-77-78-79-80

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LAS FIESTAS PATRONALES [1]
“El Quilmero”. Año II - Nº 106; jueves 7 diciembre de 1876 [2]
 “Mucho se pensaba hacer para proporcionar regocijo público pero en vista de las alteraciones que trajo a los ánimos el estado de sitio que siguió como consecuencia de lo ocurrido en Entre Ríos la comisión de fiestas resolvió suspender su procedimiento. Y disolver la comisión recolectora que estaban organizadas […] Saludamos alborozados el 8 de diciembre de 1876 y deseamos que tal día del año venidero Quilmes posea el tan deseado muelle y principalmente un medio de transporte cómodo y barato como fuente principal de progreso”(el ferrocarril había llegado el 18 de abril de 1872, pero siempre hubo reclamos por su mal servicio, primero por ‘El Progreso’ del Dr. Wilde y luego por ‘El Quilmero’ de Pedro Giménez)
NUESTRO CURA
“El sábado predicará nuestro “simpático” (las comillas son del transcriptor) cura José Quesada en el templo de San Nicolás de Bari en la Ciudad(la ciudad siempre es Buenos Aires, pues Quilmes aún tenía la categoría de pueblo) donde se celebrará ese día la función anual que la Sociedad Damas de la Caridad hacen a la Inmaculada Concepción.”
NUEVO ALTAR
“Con placer hemos visto el nuevo altar que se ha construido en el templo de Quilmes. Va a ser inaugurado en el día de mañana. Ese altar lo ha regalado el señor Pedro Risso y señora (Cruz Baranda) y lo ha construido don Federico Sarra, conocido industrial de esta localidad. Es modesto, como no puede menos que serlo por la circunstancias. Ha sido construido en cuatro días de trabajo y el constructor es carpintero y no tallista como son generalmente los constructores de altares, pero así como es modesto ha quedado elegante por la misma sencillez que ostenta. El nuevo altar está situado a la izquierda, el primero, entrando al templo (aún existe en el mismo lugar la imagen del Nazareno donada por la hija de Andrés Baranda), por ese obsequio participamos al vecindario quien debe agradecer al Sr. Risso.
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En El Quilmero del domingo 10 de diciembre de 1876, relata los acontecimientos de las fiestas patronales del pasado viernes 8. Y agrega que “… es agradable ver entrar las carretas y carros cargados de muebles de las familias que principian a emigrar de la Ciudad. Ensu mayoría son las personas que poseen propiedades para el objeto de pasar el verano. Sin embargo el pasaje entre la ciudad y Quilmes es un disparate. Cualquiera que viene a habitar y tiene la necesidad de viajar continuamente no puede resistir el sacrificio de pagar $ 10.- por legua de camino como el ferrocarril cobra.”
CURAS DE LA PARROQUIA DELA INMACULADA CONCEPCION
JUEVES 14 DICIEMBRE DE 1876
Se transcribe el discurso del Cura Quesada en nombre del Consejo Escolar, [3] del que era miembro, con motivo de la entrega de premios a los alumnos de las escuelas locales en las fiestas patronales.
“Señores, encargado por mis colegas a dirigir la palabra a nombre del CE, empezaré por felicitaros y felicitarme por la importancia que Quilmes al solemne acto de distribución de premios que va a tener lugar. No asistimos señores a una ceremonia vana ni nos reúne en este sitio el estimulo de la curiosidad o el simple deseo de corresponder a una invitación atenta. Nos hemos reunido para algo más importante, nos hemos reunido para comunicarnos mutuamente las impresiones que ha dejado en nuestro corazón lajuventud que se educa en el partido […] el progreso del siglo esta dando gigantescos pasos, se ha concebido que la educación es el resorte, la palanca el gran motor para el perfeccionamiento de la raza humana y cuando conmovido el mundo como por una chispa eléctrica por doquiera se crean escuelas, se nombran preceptores, levantan colegios, fundan gimnasios. La provincia de Buenos Aires  hace un esfuerzo supremo para en pocos días en pocas horas poner en ejecución la ley de educación común, llamada a colocarnos a nivel de las naciones más cultas […] Entre los grandes, complicados y nuevos organismos creados por la indicada ley descuella la ley de los CEs. [… ]¿Cuál es la línea divisoria entre el salvaje y el hombre civilizado? La educación ¿En qué se distinguen los ignorantes de esos grandes genios que se llaman  Newton, Pascal, Descartes, Malhebran, Galileo y Couvier, en la instrucción. Hasta que todos los hombres gocen del inestimable beneficio de la educación de la  instrucción, la igualdad y la fraternidad serán una bella ilusión o hermosa mentira […] El CE en el primer año de su existencia no le ha sido posible levantar un nuevo templo de la ciencia y de la virtud,  pero orgulloso afirmo con la convicción del hombre honrado que he admirado una y otra vez las levantadas ideas, generosos propósitos y novísimos deseos de mis honorables colegas. Notad señores que ninguna gran institución se desarrolla rápidamente sino de un modo lento y majestuoso Ya llegara el día en que los Ces.Sean las grandes y respetables corporaciones de los pueblos […] Os conceptúo orgullosos con los premios alcanzados. Notad todos que hemos sido hombres falibles los que os hemos examinado y que habremos podido premiar el talento no la virtud y aplicación de que son las bases del engrandecimiento del hombre. En el talento no hay mérito propio, la virtud y aplicación son el tesoro y la gloria de los hombres […] Estos niños y niñas serán también algún día los celosos guardadores de la religión los héroes y heroínas de la patria los inspiradores de la libertad y honrados miembros y cabezas de familias en una palabra los dignísimos sostenes de la  civilización sociedad y progreso. He dicho.”
Se advierte en este discurso que este sacerdote católico se salta los parámetros del clericalismo e incorporó las ideas de la revolución francesa y los derechos del hombre, pensamientos repudiados por la iglesia romana. Había como este cura muchos que no siguieron el ultramontanismo que se oponía la ley de educación común y a la ley del matrimonio civil, por ejemplo el cura Fanego que también fue párroco en Quilmes fue sancionado en otra parroquia por casar salteando la ley civil. Ultramontanismo en el que se enrolaron también muchos laicos.
***
Indudablemente que Pedro Giménez el propietario y director de El Quilmero no podía redactar todas las notas que su periódico presentaba dos veces por semana, pues a su tarea de redactor se sumaba la de linotipista. Debía tener ayudantes para ambas faenas y a veces redactaría el texto con los mismos tipos, lo que debía producir involuntarios problemas literarios. Y los ayudantes, quizá alguno de sus hijos o dependientes no muy duchos en los temas periodísticos, se encargarían de redactar las notas que él dictaba o mencionaba sintéticamente para su posterior redacción. Además se nota cierto prurito o cuidado para tratar un tema de índole religioso, la cautela en el uso de los términos hace evidente su anticlericalismo que en Giménez como en tantos hombres de esa época de auge del liberalismo era notorio. En la trascripción siguiente se hicieron algunas correcciones y modificaciones para facilitar la comprensión del lector actual.
En el lenguaje enrevesado y reiterativo que utiliza, en algunas notas, el segundo periódico quilmeño, se explica por qué a la plaza Dr. José Antonio Wilde le quedó el apodo de “placita de La Cruz”.
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DICE EL QUILMERO, DOMINGO 16 DE DICIEMBRE DE 1877
ESA CRUZ
“En una bella plaza de este pueblo existe una cruz colocada en una base de material vieja y negra por la acción del tiempo y la falta de reparaciones. La cruz que en otros tiempos estuvo pintada de negro y ostenta  ese color de pelo de ratón en que degenera el negro cuando no es reparado. A más, a causa de haberse aflojado sus ajustes primitivos está atado el travesaño con alambres. Finalmente en el centro de esa plaza aquella cruz causa mal efecto no solo por su desgraciado estado sino porque no se explica su objeto en una plaza que tiene un título muy distinto género. Para justificar en motivo que hemos enunciado de no ocuparnos de esa cruz antes de ahora, nos remontaremos al tiempo anterior. Hace 18 años si mal no recordamos que el obispo Escalada visitó este pueblo y al llegar de paseo a aquel local hizo plantar esa cruz como una señal creemos que en su misión católica había llegado hasta allí. Es verdad que nos parece un poco problemática la colocación de ella pues entendemos por misiones católicas las que se hacen entre los salvajes en cuyo caso es que los misiones abnegados que llevan a cabo tan arriesgadas empresas acostumbran a plantar una cruz. En el límite hasta donde ha alcanzado su misión. En Quilmes cuando se plantó esa cruz creemos que  aún quedaban del otro lado de ella poblaciones de cristianos y aquella no pudo de ningún modo significar el límite de una misión puesto que se plantaba en un pueblo donde no existían salvajes. Desde entonces ese madero ha permanecido allí, siendo cada día más notable porque cada vez no se ha ido poblando ese radio y a medida que se aumentaba la población la existencia de ella en una plaza bella que domina el río es ridícula. Hemos permanecido en silencio aunque con el deseo de abordar el asunto hasta convencernos de su inutilidad. Hoy después de las dos visitas continuas del arzobispo Aneiros nos hemos convencido y lo abordamos. El arzobispo no Ha visitado ni siquiera una vez esa cruz que sin no trae el recuerdo de abnegados misioneros que hubieran penetrado hasta el corazón de las tolderías de los salvajes, señala una visita que su antecesor hizo a Quilmes. Ese olvido del actual prelado de la Iglesia significa la inutilidad de esa cruz  en la plaza y la ridiculez de su permanencia allí. El arzobispo ha ido al río más de una vez, a San Juan (Florencio Varela) y a otras partes lo que prueba que no le faltó tiempo para hacer una visita pública a esa cruz, pero no la ha hecho. Y no la ha hecho porque no sabrá quizá que tal cruz existe aún después de 18 años colocada donde no tuvo objeto en aquella época que ya no quedaban salvajes en Quilmes y mucho menos lo tiene ahora. Apoyado en ese antecedente, que es demasiado convincente y en la buena razón protestamos contra la permanencia de esa cruz en la plaza indicada en nombre del ornato del pueblo. Y si quieren guardar ese recuerdo como una reliquia para perpetuar la memoria de la visita de aquel virtuoso prelado trasládese la cruz al cementerio u a otra parte, pero sáquese del dentro de esa plaza por causar mal efecto. Los paseos públicos de los pueblos civilizados no están destinados para conmemorar misiones que no tienen objeto porque se hacen entre gentes que no son salvajes […] Sáquese ese madero por honor del ornato del pueblo y del nombre de civilizado que lleva este vecindario.”
FIESTAS PATRONALES DE 1878.
En el acto de entrega de premios a los educandos habló la señorita Carmen Campero: "Pertenezco a esa mitad del género humano que a pesar de estar dotado de los privilegios morales que goza el hombre ha permanecido relegado durante mucho tiempo por olvido y sumido en la ignorancia y al oscurantismo por eso no debe ser extraño que me muestre perpleja en estos momentos para dirigiros la palabra pues tengo que violentar el círculo de acción bastante estrecho en que se han deslizado los primeros días de mi existencia. Pero señores, cuando me hallo rodeada de una atmósfera tranquila y apacible cuando me vienen los recuerdos tiernos y grandes de mi infancia lanzo una mirada hacia mi reciente pasado y no puedo."
EL QUILMERO JUEVES 9 DE DICIEMBRE DE 1880.
LAS FIESTAS PATRONALES AÑO IV Nº 522
Hubo un prestidigitador El Sr. Moya y entre los entretenimientos que realizó, dice el periódico. “… enseguida presentó al examen del público que la revisó del con todo cuidado y luego pidió que alguno de los presentes fueran a cargarla. El Sr. Bazterrica se brindó a hacerlo y la cargó perfectamente colocándole la bala recién hecha a la vista de todos. Luego colocándose el prestidigitador en una silla con un plato de loza en la mano. Hizo colocarse al nombrado en el extremo opuesto del salón y le mandó que le apuntara e hiciera fuego el tiro salió y el señor Moya lanzó (atrapó) la bala de dentro de la boca.
EL QUILMERO DEL JUEVES 23 DE DICIEMBRE DE 1880
Salió la siguiente noticia bajo el título “Niño Perdido – Mil pesos de gratificación
Se ha extraviado un niño de 9 años llamado Vicente González. Estando colocado en la chacra de don José Casentín, partido de Quilmes, dice su patrón que lo mandó para la casa de sus padres, partido de San Vicente, no habiendo llegado a esta ni regresado a la chacra de referido Casentín. Se suplica a las autoridades en general como a todos los padres de hijos, (¿) que quieran transmitir noticias a la oficina del El Quilmero en Quilmes, si las obtuvieran del paradero de este niño; ofreciéndose $ 1000 de gratificación. A los demás periódicos también se les suplica la reproducción de este aviso previniendo que los padres del niño perdido han dado los pasos oportunos ante la autoridad respectiva." (Firma) Guillermo González.
Esta noticia salió hasta el jueves 6 de enero de 1881. Ya en número del domingo 9 de enero de ese año dejó de aparecer.
Compilación Chalo Agnelli
* Cada foto es en sí misma una miscelánea.
NOTAS


[1] Ver en EL QUILMERO del martes, 14 de junio de 2011Festejos Patronales de Quilmes

[2] Ver en EL QUILMERO del martes, 6 de diciembre de 2011Los Festejos Patronales antes de establecerse la fecha de la fundación de Quilmes

[3] De ahora en adelante CE

ORESTE HUBER Y HUMBERTO BOZZO, VECINOS ILUSTRES DE AYER

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Hay nombres que fueron alcanzados por el olvido. Los años con su cúmulo de acontecimientos y las nuevas generaciones criadas y formadas sin tradición van desplazando a personalidades que sin ser grandes figurones  de la historia, marcaron huella en los años que los tuvieron como protagonistas. Luego su imagen se fue diluyendo en recuerdos vagos de unos pocos familiares, descendientes, vecinos o aficionados. “La historia de una vida es la historia del medio, de la cultura predominante y las subyacentes, de una ética y sus consecuencias”.
En 2010 en el libro“La Colonia de Valerga – historia social del segundo barrio de Quilmes”, recuperamos parcialmente a muchas de esas mujeres y hombres que le dieron renombre a esa región del ‘gransudbonaerense’. Ahora los tratamos de perpetuar en este blog para que los logros de sus vidas enriquezcan las nuestras.
ORESTE HUBER [1]
Tenían apenas 5 años cuando llegó a Quilmes con sus padres atraídos por el boom industrial que estaba cobrando la localidad ribereña y las facilidades para adquirir una propiedad. La familia venía de Gálvez, en la provincia de Santa Fe, donde Oreste nació el 7 de abril de 1907. Eran de origen suizo, quizás del cantón de Valais o de Vaud, originalmente se habían establecido en el sur de aquella provincia, en una colonia agrícola fundada en 1858. Muchos valdenses que adherían a  la reforma protestante emigraron a la Argentina y a Uruguay buscando la tolerancia religiosa, en el país hermano fundaron la Colonia Valdense, ciudad uruguaya del departamento de Colonia.
EL BOXEADOR
Todo comenzó cuando tenía 13 años, regresaba a su casa cuando vio que en el Club ‘Sparta’, Francisco Fernández Melo y Juan Binelli [2]boxeaban en un ring improvisado sobre el pasto. Esa experiencia lo marcó para toda la vida y a partir de ese momento fue firme su decisión de boxear. En esos años el mejor maestro de box era el francés Gustavo Lenevé, un púgil que realizaba exhibiciones en el ‘Buenos Aires Boxing Club’, y contaba entre sus alumnos a los renombrados luego Victorio Campolo, Raúl Landini y Héctor Méndez.
Oreste no tenía medios económicos ni sus ocupaciones laborales le permitían aprender con Lenevé de modo que ingresó al ‘Provincial Boxing Club’; su profesor fue Felipe Núñez. En 1924, con Carlos D. Valerga y otros vecinos de La Colonia participa de la fundación del Quilmes Boxing Club. [3]
La segunda sede del Boxing Club en lo que era la Soc. Artesanos de La Colonia, esquina SO de Vicente López y Perón (ex Córdoba) Izquierda 1926 con Carlos D. Valerga en la puerta, a la derecha vista actual.
En 1925, era bombero voluntario bajo la comandancia de Pedro Mesaglio. El presidente de la institución, Marcos Pereira, preocupado porque sus hombres pasaran entretenidos los momentos de guardia en el cuartel les procuró juegos: ajedrez, damas, barajas y sabido de los gustos de Oreste le obsequió los que fueron sus primeros guantes de boxeo.
Oreste Huber, primero a la izquierda junto a Justo Suárez "El Torito de Mataderos"
LA ANÉCDOTA
Por esos días la ‘Sociedad de Bomberos Voluntarios de Quilmes’ organizó en el terreno de la calle Rivadavia que se utilizaba para actividades de entretenimiento comunitario (Luego cine Cervantes de la Sociedad Española y hoy, en la planta baja, un comercio de equipos electrónicos) una kermese. Oreste tuvo una discusión fútil con Valentín Pianta, poco diestro para embocarles argollas en el cogote a unos patos que nadaban en un fuentón. Los amigos, entre ellos Romeo Maiorano, aprovecharon la situación y antes que se fueran a las manos allí mismo concertaron una pelea que se realizó en el Boxing. Oreste ganó por puntos. Desde allí ya no se detuvo.
EL PROFESIONAL
Su carrera como profesional comenzó el 16 de julio de 1929, en el teatro “Coliseo” de Buenos Aires enfrentando a Alcides Galdolfi Herrero. Ese mismo año, el diario “La República” presentaba a todo lo ancho de la hoja este título “Oreste Huber, la inteligencia en boxeo, empató una pelea imposible”. La pelea había sido contra el español Manuel Montes en el teatro “Onrubia”. Fue la primera de las centenares de veces que su nombre apareció en las páginas deportivas de los diarios de ese país. Fue campeón de la ciudad de Quilmes con peleas en el teatro “Empire” y el club “Patria e Unita”; en Buenos Aires también peleó en la ‘Federación Argentina de Box’; en Montevideo derrotó a un pugilista destacado de la época, Hortensio Goularte. Nunca fue vencido por nocaut.
BOXEADOR CERVECERO
Llegó a ser una figura relevante en el boxeo nacional en la categoría liviano “(...) en aquellos tiempos que se pagaban $120 por una pelea de semifondo”, pero aun como profesional, ese dinero no alcanzaba para mantener una familia, de modo que Oreste, que de joven había trabajado en Rigoleau, entró en la Cervecería donde el mayordomo Pedro Dreisch - también con un hijo aficionado al box - le permitía salir más temprano cuando tenía algún encuentro pugilístico y a veces hasta obviaba algún faltazo.
Lo apodaban “la inteligencia en boxeo” y boxeando recorrió toda la Argentina. Era riguroso y exigente en su propio entrenamiento que realizaba con aficionados amigos como: Ángel Camarero, Raúl Carranza, Ángel Dellagiovanna, Fioravanti Pierobón, Eduardo Granada, Maximino Hernández, Carlos Herrera, José Iliali, Elías Scarabotti, Alberto Varela, Salvador Zaccone, los hermanos Sofía, los hermanos Ronconi y Romeo y José Maiorano. [4]
“El 18 de febrero de 1932, hubo un resonante encuentro entre el estilista del ring Raúl Landini y Oreste Huber que reunió en Quilmes centenares de personas de todo el Gran Buenos Aires, La Plata y la Capital Federal. Algunos hombres se habían instalado en el hotel 'Moderno' y en el Hotel-Pensión 'París' de la calle Pringles 695 (6), en algunas pensiones y a las puertas del Boxing desde el día anterior para ser los primeros en ingresar.[5]
Tuvo alrededor de 45 encuentros como amateur. Realizó cuarenta peleas, siendo algunos de sus contrincantes extranjeros: Clearcy Jones, Ceolín Olano y Luis Rayo y los argentinos: Juan Aldovrandi, Germán Ballarino, Alfredo Buscaglia, Emilio Escudé, Julio Mocoroa, Juan B. Pathenay, Gogliardo Purcaro, Justo Suárez, Alcides Gandolfi Herrero, Raúl Landini y Sabino Bilanzone, habiendo sido derrotado tan solo por los tres últimos. Fue entrenador por $ 5 al día; entre sus múltiples pupilos, preparó a Julio Mocoroa.
Oreste Huber se jubiló como obrero cervecero pasados largos los 60 años de edad y murió octogenario en su casa de La Colonia, Sáenz Peña y Rodolfo A. López (ex Santa Fe)
HUMBERTO BOZZO
Humberto Bozzo, de origen genovés, fue un apasionado deportista, fundador del Boxing Club  y de larga trayectoria en esa institución, durante casi 35 años cubrió distintos cargos en la comisión directiva; la mayor parte como tesorero. En 1958, a pesar de haber sido reelecto para dicha función, resolvió retirarse permaneciendo como un socio activo más. Bozzo y Elías Scarabotti eran, concluyendo la década del ’50, los únicos fundadores, testigos vivos de la extensa y rica historia de esta entidad donde tantos jóvenes se formaron física y espiritualmente con los fundamentos de conducta e integridad que son inherentes al deporte, cualquiera sea.  El sábado 10 de mayo de 1958, todos los socios del Boxing, presidido por don Eugenio Calzetta realizaron una demostración en honor de Humberto Bozzo.
Este noble vecino de La Colonia estaba casado con Catalina Valerga, hija de don Santiago. La pareja tuvo ocho hijos: Florinda Justina, Rosa Matilde, Catalina, Amelia, Fortunata, Ángela, Manuel y Humberto Pedro (Tito) Florinda Justina se casó con Horacio Balacini; Rosa Matilde, con Domingo Araujo, hijo del homónimo que fue el primer comisario de Quilmes (1881); Amelia se casó con el educador Antonio Iglesias, que fue director del colegio San Jorge, hermano de otro benemérito educador, el profesor Evaristo Iglesias; Ángela, con Pedro Lampi. Humberto Bozzo Valerga, quien también descolló como un notable atleta y entusiasta deportista de La Colonia, de excelente actuación en varias carreras de 300 y 800 metros llanos como representante del Boxing Club. [6]

Primera Comisión Directiva del Boxing Club. De Izq. a Der.: sentados: Humberto Bozzo, Carlos D. Valerga, el Ing. Castro, Raúl Carranza y M. Bozzo. Detrás de pié: J. Núñez, J. Bracco y E. Scarabotti.
Investigación y compilación Chalo Agnelli
Colaboración Julio César Valerga, Domingo Araujo

FUENTES
Archivo Biblioteca Popular Pedro Goyena y Museo Bibliográfico-Documental
Box Rex. Registro oficial del boxeo.
Diario “El Sol”
NOTAS


[1]Revista del cincuentenario de “El Sol”, 1/11/1977
[2] El Club ‘Sparta’ fue el antecesor del Boxing. Fernández Melo fue un destacado paisajista, pintor y deportista quilmeño: ver en EL QUILMERO del domingo, 1 de febrero de 2015, “LA PLAZA ARISTÓBULO DEL VALLE O PLACITA DE LA COLONIA. Juan Binelli, padre del pediatra y ajedrecista.
[3]Ver en EL QUILMERO del domingo, 4 de febrero de 2018, “EL QUILMES BOXING CLUB”.
[4]Ver en EL QUILMERO del sábado, 5 de junio de 2010, “ENCUENTRO PUGILÍSTICO BARRIAL – ‘DEL ARCÓN DE LA ABUELA’ - Salman Sale Andah versus Odilón Vicentela”.
[5] Párrafo tomado de la nota sobre el “Quilmes Boxing Club”.
[6]Del libro La Colonia de Valerga Cap. I

VICENTE ZITO... "LA BORDADORA"

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Del Sportivo Alsina a la cúspide del fútbol”, podría titularse la historia de Vicente Zito, el notable “entreala”, argentino y vecino de La Colonia.“... Cómo quisiera gritar / la gambeta sobradora / de Zito ¡la bordadora! / de Arrillaga y Sandoval”; escribió Juan Arrestía, “el poeta nochero”.[1] 
Nació el 25 de noviembre de 1912 en Quilmes. Los primeros tapones que se calzó se los regaló su amigo del alma Bernardo Colavitta. Inventó el “ñoqui”  un sistema de ‘bordado’ con los pies; de allí que lo apodaran “la bordadora”. El entrenamiento lo hizo en los baldíos donde hoy se levanta hoy la Escuela Primaria Nº 17 y en el pelado potrero de la curva de Lemos. Sus primeros pasos fueron en el Sportivo Alsina la primera institución deportiva de La Colonia, para incorporarse a los 16 años a las filas del Quilmes Atlético Club por su destreza poco común. Sus condiciones que movieron al Racing Club de Avellaneda a contratarlo. Cuando el Quilmes A.C. concretó la transferencia, los socios y simpatizantes se movilizaron en una marcha contrariados por la calle Rivadavia.
Su debut en Racing, el 23 de abril de 1933, fue frente a Huracán: a pocos minutos de comenzar el juego entró en acción, llegó a sus pies la pelota, salió un rival que quedó en el camino y luego otro y tras cartón un tercero, prácticamente encimándolo; entonces empleando el “ñoqui”, pasando la pelota por sobre el rival fue a los pies de Natalio Pertineti, libre de adversarios “¡Y el delirio en la tribuna albiceleste!” fue una categórica victoria académica de  4 a 0. Desde ese momento se cubría el vacío dejado por Pedro Ochoa, otro grande del fútbol.
Zito, en Racing, fue una estrella de primera magnitud. El “pibe” del Sportivo Alsina fue transferido luego a Atlanta continuando los éxitos. Viajo con la selección nacional por el Continente y por Europa. De Atlanta pasó a Argentino de Quilmes. Muchas tardes integró la delineación del vecino Azpiolea quien con su 'escuelita' hizo del fútbol un motivo de recreación, fiesta y culto de la amistad como en los tiempos de oro.
Le marcó a Independiente en tres clásicos consecutivos: el 19 de diciembre de 1937, el 19 de junio de 1938 y el 31 de octubre del mismo año. También estuvo presente con principal protagonismo en aquella racha inigualada de tres encuentros con demoledoras goleadas: 8 a 2 a Platense y a Estudiantes de La Plata y 8 a 1 a Lanús.
Fue el tercer quilmeño que hizo eco en Racing sus antecesores fueron Francisco “Tute” Solazar y José Botazzo. Vicente Zito motivaba al aficionado futbolero y a quienes no lo eran a que fueran tan solo a verlo a él.
En “La Academia concretó  208 encuentros y convirtió 73 goles. En 1944 pasó a Atlanta y se retiró en Argentino de Quilmes.
En 1945, hubo un declive en su actuación debido a una dolencia que obligó a la extirpación de los meniscos.
Los últimos tiempos se aburrió de las nuevas expresiones que estaba adquiriendo el fútbol y prefirió los partidos de bochas o un truco entre amigos en el Alsina o en el Tucumán.
Vivía sobre la Av. Andrés Baranda, frente a la ex Clínica San Ramón. Allí lo veíamos los jóvenes con admirativa unción, por las tardes, sentado a la puerta de su casa, cuando bajaba el sol, hasta que el 26 de julio de 1989 a los 78 años de edad,  jugó con la  muerte el último partido.
Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli
FUENTES
Hemeroteca del diario El Sol de Quilmes.
Archivo de la Biblioteca Popular Pedro Goyena.
NOTAS


[1]Arrestía, Juan. “Por las calles de Quilmes”. (En homenaje a los 310 años de nuestra ciudad) Ed. de autor con auspicios comerciales. Quilmes, 1976.

BALTASAR ALAIMO Y EL QUILMES AUTO MOTO CLUB

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Los aficionados a los autos y las motos también tuvieron a fines de la década del 40’ hasta la del 60’, su punto de reunión para compartir su pasión, era el Quilmes Auto-Moto Club. Estaba adherido a la Federación Argentina de Motociclismo. Su sede estaba en el taller moto-mecánico de Frontolini, Cipollones y Pinzani, en Andrés Baranda 741 (v.n.) Tuvo su campeón que fue Ángel Belotte apodado “Batata”, quien el 25 de mayo de 1950 resultó campeón con su ‘Velocett’ CC 650.
Fue campeón en circuitos de motociclismo Ángel Angelotte como representante del Auto-Moto Club “Ciudad de Quilmes” cuya sede se hallaba en la calle Andrés Baranda. También se destacó en este deporte Armando D’Armiño campeón argentino en 100 y 125 cc.
En 1960, la CD del Auto-Moto Club, estaba integrada por: presidente honorario Rodolfo Adalberto López (“Robín”), intendente en ese momento; presidente y director de pruebas, Marco Pinzani; vice, Mauro Nicolosi; secretario, Juan Nicolosi; prosecretario y a cargo de la comisión de fiestas, Esteban Pellerano; pro, José Rivara; vocales: Oscar Blanco, Luis Ferreño, Gino Gazzola, Franco Mazzeo y director adjunto, Joaquín Moreira; comisión de carreras: presidente de la sección autos, Joaquín Moreira; presidente de la sección moto: Franco Masseo; vocales: Oscar Blanco, Salvador Famá, David Molteni, Gino Gazzola; comisario deportivo, Juan B. Macci; comisario adjunto, Alfredo Bescos y delegado ante la Federación Argentina de Motociclismo, Luis Del Piero. Fue también un apasionado de este deporte el metalúrgico y fotógrafo barrial Enzo Babbicola.
Agencia Chevrolet de Alaimo Hnos. esquina NE de Hipólito Yrigoyen y Alsina. En la esquina de enfrente se ve la estación de servicio, donde hoy hay una galería y a su lado el viejo cine-teatro Colón de la Soc. Italiana, derribado por la impiadosa picota entre 1969 y 1970. Foto Ítalo Nonna (circa 1970)
LOS ALAIMO
En mayo de 1934, los hermanos Baltasar, José y Guillermo Alaimo con la guía del mayor, Fernando y un préstamo de $ 2000 otorgado por el Banco de la Nación y avalado por su padre, instalaron en la esquina de las avenidas 12 de Octubre y Andrés Baranda una agencia de la General Motors para venta de automóviles y camiones Chevrolet, taller mecánico, venta de repuestos y estación de servicio. Eran hijo de Gerlando Alaimo, un entusiasta de los automóviles. Su familia había tenido una chacra próxima a La Colonia.
La agencia cubría una extensa zona de comercialización, además de Quilmes: Bernal, Berazategui, Hudson y Florencio Varela. Ofrecían demostraciones gratuitas y se promocionaba el “Chevrolet/1935, con techo de acero reforzado tipo torre acorazado, rueda artillería y parabrisa en V”.
En 1939, los Alaimo, padre e hijos, crearon la razón social “Sociedad Alaimo Hnos.” y se trasladaron a un local en la esquina NE de Hipólito Yrigoyen y Alsina. A su vez, se expandieron hacia Avellaneda, abriendo una agencia en la calle Belgrano 399 de esa localidad.
El taller mecánico, la venta de repuestos, su fabricación artesanal y la estación de servicio les permitieron subsistir a la crisis comercial producida a partir de 1941, por la Segunda Guerra Mundial que perjudicó la importación de automóviles.
Guillermo, el 15 de febrero de 1941, se casó con la docente Haydee E. Bryce, perteneciente a una familia de arraigo en La Colonia quienes habitaban una importante residencia en la esquina SO de Andrés Baranda y 12 de Octubre, recientemente abatida por la picota. [1]
En 1949, la firma se dividió quedando la sucursal de Avellaneda en manos de José Baltasar y Guillermo y la agencia Chevrolet de Quilmes a cargo de Fernando.
BALTASAR G. ALAIMO
Baltasar nació en Quilmes el 14 de mayo de 1910, fue el primer automovilista quilmeño que descolló en este deporte alcanzando el apogeo en los años 50. Cuando se corrían las ‘Mil Millas Argentinas’, entre Bernal Oeste y Bahía Blanca, todo Quilmes lo esperaba en la avenida Calchaquí. Tuvo una extraordinaria performance en el ‘Gran Premio Internacional del Norte’ que se realizó en 1940, con su Chevrolet N° 59. Concretó una recorrida que abarcó tres países, una distancia de 9.445.400 kilómetros, cruzando los más variados y accidentados caminos; se clasificó 23°. El triunfador fue Juan Manuel Fangio.
Si bien no alcanzó el podio, su genuino espíritu deportivo le granjeó la popularidad y en nuestro medio llegó a ser una figura muy querida como lo fueron Vicente Zito [2](“la bordadora”), Juan Botasso (“cortina metálica”) y José M. Ramos Delgado [3] en el fútbol y los Campolo y Huber [4]en el boxeo. Lo apodaban “el chueco de Quilmes” aludiendo al campeón mundial.
Se midió con los grandes del turismo de carretera como los hermanos Gálvez y Domingo Marimón. Su marca siempre fue Chevrolet. Tenía exposición y venta de dicha marca en 12 de Octubre 346. Fue propulsor y co-fundador del Club "La Espumita" de aficionados al automovilismo. 

Investigación y compilación Chalo Agnelli
FUENTE
Número extraordinario de el diario El Sol, 1966.
NOTAS

[1]Ver en EL QUILMERO del viernes, 5 de febrero de 2016, “TODO PASA Y NADA QUEDA…” LA CASONA DE LOS BRYCE...

[2] Ver en EL QUILMERO del domingo, 11 de febrero de 2018, VICENTE ZITO... "LA BORDADORA"

[3] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 8 de diciembre de 2010, JOSÉ MANUEL RAMOS DELGADO

[4] Ver en EL QUILMERO del viernes, 9 de febrero de 2018, ORESTE HUBER Y HUMBERTO BOZZO, VECINOS ILUSTRES DE AYER



EL MOJÓN DE LOS QUILMES POR JUAN JOSÉ CORVALÁN

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Gran trabajo de Juan Jose Corvalan, "representante" solanense de los Quilmeros. Esperemos el HCD trate pronto el tema. (Alejandro Gibaut de facebook "Asociación Los Quilmeros")
 El 17 de febrero de 2018, el Mojón de los Quilmes cumple 245 años. Honorable Concejo Deliberante de Quilmes tomar nota del reclamo de declaración como sitio histórico municipal.
El Mojón de los Quilmes era un señalamiento de la época colonial que era utilizado por varias propiedades como vértice. Aproximadamente se encontraba en la Avenida Donato Álvarez al cruzar el Arroyo San Francisco (calle 822).
Su antigüedad se remonta al menos al 17 de febrero de 1773, cuando Félix de la Cruz vende el área que hoy ocupa nuestro San Francisco Solano que habitamos al Convento de San Francisco.
Dada la antigüedad, lo significativo que fue por muchos años este hito y lo documentado de su existencia, el 20 de diciembre de 2016 presentamos ante la Mesa de Entradas del Honorable Concejo Delimerante de Quilmes una solicitud denominada "Huellas del Pasado, solicitud de declaración de sitios históricos a 5 sitios en el Oeste de Quilmes" para declarar sitio histórico municipal al Mojón de los Quilmes, y a otros espacios públicos más como sitios históricos municipales. En el caso particular del Mojón dé los Quilmes solicitamos: (i) Declaración como sitio histórico; (ii) Señalamiento con un mojón en lugar donde se encontraba erigido, (iii) Incorporación al circuito turístico municipal.
La iniciativa Huellas del Pasado cuenta el aval de un centenar de firmas de vecinos y diversas instituciones: Asociación de Historiadores Los Quilmeros, PIIDISA, entre otros.
El expediente que tramita la solicitud es el Número HCD-S-2-26248, luego de haber transitado las distintas instancias administrativas sólo resta la aprobación en sesiones ordinarias del HCD de Quilmes de esta iniciativa que intenta poner en valor aspectos históricos del distrito pendientes de instituirse oficialmente a nivel municipal.
Lic. Juan José Corvalán
Integrante de la Asociación Historiadores Los Quilmeros
Miembro de la CA de la Biblioteca Popular Pedro Goyena.


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