Los sureros de Quilmes y Berazategui no necesitamos que nos cuenten quién fue Julieta Lanteri, pero ya no es una exclusividad, y esto gracias a la denodada tarea difusora de la berazateguense Ana María de Mena. Y esto sí es noticia.
Escribió una vez nuestro historiador el profesor Juan Carlos Lombán refiriéndose al hallazgo que hizo el Dr. Fernando Pozzo del la casa de Guillermo E. Hudson: “…un descubrimiento no consiste en el mero hallazgo de algo, sino es descorrer el velo que lo cubre, hacerlo patente, y manifiesto. No es simplemente conocer, sino dar a conocer. No atesorar para uno, sino brindar a los otros. Todo verdadero descubrimiento implica difusión y, por sobre todas las cosas, una actitud de generosidad de desprendimiento, de querer copartir el hallazgo con los demás”.
Y desde estas costas del Plata podemos afirmar que Ana María de Mena es una dadora, una difusora generosa y desprendida, con el fin primero y último de desplegar la memoria y volver a poner en la boca de la gente los nombres de quienes nos dieron identidad. Ya lo hizo antes logrando que se diera el nombre de Guillermo Enrique
Hudson a un pasaje de San Martín de los Andes y ahora reitera su cometido con Julieta Lanteri, de quien no es la primera vez que se ocupa, pues fue quien mejor trazó su vida y su obra con ese libro-arte que tituló “Paloma Blanca” y lo volvió a hacer el 19 de marzo, en un acto tuvo lugar en el salón "José Luis Cabezas", de la cámara de Diputados de la Ciudad de Buenos Aires donde dio amplia semblanza documental con apoyo visualde nuestra Julieta.

PLAZOLETA JULIETA LANTERI
Y ahora, en San Martín de los Andes se inauguró el martes 26 de noviembre, la Plazoleta con su nombre, en la calle Bandurrias y F. Graeff, a la vera del arroyo Pocahullo; en el día del 102 aniversario
de su primer sufragio y en el año del 140º aniversario de su nacimiento. La primera mujer en emitir un sufragio en 1911, tiene ahora, un espacio verde en el sur por gestiones de la Asociación Italiana movilizada por Ana María de Mena.En oportunidad de la inauguración de la plazoleta, la señora Estela Acosta, responsable del área de género del Municipio, dijo entre otras cosas que “este acto de descubrir el cartel con el nombre de una de las primeras médicas de nuestro país, se enmarcó en la semana de la Lucha Internacional Contra
la Violencia de Género, y Julieta Lanteri que fue invisibilizada como otras tantas mujeres de su época, logró ahora ser una de las que forman parte de esta historia de lucha y reivindicaciones del sexo femenino.”El intendente Juan Carlos Fernández, también se refirió a esta realidad de ocultamiento que tuvieron las mujeres de nuestra historia y que este tipo de actos como el de la inauguración de esta plazoleta ayudan a posicionar el rol de la mujer en la historia argentina.
Y cuando le tocó el turno a Ana María de Mena manifestó: “Hoy cierro un ciclo. El que empecé hace diez años divulgando a
Julieta con la 1ª edición de Paloma Blanca"y, agregamos nosotros, y muchos otros actos y recordatorios que promovió no sólo en San Martín de los Andes como está atestiguado en su tarea de escritora, de periodista y de historiadora, que en una década publicó tres libros, tres cuadernillos, dos ensayos en publicaciones de la UBA y la UNComahue, colaboraciones en “La grieta” y otras publicaciones, además de varias andanzas culturales. Ahora indefectiblemente va por nuevos proyectos.En el acto se planto un manzano “¡¡Que dará flores blancas!!”,pues este árbol frutal está relacionando con una anécdota que protagonizó Julieta.
UN MANZANO PARA JULIETA LANTERI
Ella desplegó una labor inigualable por una sociedad humanitaria y adoptó el color blanco para su indumentaria porque era distintivo de las feministas. Una vez, una vecinita llegó a su casa, se encontró con mucha gente tomando el té y fue invitada a compartir la mesa. En un momento Julieta comió una manzana y a medida que lo hacía dejaba las semillas en un plato. Luego la niña las guardó y llevó a su casa. Su nieta contó: “Mi abuelo plantó las semillas y de ese árbol comimos manzanas”.El hecho es una metáfora de su vida pues todo lo que sembró fructificó.Impulsó propuestas en defensa de mujeres, niños y ancianos.
Ella desplegó una labor inigualable por una sociedad humanitaria y adoptó el color blanco para su indumentaria porque era distintivo de las feministas. Una vez, una vecinita llegó a su casa, se encontró con mucha gente tomando el té y fue invitada a compartir la mesa. En un momento Julieta comió una manzana y a medida que lo hacía dejaba las semillas en un plato. Luego la niña las guardó y llevó a su casa. Su nieta contó: “Mi abuelo plantó las semillas y de ese árbol comimos manzanas”.El hecho es una metáfora de su vida pues todo lo que sembró fructificó.Impulsó propuestas en defensa de mujeres, niños y ancianos.
SOY JULIETA
En el final del acto Isabel Justo, vecina de esa ciudad y bisnieta de otra luchadora por reivindicar los derechos femeninos, Alicia Moreau de Justo, leyó versos de la poeta santefesina Norma Segade:
JULIETA LANTERI
Soy Julieta Lanteri,
sufragista.
Camino a cielo abierto hacia mi muerte.
A pleno sol.
Pasado el mediodía.
Mientras anda febrero desvelando el aroma sutil de los jazmines.
Camino entre las voces que censuran esta sed de igualdad que me lastima
porque no debe
una mujer virtuosa
transitar las ciudades
instaurando su canto de gorrión en los jardines
ni es bueno andar,
a corazón inerme,
esgrimiendo desnudos alegatos que conmuevan el orden de los siglos, aguardando,
entre frías antesalas,
tanto enjambre de sílabas hostiles.
Su feudo es la elegancia en el bordado,
el devoto perfil de la obediencia legada a la memoria de sus hijas,
la abnegación rotunda de la artesa
y la fecundidad
y las urdimbres
y acaso un simulacro de ternura,
una fotografía en tonos sepias donde patentizar,
entre puntillas,
la legitimidad del disimulo zurcido en los reversos de la estirpe.
Pero a pesar de todos sus mandatos,
a pesar del olvido lloviznando sobre la soledad de los retratos
hasta saquear mis huellas de la historia,
a pesar de los cuervos,
de los buitres,
soy Julieta Lanteri.
Me abro paso
a través del silencio de la siesta
hacia la lobreguez de mi destino,
hacia el encuentro ya predestinado donde serán taladas mis raíces,
origen y sostén de esta locura de ser una mujer
poco sumisa
ante tanto atropello organizado con ajuste al derecho de los hombres
y la parcialidad de sus eclipses.
Camino a cielo abierto hacia mi muerte.
A pleno sol.
Pasado el mediodía.
Mientras anda febrero desvelando un agobio de soles insurgentes
y el aroma sutil de sus jazmines.
sufragista.
Camino a cielo abierto hacia mi muerte.
A pleno sol.
Pasado el mediodía.
Mientras anda febrero desvelando el aroma sutil de los jazmines.
Camino entre las voces que censuran esta sed de igualdad que me lastima
porque no debe
una mujer virtuosa
transitar las ciudades
instaurando su canto de gorrión en los jardines
ni es bueno andar,
a corazón inerme,
esgrimiendo desnudos alegatos que conmuevan el orden de los siglos, aguardando,
entre frías antesalas,
tanto enjambre de sílabas hostiles.
Su feudo es la elegancia en el bordado,
el devoto perfil de la obediencia legada a la memoria de sus hijas,
la abnegación rotunda de la artesa
y la fecundidad
y las urdimbres
y acaso un simulacro de ternura,
una fotografía en tonos sepias donde patentizar,
entre puntillas,
la legitimidad del disimulo zurcido en los reversos de la estirpe.
Pero a pesar de todos sus mandatos,
a pesar del olvido lloviznando sobre la soledad de los retratos
hasta saquear mis huellas de la historia,
a pesar de los cuervos,
de los buitres,
soy Julieta Lanteri.
Me abro paso
a través del silencio de la siesta
hacia la lobreguez de mi destino,
hacia el encuentro ya predestinado donde serán taladas mis raíces,
origen y sostén de esta locura de ser una mujer
poco sumisa
ante tanto atropello organizado con ajuste al derecho de los hombres
y la parcialidad de sus eclipses.
Camino a cielo abierto hacia mi muerte.
A pleno sol.
Pasado el mediodía.
Mientras anda febrero desvelando un agobio de soles insurgentes
y el aroma sutil de sus jazmines.
UNA ZAMBA PARA JULIETA
Y finalizamos deseamos con Ana María que ¡Ojalá alguien tome algunos de estos versos y componga una zamba para Julieta! Vaya este desafío a los músicos locales de las cosas nuestras.
La escritora Ana María de Mena con su hijo Ariel
Crónica Chalo Agnelli
Ver:
Una plazoleta de nuestra ciudad lleva el nombre de Julieta Lanteri http://www.desdeelsurnoticias.com